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Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las Perspectivas, abril de 2015

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2015
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El Presidente formuló las siguientes declaraciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el Informe sobre la estabilidad financiera mundial y el Monitor Fiscal el 3 de abril de 2015.

Los directores ejecutivos señalaron que la economía mundial prosigue con su moderada recuperación, con perspectivas desiguales entre países y regiones. En las economías de mercados emergentes el crecimiento se está atenuando, como consecuencia de un ajuste al debilitamiento de las expectativas de crecimiento a mediano plazo, el descenso de los precios de las materias primas y de las exportaciones y factores específicos de cada país. Las perspectivas para las economías avanzadas dan señales de mejora, respaldadas por el abaratamiento del petróleo, el continuo respaldo brindado por las orientaciones acomodaticia de la política monetaria y cierta moderación del ritmo de ajuste fiscal. Varios directores consideraron que la evolución económica mundial podría terminar siendo más positiva de lo que se prevé actualmente. Otros pocos directores subrayaron la importancia de adoptar medidas de política decisivas para contrarrestar la “nueva mediocridad”.

Los directores señalaron que el crecimiento mundial debería seguir aumentando gradualmente a medida que se disipe el legado de la crisis y las economías avanzadas saquen provecho de las políticas macroeconómicas acomodaticias. Es probable que las economías de mercados emergentes sigan desacelerándose en 2015, pero el crecimiento debería volver a repuntar a partir de 2016, conformen vayan quedando atrás los contratiempos para la actividad económica. Los directores coincidieron en que la distribución a corto plazo de los riesgos para el crecimiento mundial ha mostrado un mayor equilibrio, si bien la mayoría señaló que sigue apuntando a la baja. El descenso de los precios del petróleo podría impulsar la actividad económica más de lo esperado, pero las tensiones geopolíticas representan todavía una amenaza y los riesgos de variación brusca de los precios de los activos—incluidos los tipos de cambio—han aumentado. En algunas economías avanzadas, una inflación persistentemente inferior al nivel fijado como meta o una deflación podría afectar a la actividad económica y la dinámica de la deuda pública y privada. Unos pocos directores consideraron que dicho riesgo ha disminuido, mientras que otros pocos instaron a prestar más atención a los desequilibrios mundiales.

A pesar de la mejora prevista de las perspectivas, los directores estuvieron de acuerdo, en general, en que han aumentado los riesgos para la estabilidad financiera a corto plazo. Los países exportadores de petróleo y materias primas, así como las empresas, se enfrentan en general a pérdidas de ingresos y mayores riesgos. Las corporaciones de mercados emergentes que tomaron amplios créditos en dólares y no disponen de cobertura suficiente se enfrentan ahora a posibles presiones sobre el balance, debido a la apreciación del dólar. La contracción de los sectores que invirtieron demasiado y el descenso de los precios inmobiliarios—especialmente en China—podrían trasladarse a los mercados emergentes de forma más general. En las economías avanzadas, el entorno de tasas de interés reducidas plantea retos a los inversionistas a largo plazo, como el debilitamiento de las compañías de seguros de vida en Europa. El elevado nivel de endeudamiento y préstamos en mora en el sector privado continúan siendo vientos desfavorables para el crecimiento y la estabilidad financiera en algunas economías avanzadas. La reducción de la liquidez observada recientemente en algunos mercados podría amplificar los riesgos para la estabilidad financiera.

Al mismo tiempo, los directores señalaron también importantes riesgos a mediano plazo para la recuperación mundial. En las economías de mercados emergentes, las condiciones financieras más restrictivas o las limitaciones sin abordar por el lado de la oferta representan riesgos significativos. En las economías avanzadas, el envejecimiento de la población, la débil inversión y el mediocre crecimiento de la productividad representan un lastre para las perspectivas de crecimiento, y la debilidad sostenida de la demanda podría afectar al producto potencial.

A fin de abordar dichos riesgos y retos, los directores subrayaron que sigue siendo una prioridad de las políticas impulsar el crecimiento efectivo y potencial. En las economías de mercados emergentes, el margen de maniobra de la política macroeconómica para respaldar el crecimiento sigue siendo limitado, pero el abaratamiento del petróleo aliviará las presiones inflacionarias y podría dotar de un mayor margen fiscal a los países importadores de petróleo. En los países exportadores de petróleo, es prioritario ajustar el gasto público vista la reducción de los ingresos fiscales, si bien los países que disponen de sólidas reservas financieras podrían introducir los ajustes de forma más gradual. En muchos países, es necesario mejorar los marcos fiscales y dotarlos de objetivos a mediano plazo claros para anclar la política fiscal y evitar una orientación procíclica de las políticas. Asimismo, los directores recalcaron que el descenso del precio del petróleo ofrece la oportunidad de reformar los subsidios energéticos ineficaces y proporcionar el espacio necesario para adoptar reformas tributarias más productivas y equitativas para el gasto y el fomento del crecimiento.

En general, los directores coincidieron en que es fundamental que muchas economías avanzadas mantengan la política monetaria acomodaticia. Para respaldar a los mercados de crédito, es necesario adoptar medidas adicionales de saneamiento de los balances del sector privado, también en la zona del euro. Al mismo tiempo, muchos directores hicieron hincapié en las limitaciones y riesgos que plantean una prolongada política monetaria acomodaticia y la divergencia de orientaciones monetarias, y algunos de ellos subrayaron la necesidad de entender mejor qué repercusiones tienen para los países de mercados emergentes y en desarrollo. Podría recurrirse a la política fiscal para respaldar la demanda y contribuir al reequilibrio mundial, por ejemplo mediante inversiones en infraestructura en algunas economías avanzadas. Los países limitados por un elevado nivel de endeudamiento público deberían reformar la composición de ingresos y gastos de forma favorable al crecimiento. En varios países todavía es necesario aplicar planes de consolidación fiscal a mediano plazo, especialmente en Japón y Estados Unidos.

Los directores subrayaron la importancia de contar con un sistema bancario internacional sólido y señalaron la necesidad de seguir avanzando en la aplicación de normas sobre regulación y resolución transfronteriza. En muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, sigue siendo prioritario fortalecer las políticas microprudenciales y desarrollar un conjunto de herramientas macroprudenciales. En las economías avanzadas, es necesario reforzar la vigilancia de determinadas partes del sector financiero no bancario, en particular el sector de la gestión de activos, así como el sector de los seguros de vida en Europa, mejorando la supervisión microprudencial y haciendo mayor hincapié en el riesgo sistémico. Varios directores tomaron nota de los avances en el programa de reformas de la regulación financiera internacional y de los mayores esfuerzos para vigilar los riesgos financieros y desarrollar capacidad de resistencia. Advirtieron que la regulación y la vigilancia adicionales deben ser acordes con el riesgo sistémico existente y tener en cuenta tanto costos como beneficios.

Los directores recalcaron la importancia de la flexibilidad cambiaria para los mercados emergentes sin un régimen de tipo de cambio fijo, aunque también reconocieron que quizá sea necesario tomar medidas para limitar la excesiva volatilidad del tipo de cambio. Para aumentar la resistencia a los shocks externos se requerirán también marcos de política macroeconómica y macroprudencial más sólidos, así como una regulación y supervisión prudenciales robustas. En China, el logro de mayores avances para cambiar gradualmente la composición de la demanda hacia el consumo interno y para reducir la dependencia del crédito y la inversión contribuirían a prevenir los riesgos de perturbaciones financieras o una desaceleración brusca a mediano plazo.

Los directores pidieron nuevas reformas estructurales para aumentar el crecimiento potencial. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las principales prioridades son eliminar los cuellos de botella infraestructurales, reformar los mercados de trabajo y productos, fortalecer la educación, flexibilizar los límites sobre el comercio y la inversión, mejorar las condiciones para las empresas y mejorar la prestación de servicios públicos. En las economías avanzadas, es prioridad fundamental fortalecer las infraestructuras públicas, incrementar la participación en la fuerza laboral y permitir la inversión en innovación y mejora de la productividad. En la zona del euro, las reformas deben abordar el sobreendeudamiento heredado, las barreras a la entrada en el mercado de productos, las normas del mercado laboral que impiden los ajustes y los obstáculos a la actividad inversora. En Japón hay margen para mejorar la productividad del sector de servicios y respaldar la inversión a través de la reforma de la gestión de gobierno de las empresas.

Asimismo, los directores insistieron en que el sólido y continuo crecimiento de los países de bajo ingreso exige avanzar más en materia de diversificación y transformación estructural. Son requisitos clave impulsar las posiciones fiscales con ingresos más sólidos y un gasto público racionalizado, fortalecer la gestión financiera pública, lograr una mayor independencia de la política monetaria, fomentar la profundización financiera y atraer flujos de capital. La inversión en infraestructura, anclada en estrategias de gestión de la deuda correctamente concebidas, es fundamental para aumentar el potencial de crecimiento. Las economías avanzadas y las economías emergentes de importancia sistémica deberían cumplir una función que ayude a mantener un entorno exterior favorable a los países en desarrollo de bajo ingreso. Las prioridades consisten en seguir liberalizando el comercio, brindar ayuda para el desarrollo y asistencia técnica, concluir el programa de reforma reguladora de la regulación a escala mundial y cooperar en cuestiones relacionadas con la tributación internacional y el cambio climático.

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