Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2012
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    Estudios económicos y financieros

    Perspectivas de la Economía Mundial

    Octubre de 2012

    Hacer frente a los altos niveles de deuda y al lento crecimiento

    ©2012 International Monetary Fund

    Edición en español ©2012 Fondo Monetario Internacional

    Edición en inglés

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y Diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

    Composición: Maryland Composition

    Edición en español

    Sección de Español y Portugués

    Servicios Lingüísticos

    Departamento de Tecnología

    y Servicios Generales del FMI

    Cataloging-in-Publication Data

    World economic outlook (International Monetary Fund). Spanish.

    Perspectivas de la economía mundial.—Washington, DC: Fondo Monetario Internacional.

    v.; 28 cm.—(Estudios económicos y financieros, 1020-5071)

    Semiannual

    Some issues also have thematic titles.

    Has occasional updates, 1984

    1. Economic development—Periodicals. 2. Economic forecasting—Periodicals. 3. Economic policy—Periodicals. 4. International economic relations—Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund). III. Series: World economic and financial surveys.

    HC10.80

    ISBN 978-16163-543-43 (edición impresa)

    ISBN 978-14755-111-30 (PDF)

    Solicítese por correo electrónico, fax o Internet a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    P. O. Box 92780, Washington, D.C. 20090, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    www.imfbookstore.org

    www.elibrary.imf.org

    Índice

    Supuestos y convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permaneció constante en su nivel del período comprendido entre el 30 de julio y el 27 de agosto de 2012, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecieron constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de determinadas economías se indican en el recuadro A1 del apéndice estadístico); el precio medio del petróleo será de US$106,18 el barril en 2012 y US$105,10 el barril en 2013, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 0,7% en 2012 y 0,6% en 2013; la tasa de los depósitos a tres meses en euros será, en promedio, 0,6% en 2012 y 0,2% en 2013, y el promedio de la tasa de los depósitos a seis meses en yenes japoneses será de 0,4% en 2012 y 0,3% en 2013. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta mediados de septiembre de 2012.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2011–12 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2011/12) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    En el caso de Chipre, los datos reflejan un escenario pasivo que se basa en la implementación únicamente de las políticas aprobadas. También se supone que el gobierno logrará reducir su deuda y financiar su déficit a un costo razonable en el mediano plazo y que los bancos alcanzarán un nivel adecuado de capitalización sin recurrir a la asistencia del gobierno.

    Los datos de Sudán del Sur se incluyen ahora en los datos agregados de África subsahariana y se clasifican dentro de la categoría de países cuyo principal ingreso de exportación es el combustible. Sudán, que sigue incluido en la región de Oriente Medio y Norte de África, pasa a clasificarse en la categoría de países cuyos principales ingresos de exportación son los productos primarios no combustibles.

    Los datos de San Marino se incluyen ahora en la clasificación de las economías avanzadas.

    Al igual que en el informe WEO de abril de 2012, no se incluyen los datos de Siria correspondientes a 2011 y años posteriores debido a la incertidumbre de la situación política.

    A partir del informe WEO de octubre de 2012, el nombre del grupo de las “Economías emergentes y en desarrollo” será “Economías de mercados emergentes y en desarrollo”. Los países que integran el grupo siguen siendo los mismos, con la excepción de que se agrega un nuevo miembro al grupo: Sudán del Sur.

    Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos del informe WEO.

    En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Se presentan datos compuestos para varios grupos de países organizados según las características económicas o por región. A menos que se indique lo contrario, los datos compuestos de los grupos de países se calculan cuando los datos ponderados están representados en un 90% o más.

    En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del Fondo Monetario Internacional con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

    Información y datos adicionales

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se publica en la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org), donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    El personal técnico del FMI compila los datos del informe WEO en el momento de elaboración del informe. Las proyecciones y los datos históricos se basan en información recopilada por los economistas encargados de cada país durante las misiones a los países miembros del FMI y a través de un análisis constante de la evolución de la situación nacional. Los datos históricos se actualizan de manera continua, a medida que llega información nueva, y a menudo se ajustan los quiebres estructurales de los datos para producir series ininterrumpidas mediante el uso de empalmes y otras técnicas. Las estimaciones del personal técnico del FMI continúan ocupando el lugar de series históricas cuando no se dispone de información completa. Por ese motivo, los datos del informe WEO pueden diferir de otras fuentes con datos oficiales, como el informe International Financial Statistics del FMI.

    Los datos y los metadatos del informe WEO se publican “tal como se reciben” y “según estén disponibles”; asimismo, se hace todo lo posible por dejar aseguradas, la puntualidad, exactitud y exhaustividad de estos datos y metadatos, aunque no se las garantiza. Cuando se detectan errores, se hace un esfuerzo concertado por corregirlos en la medida en que corresponda y sea factible hacerlo. Las correcciones y revisiones realizadas posteriormente a la publicación impresa de este estudio, se incorporan en la edición electrónica, disponible a través de la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org). Todos los cambios importantes figuran en forma detallada en los índices de materias publicados en Internet.

    Las condiciones de uso de la base de datos del informe WEO pueden consultarse en el sitio web del FMI sobre derechos de autor y uso (http://www.imf.org/external/esl/terms.htm).

    Las consultas sobre el contenido del informe WEO y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, Internet o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, DC 20431, EE.UU.

    Fax: (202) 623-6343

    www.imf.org/weoforum

    Prefacio

    El análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales—el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental—conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Olivier Blanchard, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Jörg Decressin, Subdirector del Departamento de Estudios, y por Thomas Helbling, Jefe de División en el Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Abdul Abiad, John Bluedorn, Rupa Duttagupta, Jaime Guajardo, Andrea Pescatori, Damiano Sandri, John Simon y Petia Topalova. Colaboraron también Ashvin Ahuja, Ali Alichi, Peter Allum, Derek Anderson, Michal Andrle, Samya Beidas-Strom, Olivier Blanchard, Stijn Claessens, Davide Furceri, Nick Gigineishvili, Benjamin Hunt, Joong Shik Kang, M. Ayhan Kose, Douglas Laxton, Daniel Leigh, Prakash Loungani, Junior Maih, Akito Matsumoto, Dimitre Milkov, Armando Morales, Malhar Nabar, Marina Rousset, Marco E. Terrones y Kenichi Ueda.

    Hites Ahir, Gavin Asdorian, Shan Chen, Angela Espiritu, Sinem Kilic Celik, Nadezhda Lepeshko, Murad Omoev, Ezgi O. Ozturk, Katherine Pan, Daniel Rivera-Greenwood, Jair Rodriguez, Marina Rousset, Min Kyu Song y Bennet Voorhees colaboraron en las tareas de investigación. Kevin Clinton proporcionó comentarios y sugerencias. Tingyun Chen, Mahnaz Hemmati, Toh Kuan, Rajesh Nilawar, Emory Oakes y Steve Zhang brindaron apoyo técnico. Skeeter Mathurin y Luke Lee se encargaron de la preparación del texto en inglés. Linda Griffin Kean, del Departamento de Relaciones Externas, editó el manuscrito en inglés y coordinó la producción de la publicación. Amrita Dasgupta, Aleksandr Gerasimov, Shamiso Mapondera, Nhu Nguyen y Pavel Pimenov proporcionaron respaldo técnico adicional en calidad de consultores externos. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués de los Servicios Lingüísticos del FMI.

    El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 14 de septiembre de 2012. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    La recuperación continúa pero se ha debilitado. En las economías avanzadas, el crecimiento ahora es demasiado bajo para cambiar sustancialmente la situación del desempleo, y en las principales economías de mercados emergentes, el crecimiento fue dinámico inicialmente pero ahora también ha mermado. En relación con nuestros pronósticos de abril de 2012, el crecimiento previsto para 2013 se ha revisado a la baja, de 2,0% a 1,5% para las economías avanzadas, y de 6,0% a 5,6% para las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

    Las fuerzas que están operando en su mayor parte son conocidas.

    Las fuerzas que empujan el crecimiento a la baja en las economías avanzadas son la consolidación fiscal y un sistema financiero aún débil. En la mayoría de los países, la consolidación fiscal avanza conforme a lo planificado. Si bien esta consolidación es necesaria, es indudable que representa un lastre para la demanda y, cada vez más, las evidencias llevan a pensar que en el contexto actual los multiplicadores fiscales son grandes. El sistema financiero aún no está funcionando eficientemente. En muchos países, los bancos todavía están debilitados, y la baja tasa de crecimiento empeora todavía más su situación. Como resultado, muchos prestatarios siguen enfrentándose a condiciones crediticias muy restrictivas.

    La principal fuerza que impulsa al alza el crecimiento es la política monetaria laxa. Los bancos centrales no solo siguen manteniendo tasas de política monetaria muy bajas, sino que también están experimentando con programas orientados a reducir las tasas en mercados específicos, a ayudar a categorías específicas de prestatarios o a facilitar la intermediación financiera en general.

    Sin embargo, no son solo estas fuerzas mecánicas las que parecen estar operando, sino específicamente una sensación general de incertidumbre. Es esencial determinar la naturaleza y los efectos precisos de esta incertidumbre, pero no es fácil. Esencial, porque si pudiera reducirse la incertidumbre la recuperación muy posiblemente sería más vigorosa de lo que indican los pronósticos actuales. Pero no fácil, porque los índices explícitos de incertidumbre, como el índice VIX en Estados Unidos o el índice VStoxx en Europa, se mantienen en niveles relativamente bajos1. La incertidumbre parece ser más difusa, de naturaleza más Knightiana. Las inquietudes con respecto a la capacidad de las autoridades europeas para controlar la crisis del euro y las inquietudes que suscita el hecho de que hasta ahora las autoridades estadounidenses no hayan logrado acordar un plan fiscal sin duda desempeñan un papel importante, aunque es difícil dilucidar exactamente cuál es ese papel.

    La baja tasa de crecimiento y la incertidumbre en las economías avanzadas están afectando a las economías de mercados emergentes y las economías en desarrollo, a través de los canales comerciales y financieros, que se suman a las debilidades idiosincrásicas. Al igual que en 2009, el comercio exterior resulta ser un canal sorprendentemente poderoso; por ejemplo, la reducción de las exportaciones explica la mayor parte de la merma del crecimiento de China. La alternancia de períodos de aceptación o rechazo del riesgo, impulsados por el avance o retroceso de las medidas de política económica, generan flujos de capitales volátiles.

    En lo que respecta a las medidas de política económica, el centro de atención sigue estando en la zona del euro. Aquí ha habido un claro cambio de actitud, y se está creando una nueva arquitectura. Las lecciones de los últimos años ahora están claras. Los países de la zona del euro pueden verse afectados por fuertes shocks negativos específicos de cada país. La fragilidad de los bancos puede amplificar considerablemente el impacto negativo de estos shocks y, si la situación indica que las propias entidades soberanas podrían verse en problemas, la interacción entre estas y los bancos puede agravar aún más las cosas.

    Por lo tanto, la nueva arquitectura debe orientarse a reducir en primer lugar la amplitud de los shocks, estableciendo un sistema de transferencias que modere los efectos de los shocks. Esa arquitectura debe orientarse a trasladar la supervisión, la resolución y los procesos de recapitalización de los bancos a la órbita de la zona del euro. Debe reducir la probabilidad de que las entidades soberanas incumplan sus pagos y, en los casos en que aun así se produzca una suspensión de pagos, debe reducir sus efectos en los acreedores y en el sistema financiero. Es alentador ver que estas cuestiones se están analizando con seriedad y que lentamente se están estableciendo algunos de estos mecanismos.

    A corto plazo, sin embargo, es preciso adoptar medidas más inmediatas. España e Italia deben llevar adelante planes de ajuste para restablecer su competitividad, sanear sus finanzas públicas y respaldar el crecimiento. A tal efecto, deben estar en condiciones de recapitalizar sus bancos sin incrementar su deuda soberana. Y deben estar en condiciones de tomar préstamos a tasas razonables. La mayoría de las piezas ya están ubicadas, y si se logra completar con rapidez este complejo rompecabezas es razonable esperar que pronto la peor parte de este proceso haya quedado atrás.

    Si efectivamente la incertidumbre es un factor importante en la actual desaceleración, y si la adopción e implementación de estas medidas reduce la incertidumbre, las cosas podrían ser mejor de lo que indican nuestros pronósticos, no solo en Europa sino también en el resto del mundo. Personalmente me sentiría feliz si resultara que nuestros pronósticos de base no han sido correctos, y que en este caso han sido demasiado pesimistas.

    Olivier Blanchard

    Consejero Económico

    Resumen ejecutivo

    La recuperación ha sufrido nuevos reveses, y la incertidumbre constituye una pesada carga para las perspectivas. Una causa fundamental es que las políticas en las principales economías avanzadas no han logrado restablecer la confianza en las perspectivas a mediano plazo. Los riesgos extremos, como los relativos a la viabilidad de la zona del euro o a que se cometan errores graves en la conducción de la política fiscal de Estados Unidos, continúan preocupando a los inversionistas. El pronóstico de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) apunta tan solo a un fortalecimiento gradual de la actividad con respecto al decepcionante ritmo registrado a comienzos de 2012. El crecimiento mundial, que se proyecta será de 3,3% y 3,6% en 2012 y 2013, respectivamente, es más débil que el previsto en la actualización del informe WEO de julio de 2012, y este a su vez fue inferior al previsto en el informe WEO de abril de 2012 (capítulo 1). Se prevé que en las economías avanzadas el producto seguirá deprimido, pero que será relativamente sólido en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo. El desempleo probablemente permanecerá en niveles elevados en muchas partes del mundo. Y las condiciones financieras seguirán siendo frágiles, según se indica en la edición de octubre de 2012 del informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, o informe GFSR). En el capítulo 2 se examina la evolución de cada región en más detalle.

    El pronóstico del informe WEO se asienta sobre dos supuestos de política cruciales. El primero es que las autoridades europeas—conforme al escenario base del informe GFSR—adoptarán políticas que gradualmente seguirán distendiendo las condiciones financieras en las economías de la periferia. En este sentido, el Banco Central Europeo (BCE) recientemente asumió el papel que le correspondía. Les corresponde ahora a las autoridades nacionales tomar la iniciativa y activar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y al mismo tiempo trazar una trayectoria creíble y empezar a implementar las medidas necesarias para lograr una unión bancaria y una mayor integración fiscal. El segundo supuesto es que las autoridades estadounidenses impedirán que entren en vigor los drásticos aumentos de los impuestos y recortes del gasto (el “precipicio fiscal”) previstos en la actual legislación presupuestaria, que elevarán oportunamente el tope de la deuda federal de Estados Unidos, y que lograrán avances significativos hacia un plan integral para restablecer la sostenibilidad fiscal. El pronóstico del informe WEO podría nuevamente decepcionar con respecto a estas dos premisas.

    En términos más generales, los riesgos a la baja han aumentado y son considerables. El gráfico de abanico preparado por el personal técnico del FMI—que mide los riesgos a partir de datos sobre los mercados financieros y las materias primas, así como de pronósticos proporcionados por analistas—indica que hay una probabilidad de uno en seis de que el crecimiento mundial descienda por debajo de 2%, lo cual correspondería a una recesión en las economías avanzadas y un crecimiento lento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. En definitiva, sin embargo, el pronóstico del informe WEO depende de que en Estados Unidos y la zona del euro se adopten medidas de política críticas, y es muy difícil estimar la probabilidad de que esas medidas se materialicen.

    Esta coyuntura plantea graves dificultades para las autoridades. En muchas economías avanzadas, las inyecciones de liquidez están teniendo un efecto positivo tanto en la estabilidad financiera como en el producto y el empleo, pero ese efecto quizás esté menguando. Muchos gobiernos han empezado a dedicarse de lleno a reducir los déficits excesivos, pero dadas la elevada incertidumbre, la escasa confianza y la debilidad de los sectores financieros, los importantes logros fiscales han ido acompañados de decepcionantes tasas de crecimiento o de recesiones. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las autoridades son conscientes de la necesidad de recomponer el margen de maniobra necesario para la aplicación de políticas fiscales y monetarias, pero se están preguntando cómo calibrar las políticas ante los importantes riesgos externos a la baja.

    Para mejorar las perspectivas e infundir más confianza con respecto al futuro es crucial que la respuesta de las principales economías avanzadas en materia de política sea eficaz. A corto plazo, las principales tareas consisten en descartar escenarios de riesgos extremos y en adoptar planes concretos para reducir la deuda pública a mediano plazo.

    La crisis de la zona del euro sigue siendo la amenaza más clara para las perspectivas mundiales. El BCE ha adoptado un mecanismo para mejorar la forma en que las bajas tasas de política monetaria transmiten su efecto a los costos de endeudamiento en la periferia, donde los temores de los inversionistas acerca de la viabilidad del euro han elevado las tasas de mercado a niveles muy altos. Las economías de la periferia tienen que seguir realizando ajustes. Los gobiernos tienen que cumplir su compromiso de flexibilizar más el cortafuegos de la zona del euro. Concretamente, el MEDE tiene que intervenir en los sistemas bancarios y proporcionar apoyo a las entidades soberanas, mientras que las autoridades nacionales tienen que trabajar en aras de una verdadera unión económica y monetaria. Esto exige establecer una unión bancaria con un marco unificado de estabilidad financiera y adoptar medidas conducentes a una integración fiscal, basadas en el principio de que un seguro que abarque un área más amplia implica un control más amplio. Si no se redoblan los esfuerzos pronto, las recientes mejoras en los mercados financieros podrían ser pasajeras. En tal caso, el pronóstico del informe WEO podría no cumplirse una vez más, y la zona del euro podría descender hacia el escenario basado en la aplicación de políticas deficientes descrito en el informe GFSR de octubre de 2012. No obstante, si las medidas de política fueran más allá de lo supuesto en el informe WEO—por ejemplo, si las autoridades de la zona del euro dieran un sustancial paso inicial con miras a una mayor integración, como por ejemplo un régimen de resolución bancaria para toda la zona con un mecanismo común de respaldo fiscal—el crecimiento del PIB real podría superar las proyecciones, conforme al escenario basado en la aplicación de políticas cabales descrito en el informe GFSR de octubre de 2012.

    Para reducir los riesgos de las perspectivas a mediano plazo presagiadas por un sobreendeudamiento público en las principales economías avanzadas se necesitarán políticas monetarias acomodaticias y reformas estructurales adecuadas (capítulo 3), así como una política fiscal prudente. Ya se han logrado avances importantes y se ha previsto una considerable consolidación fiscal a mediano plazo, como se indica en el informe Monitor Fiscal de octubre de 2012. Los legisladores estadounidenses tienen que eliminar pronto el riesgo de un precipicio fiscal y elevar el tope de la deuda; de no hacerlo, la economía de Estados Unidos podría volver a caer en una recesión, con repercusiones perjudiciales para el resto del mundo. Además, las autoridades estadounidenses tienen que definir con urgencia planes fiscales sólidos a mediano plazo. Las autoridades en Japón tienen que perseverar en los ajustes planificados y especificar nuevas medidas para detener, y en poco tiempo revertir, el aumento de la relación deuda pública/PIB.

    En términos más generales, las autoridades tienen que especificar objetivos fiscales realistas y formular planes para contingencias. Esto implica adoptar metas estructurales o metas ajustadas en función del ciclo, o anclar los planes en medidas y sus rendimientos estimados más que en metas nominales. Se debe permitir que los estabilizadores automáticos operen libremente. Además, si el crecimiento se situara muy por debajo de las proyecciones del informe WEO, los países que dispongan de margen de maniobra deberían moderar el ajuste planificado para 2013 y los años posteriores. Al mismo tiempo, la reducción de las tasas de inflación, la creciente capacidad ociosa y el considerable ajuste fiscal en las economías avanzadas son argumentos a favor de que se mantengan condiciones monetarias muy acomodaticias, incluidas medidas no convencionales, dado que las tasas de interés están próximas al límite inferior cero.

    Hasta ahora, las autoridades han abordado los desafíos estructurales con resultados desiguales; por eso es necesario redoblar esfuerzos. Los programas para aliviar la carga crónica de la deuda de los hogares, cuando se han puesto en marcha, no han sido proporcionales a la magnitud del problema. Los esfuerzos para afianzar el marco regulatorio de las instituciones financieras y de los mercados financieros han tenido altibajos, como se explica en el capítulo 3 del informe GFSR de octubre de 2012, observándose ciertos avances en lo que se refiere a reconstruir el capital pero no se avanzó lo suficiente con respecto a los objetivos de reducir la dependencia del financiamiento mayorista y contener factores que incentivan la toma excesiva de riesgos y el arbitraje regulatorio. Además, en la zona del euro, la reestructuración o resolución de las instituciones financieras deficientes ha avanzado con lentitud, y solo en respuesta a fuertes presiones del mercado; se precisa con urgencia un enfoque más activo y que abarque a toda la zona. Con el aumento de la edad legal de jubilación se ha logrado acortar la trayectoria a largo plazo del gasto en pensiones, pero conforme el gasto en salud continúe aumentando rápidamente, se necesitarán más medidas para que las prestaciones crezcan a un ritmo sostenible. Algunos países, en particular las economías de la periferia de la zona del euro, han introducido reformas para flexibilizar los mercados laborales. Sin embargo, muchas economías tienen que adoptar medidas más firmes para ayudar a las personas que han estado desempleadas por un largo tiempo, por ejemplo mejorando los programas de apoyo a la búsqueda de empleo y los programas de capacitación.

    En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la actividad se ha desacelerado debido a la aplicación de políticas más restrictivas en respuesta a limitaciones de la capacidad, una menor demanda de las economías avanzadas y factores específicos de cada país. La mejora de las políticas ha incrementado la capacidad de resistencia ante los shocks (capítulo 4). Desde el estallido de la crisis en 2008, las políticas expansivas han amortiguado el impacto negativo de la debilidad en los mercados de las economías avanzadas: los déficits fiscales en general se han situado por encima de los niveles previos a la crisis, en tanto que las tasas de interés reales han sido más bajas. El crédito interno ha crecido con rapidez. A mediano plazo, las autoridades tendrán que cerciorarse de mantener su capacidad para responder con flexibilidad a los shocks, preservando una orientación fiscal sólida y manteniendo tasas moderadas de inflación y de crecimiento del crédito. En este sentido, la aplicación de políticas monetarias más restrictivas durante 2011 fue una decisión acertada. En vista de los crecientes riesgos a la baja a los que está expuesta la demanda externa, los bancos centrales actuaron con acierto al suspender o revertir parte del endurecimiento de la política monetaria. Muchos de estos bancos disponen de margen para tomar más medidas a fin de apoyar la demanda externa si los riesgos externos a la baja amenazaran con materializarse.

    Los desequilibrios mundiales y los factores de vulnerabilidad conexos han disminuido, pero aún es necesario abordarlos con medidas de política más decisivas. Dentro de la zona del euro, los desequilibrios en cuenta corriente—grandes superávits en Alemania y los Países Bajos y déficits en la mayoría de las economías de la periferia—tienen que seguir corrigiéndose. A escala mundial, los saldos en cuenta corriente de Estados Unidos, la zona del euro en su conjunto y Japón son más débiles de lo que serían si las políticas fiscales fueran más sostenibles, y los tipos de cambio efectivos reales del dólar, el euro y el yen son más fuertes. En cambio, las posiciones en cuenta corriente de muchas economías asiáticas son demasiado fuertes, y sus tipos de cambio demasiado débiles. Esto se debe en parte a distorsiones que frenan el consumo, pero también al efecto de la acumulación oficial de divisas a gran escala.

    En general, las políticas necesarias para reducir los desequilibrios en cuenta corriente y los factores de vulnerabilidad conexos son consecuentes con los intereses de las economías en cuestión. Un mayor ajuste en las economías con déficits externos, y una mayor demanda interna en las economías con superávits externos, contribuirían no solo a crear una economía mundial más segura sino también a que todos se beneficien de un crecimiento más dinámico. Muchas economías con déficits externos necesitan un ajuste fiscal más profundo y un fortalecimiento de la supervisión y la regulación del sector financiero. Estos esfuerzos han de complementarse con medidas estructurales, cuyos detalles difieren ampliamente entre las economías avanzadas y las de mercados emergentes con déficits externos, pero que incluyen reformas en los mercados laboral y de productos, mejoras de la gestión de gobierno y del clima de negocios y medidas para promover el ahorro privado para la jubilación. Las medidas estructurales que necesitan las economías con superávits externos con tipos de cambio subvaluados también varían de un país a otro, pero incluyen el fomento de la inversión en el caso de Alemania, la reforma de la red de protección social en China para estimular el consumo y la reducción de la acumulación de reservas oficiales en muchas economías de mercados emergentes, lo cual también ayudaría a contener el fuerte crecimiento del crédito y los precios de los activos.

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