Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2011
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    ©2011 International Monetary Fund

    Edición en español ©2011 Fondo Monetario Internacional

    Edición en inglés

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y Diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

    Composición: Maryland Composition

    Edición en español

    Sección de Español y Portugués

    Departamento de Tecnología

    y Servicios Generales del FMI

    Cataloging-in-Publication Data

    World economic outlook (International Monetary Fund). Spanish.

    Perspectivas de la economía mundial. – Washington, DC: Fondo Monetario Internacional.

    v.; 28 cm. – (Estudios económicos y financieros, 1020-5071)

    Semiannual

    Some issues have also thematic titles.

    Has occasional updates.

    1. Economic development–Periodicals. 2. Economic forecasting –Periodicals.

    3. Economic policy—Periodicals. 4. International economic relations—Periodicals.

    I. International Monetary Fund. II. Series: World economic and financial surveys.

    HC10.W6818

    ISBN 978-1-61635-101-4

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    P.O. Box 92780, Washington, D.C. 20090, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    www.imfbookstore.org

    Índice

    Supuestos y convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permaneció constante en su nivel del período comprendido entre el 8 de febrero y el 8 de marzo de 2011, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecieron constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de determinadas economías se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $107,16 el barril en 2011 y $108,00 el barril en 2012, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 0,6% en 2011 y 0,9% en 2012; la tasa de los depósitos a tres meses en euros será, en promedio, 1,7% en 2011 y 2,6% en 2012, y el promedio de la tasa de los depósitos a seis meses en yenes japoneses será de 0,6% en 2011 y 0,3% en 2012. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta fines de marzo de 2011.

    • En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    • … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    • – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2010–11 o enero-junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    • / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2010/11) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    Los datos agregados excluyen a Libia en los años de proyección debido a la incertidumbre de la situación política.

    Excepto en el caso del crecimiento del PIB y la inflación, no se incluyen proyecciones para Côte d’Ivoire debido a la incertidumbre de la situación política.

    En los gráficos y cuadros del texto, las áreas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial.

    En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Se presentan datos compuestos para varios grupos de países organizados según las características económicas o por región. A menos que se indique lo contrario, los datos compuestos de los grupos de países se calculan cuando los datos ponderados están representados en un 90% o más.

    Los datos fiscales compuestos de los grupos de países se calculan como la suma de los valores individuales de los respectivos países en dólares de EE.UU. Hasta esta edición, se los había ponderado de acuerdo con el PIB ajustado a la paridad del poder adquisitivo como porcentaje del PIB mundial total.

    En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del FMI con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se publica en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Los cuadros de la parte B del apéndice estadístico están disponibles, en inglés, en Internet (http://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2011/01/pdf/tblpartb.pdf).

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Internet: www.imf.org/weoforum Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales —el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental— conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Olivier Blanchard, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Jörg Decressin, Asesor Principal del Departamento de Estudios, y Petya Koeva Brooks, Jefa de División del Departamento de Estudios. Los principales colaboradores fueron Abdul Abiad, John Bluedorn, Rupa Duttagupta, Jaime Guajardo, Thomas Helbling, Joong Shik Kang, Michael Kumhof, Dirk Muir, Andrea Pescatori, Shaun Roache, John Simon y Petia Topalova. Otros colaboradores fueron Joshua Felman, Benjamin Hunt, Florence Jaumotte, Mika Kortelainen, Daniel Leigh, Troy Matheson, Stephen Snudden, Marco Terrones y Robert Tetlow. Kevin Clinton proporcionó comentarios y sugerencias. Toh Kuan, Gavin Asdorian, Shan Chen, Angela Espiritu, Murad Omoev, Andy Salazar, Min Kyu Song, Ercument Tulun, Jessie Yang, Nese Erbil, David Reichsfeld y Marina Rousset colaboraron en las tareas de investigación. Saurabh Gupta, Mahnaz Hemmati, Laurent Meister, Emory Oakes y Steve Zhang procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Tita Gunio, Shanti Karunaratne y Cristina Tumale se encargaron de la preparación del texto en inglés. Linda Griffin Kean, del Departamento de Relaciones Externas, editó el manuscrito y coordinó la producción de la publicación. Vladimir Bougay, Anastasia Francis, Aleksandr Gerasimov, Wendy Mak, Shamiso Mapondera, Nhu Nguyen y Pavel Pimenov proporcionaron respaldo técnico adicional en calidad de consultores externos. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués del Departamento de Tecnología y Servicios Generales.

    El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 28 de marzo de 2011. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    La economía mundial continúa recuperándose, en términos generales, según lo previsto. De hecho, nuestras proyecciones de crecimiento prácticamente no han cambiado desde la Actualización de las Perspectivas de la economía mundial de enero de 2011 y pueden resumirse en tres cifras: el crecimiento rondaría 4½% tanto en 2011 como en 2012 a nivel de la economía mundial, pero en las economías avanzadas llegaría apenas a 2½%, mientras que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo sería mucho más alto, de 612%.

    El temor de que la recesión sufriera una recaída —temor que no compartíamos— no se ha hecho realidad. La preocupación principal era que, tras una recuperación inicial impulsada por el ciclo de las existencias y el estímulo fiscal, el crecimiento de las economías avanzadas tambalearía. El ciclo de las existencias en gran medida ya ha llegado a término y del estímulo fiscal se ha pasado a la consolidación fiscal, aunque la demanda privada ha tomado mayormente el relevo.

    Lo que despierta temor ahora son los precios de las materias primas, que han subido más de lo previsto como consecuencia de un vigoroso aumento de la demanda, sumado a shocks de la oferta. Aunque estos aumentos llevan a pensar en la estanflación de la década de 1970, parece poco probable que descarrilen la recuperación. En las economías avanzadas, la proporción decreciente que le corresponde al petróleo, la desaparición de la indexación salarial y el anclaje de las expectativas inflacionarias, tomados en conjunto, hacen pensar que los efectos en el crecimiento y la inflación subyacente serán pequeños. Sin embargo, el reto será mayor en las economías emergentes y en desarrollo, en las cuales los alimentos y los combustibles ocupan una proporción mayor del consumo, y donde las políticas monetarias suelen tener menos credibilidad. Es posible que la inflación sea más alta durante un tiempo, pero, como sugieren nuestras proyecciones, no esperamos un efecto negativo profundo en el crecimiento. Ahora bien, los riesgos para la recuperación causados por los nuevos trastornos de la oferta petrolera son motivo de preocupación.

    Sin embargo, la recuperación sigue desequilibrada. En la mayoría de las economías avanzadas, el producto aún está muy por debajo del potencial. El desempleo es elevado, y el bajo nivel de crecimiento implica que se mantendrá así durante muchos años. Ese bajo nivel de crecimiento puede atribuirse a los excesos previos a la crisis y a sus secuelas: en muchos países, sobre todo Estados Unidos, el mercado de la vivienda continúa deprimido, con lo cual la inversión en vivienda es anémica. La propia crisis empeoró drásticamente la situación fiscal, obligando a poner en marcha una consolidación fiscal sin disipar las inquietudes de los mercados en torno a la sostenibilidad fiscal. En muchos países, los bancos se están esforzando por alcanzar coeficientes de capitalización más altos frente a los crecientes préstamos en mora.

    Los problemas en la periferia de la Unión Europea, que son consecuencia de la interacción entre un crecimiento bajo, problemas fiscales y presiones financieras, son particularmente agudos. Restablecer la sostenibilidad fiscal y financiera frente a un nivel de crecimiento bajo o negativo y tasas de interés elevadas representa un desafío sustancial. Y, aunque son extremos, los problemas de la periferia de la Unión Europea apuntan a un problema más general: el nivel fundamentalmente bajo de la tasa de crecimiento del producto potencial. El ajuste es muy difícil cuando el crecimiento es muy bajo.

    La recomendación para las economías avanzadas es, en líneas generales, igual que la presentada en la edición de octubre de 2010 de Perspectivas de la economía mundial y sigue en parte desatendida: más claridad en torno a la exposición de los balances de los bancos y planes de recapitalización listos en caso de ser necesario; una consolidación fiscal inteligente que no sea demasiado rápida, a fin de salvaguardar el crecimiento, ni demasiado lenta, a fin de salvaguardar la credibilidad; la reformulación de la regulación y la supervisión financiera; y, sobre todo en Europa, una mayor concentración en las reformas que permitan incrementar el crecimiento potencial.

    En las economías de mercados emergentes, por el contrario, la crisis no ha dejado secuelas duraderas. En la mayoría de los casos, la situación fiscal y financiera inicial era más sólida, y los efectos negativos de la crisis fueron más suaves. Gracias a un crecimiento subyacente elevado y al bajo nivel de las tasas de interés, el ajuste fiscal es mucho más fácil. Las exportaciones en gran medida se han recuperado, y toda disminución de la demanda externa por lo general ha quedado compensada por un aumento de la demanda interna. Las salidas de capital se han transformado en entradas de capital, ya que las perspectivas de crecimiento son mejores y las tasas de interés son más elevadas que en las economías avanzadas.

    El reto para la mayoría de las economías de mercados emergentes es, por lo tanto, bastante diferente del que tienen ante sí las economías avanzadas; a saber, cómo evitar el sobrecalentamiento frente al cierre de las brechas del producto y al aumento de los flujos de capital. La respuesta debería ser doble: primero, combinar la consolidación fiscal con tasas de interés más altas para mantener el producto al nivel potencial y, segundo, utilizar herramientas macroprudenciales —y, de ser necesario, controles de capital— para evitar que recrudezca el riesgo sistémico generado por la afluencia de capitales. Los países muchas veces sienten la tentación de resistirse a la apreciación del tipo de cambio que resulta probable cuando suben las tasas de interés y aumenta la afluencia de capitales. Pero la apreciación incrementa el ingreso real y es parte de un ajuste deseable, y no conviene oponerle resistencia.

    Globalmente, los planes de política macroeconómica para la economía mundial siguen siendo los mismos, pero con el paso del tiempo adquieren urgencia. A fin de sustentar la recuperación, las economías avanzadas deben lograr una consolidación fiscal. Para lograr esa meta y mantener el crecimiento, deben apoyarse más en la demanda externa. Paralelamente, las economías de mercados emergentes deben apoyarse menos en la demanda externa y más en la demanda interna. La apreciación de las monedas de las economías de mercados emergentes en relación con las de las economías avanzadas es una clave importante para este ajuste mundial. La necesidad de un diseño cuidadoso a nivel nacional y de coordinación a nivel mundial puede ser tan importante hoy como lo era en el momento más grave de la crisis hace dos años.

    Olivier Blanchard

    Consejero Económico

    Resumen ejecutivo

    La recuperación está cobrando ímpetu, pero el desempleo se mantiene elevado en las economías avanzadas, y se están formando nuevos riesgos macroeconómicos en las economías de mercados emergentes. En las economías avanzadas, la demanda privada está reemplazando a la demanda pública, lo cual aleja el temor de que la disminución del apoyo que brinda la política fiscal provoque una recaída en la recesión. Las condiciones financieras continúan mejorando, aunque todavía son inusitadamente frágiles. En muchas economías de mercados emergentes, la demanda es vigorosa y el sobrecalentamiento genera creciente inquietud para la política económica. En las economías en desarrollo, sobre todo las de África subsahariana, también se ha reanudado un crecimiento rápido y sostenible. El aumento de precios de los alimentos y de las materias primas representa una amenaza para los hogares pobres y exacerba las tensiones socioeconómicas, particularmente en Oriente Medio y Norte de África. El avance de los precios del petróleo desde enero de 2011 y la información sobre la oferta —incluida la capacidad ociosa— hacen pensar que los trastornos ocurridos hasta ahora tendrían apenas efectos ligeros sobre la actividad económica. El terremoto que golpeó a Japón ha cobrado innumerables víctimas. Su impacto macroeconómico proyectado es limitado, pero las proyecciones están rodeadas de gran incertidumbre. Globalmente, teniendo en cuenta una recuperación más vigorosa por un lado y una desaceleración de la oferta de petróleo por el otro, las proyecciones del crecimiento del PIB real mundial en 2011–12 no son muy diferentes de las consignadas en la Actualización de las Perspectivas de la economía mundial de enero de 2011. No obstante, los riesgos a la baja han recrudecido.

    Según las proyecciones, el PIB real mundial crecerá alrededor de 4½% en 2011 y 2012, lo cual representa una pequeña disminución respecto del 5% de 2010. En las economías avanzadas y en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, el PIB real se expandiría alrededor de 2½% y 6½%, respectivamente. Los riesgos a la baja siguen siendo mayores que los riesgos al alza. En las economías avanzadas, la debilidad de los balances soberanos y la condición aún desfalleciente de los mercados inmobiliarios continúan siendo motivos de gran inquietud, sobre todo en ciertas economías de la zona del euro; los riesgos financieros también son a la baja debido a las fuertes necesidades de financiamiento de los bancos y de los entes soberanos. Están surgiendo nuevos riesgos a la baja como consecuencia de los precios de las materias primas —sobre todo del petróleo— y, en un ámbito relacionado, de la incertidumbre geopolítica, así como debido al sobrecalentamiento y al auge de los mercados de los activos en las economías de mercados emergentes. Sin embargo, existe también la posibilidad de que el crecimiento sorprenda al alza a corto plazo, gracias a la solidez de los balances empresariales en las economías avanzadas y a la pujante demanda de las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

    Muchos de los retos que la política económica ya debía enfrentar siguen sin corregir, y al mismo tiempo están pasando a primer plano otros nuevos. Para que la reactivación se afiance en las economías avanzadas será necesario mantener la orientación acomodaticia de la política monetaria mientras las presiones salariales sean moderadas, las expectativas inflacionarias estén bien ancladas y el crédito bancario sea anémico. A la vez, habrá que trazar una trayectoria fiscal sostenible a mediano plazo mediante la ejecución de planes de consolidación fiscal y la reforma de los programas de derechos a prestaciones, respaldados por un fortalecimiento de las reglas y las instituciones fiscales. Esta necesidad es particularmente urgente en Estados Unidos para disipar el riesgo de fluctuaciones de los mercados de bonos que podrían provocar una desestabilización internacional. En Estados Unidos, los planes de política económica para 2011 de hecho han pasado de la consolidación a la expansión. Habría que esforzarse por reducir el déficit proyectado para el ejercicio 2011. Las medidas encaminadas a recortar el gasto discrecional constituyen un paso acertado, pero para lograr una reducción sensible de los déficits proyectados a mediano plazo resultarán esenciales medidas más amplias, como las reformas de la tributación y la seguridad social. En Japón, la prioridad fiscal inmediata consiste en respaldar la reconstrucción. Una vez que la reconstrucción se encuentre en marcha y que esté más clara la magnitud de los daños, la atención deberá centrarse en vincular el gasto en reconstrucción a una estrategia fiscal clara encaminada a recortar el coeficiente de deuda pública a mediano plazo. En la zona del euro, a pesar de un avance significativo, los mercados siguen preocupados por las perspectivas de los países sometidos a presión en los mercados. Para ellos, lo que se necesita a nivel de la zona del euro es un financiamiento suficiente, flexible y de bajo costo para respaldar un ajuste fiscal sólido, la reestructuración bancaria y reformas que promuevan la competitividad y el crecimiento. A nivel más general, es necesario restablecer y apuntalar la confianza en los bancos de la zona del euro a través de pruebas de resistencia de amplio alcance y programas de reestructuración y recapitalización. Asimismo, la reforma del sistema financiero internacional sigue siendo decididamente una labor inconclusa.

    El reto para muchas economías de mercados emergentes y algunas economías en desarrollo consiste en evitar que las condiciones actuales, que parecen un auge, no se transformen en un sobrecalentamiento a lo largo del próximo año. La presión inflacionaria probablemente recrudezca a medida que la creciente producción se tope con limitaciones de la capacidad, y que los fuertes aumentos de los precios de los alimentos y de la energía —cuya ponderación es elevada dentro de las canastas de consumo— lleven a exigir salarios más altos. Las tasas de interés reales todavía están bajas y las políticas fiscales son considerablemente más acomodaticias que antes de la crisis. Las políticas que corresponde adoptar varían según la situación cíclica y externa de cada economía. Sin embargo, en muchas economías de mercados emergentes es necesario adoptar políticas macroeconómicas más restrictivas.

    • En las economías con superávits externos, muchas de las cuales tienen un tipo de cambio dirigido y no enfrentan problemas fiscales, el endurecimiento de la política monetaria y la apreciación del tipo de cambio son necesarios para mantener el equilibrio interno —poniendo freno a la presión inflacionaria y a la expansión excesiva del crédito— y facilitar el reequilibramiento de la demanda mundial.

    • Muchas economías con déficits externos deben adoptar políticas fiscales y monetarias más restrictivas, y posiblemente tolerar a corto plazo cierto reajuste excesivo del tipo de cambio.

    • En algunas economías con superávits o con déficits, el rápido aumento del crédito y de los precios de los activos podría alertar sobre una amenaza a la estabilidad financiera. Las autoridades de estas economías deberán actuar pronto para poner a resguardo la estabilidad y construir sistemas financieros con mayor capacidad de resistencia.

    • Muchas economías emergentes y en desarrollo tendrán que proporcionar un respaldo bien focalizado a los hogares pobres que luchan con los elevados precios de los alimentos.

    Los flujos de capital dirigidos a las economías de mercados emergentes se reanudaron con notable rapidez tras la crisis. Sin embargo, a medida que aumenten las tasas de política monetaria de las economías avanzadas, dejando atrás sus niveles inusitadamente bajos, es posible que estos flujos volátiles escapen nuevamente de las economías de mercados emergentes. De acuerdo con las circunstancias de cada país, y suponiendo que se hayan instituido las políticas macroeconómicas y prudenciales debidas, las medidas encaminadas a limitar la afluencia de capitales pueden contribuir a suavizar el efecto de su excesiva volatilidad en la economía real. Sin embargo, esas medidas no reemplazan a la adopción de políticas macroeconómicas más restrictivas.

    Para que la recuperación tenga una base más sólida a mediano plazo es fundamental avanzar más en el reequilibramiento de la demanda mundial. Ello requerirá la colaboración de muchos países, y especialmente ajuste fiscal en las economías con déficits externos críticas, mayor flexibilidad cambiaria y reformas estructurales que eliminen las distorsiones que promueven el ahorro en economías con superávits críticas.

    Existe amplio acuerdo en torno al perfil de las políticas de respuesta esbozadas aquí. Sin embargo, ahora que ha pasado lo peor de la crisis, se están atenuando el imperativo de actuar y la voluntad de cooperar entre las autoridades. Sería un error que las economías avanzadas postergaran el ajuste fiscal debido a dificultades internas de economía política. Además, aunque la eliminación de las distorsiones que promueven el ahorro en economías con superávits externos críticas apuntalaría el crecimiento y ayudaría a lograr la consolidación fiscal en economías avanzadas clave, un avance insuficiente en un ámbito no debería ser excusa para la inacción en el otro. También sería un error que las economías de mercados emergentes postergaran el ajuste cambiario ante la creciente presión inflacionaria. Muchas no pueden darse el lujo de postergar la adopción de políticas más restrictivas hasta que las economías avanzadas pongan en marcha ese mismo proceso. La tarea que tienen por delante las autoridades es convencer a sus respectivas poblaciones de que estas políticas de respuesta son las que más convienen a sus intereses económicos, más allá de lo que estén haciendo otros.

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