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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2010
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    © 2010 International Monetary Fund

    Edición en español ©2010 Fondo Monetario Internacional

    Edición en inglés

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

    Composición gráfica: Maryland Composition

    Edición en español

    Sección de Español y Portugués

    Departamento de Tecnología

    y Servicios Generales del FMI

    Cataloging-in-Publication Data

    World economic outlook (International Monetary Fund). Spanish.

    Perspectivas de la economía mundial – [Washington, DC]: Fondo Monetario Internacional, 1980–

    v. ; 28 cm. – (Estudios económicos y financieros 1020–5071)

    Semiannual.

    Has occasional updates. Some issues also have distinctive titles.

    Spanish translation of: World economic outlook

    1. Economic history, 1971–1990—Periodicals. 2. Economic history, 1990–—Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund). III. Series: World economic and financial surveys.

    HC10.W7979

    84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    ISBN 978-1-58906-958-9

    AACR2 MARC-S

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    www.imfbookstore.org

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 23 de febrero y el 23 de marzo de 2010, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $80,00 el barril en 2010 y $83,00 el barril en 2011, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 0,5% en 2010 y 1,7% en 2011; la tasa de los depósitos a tres meses en euros será, en promedio, 0,9% en 2010 y 1,6% en 2011, y el promedio de la tasa de los depósitos a seis meses en yenes japoneses será de 0,6% en 2010 y 0,7% en 2011. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta mediados de abril de 2010.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2008–09 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2008/09) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las áreas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial.

    En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del FMI con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se publica en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    www.imf.org/weoforum Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales—el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental—conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Olivier Blanchard, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Jörg Decressin, Subdirector del Departamento de Estudios, y Petya Koeva Brooks, Jefa de División del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Abdul Abiad, Ravi Balakrishnan, Mitali Das, Prakash Kannan, Daniel Leigh y Marco Terrones. Toh Kuan, Gavin Asdorian, Stephanie Denis, Angela Espiritu, Murad Omoev, Andy Salazar, Min Kyu Song, Ercument Tulun y Jessie Yang colaboraron en las tareas de investigación. Saurabh Gupta, Mahnaz Hemmati, Laurent Meister, Emory Oakes, Liessel Ampie, Vladimir Bougay, Anastasia Francis, Wendy Mak, Shamiso Mapondera, Nhu Nguyen y Steve Zhang procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Jemille Colon, Tita Gunio, Patricia Medina y Sheila Tomilloso Igcasenza se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Nese Erbil, Roberto García-Saltos, Thomas Helbling, Doug Laxton, Petar Manchev, Troy Matheson, Dirk Muir, Susanna Mursula, Shaun Roache, Petia Topalova, Charalambos Tsangarides y Marina Rousset. David Romer, del Departamento de Estudios, brindó asesoramiento y apoyo. Los asesores externos fueron Tito Boeri y Christopher Meissner. Kevin Clinton proporcionó comentarios y sugerencias. Linda Griffin Kean, del Departamento de Relaciones Externas, editó el manuscrito y coordinó la producción de la publicación. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués del Departamento de Tecnología y Servicios Generales.

    El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 7 de abril de 2010. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción De Perspectivas de la EconomÍa Mundial Y Global Financial Stability Report

    La recuperación mundial ha sido más fuerte de lo esperado, pero la actividad se está recobrando a distintos ritmos: con debilidad en muchas economías avanzadas y con fuerza en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo. Se prevé que el crecimiento mundial será del 4¼%. Entre las economías avanzadas, Estados Unidos repuntó con más fuerza que Europa y Japón. Entre las economías emergentes y en desarrollo, las economías emergentes de Asia se encuentran a la vanguardia de la recuperación, pero el crecimiento continúa estando rezagado en muchas economías emergentes de Europa y algunas economías de la Comunidad de Estados Independientes. Se prevé que esta recuperación a distintas velocidades continuará.

    A medida que la recuperación ha cobrado impulso, los riesgos sobre la estabilidad financiera mundial se han moderado, pero la estabilidad aún no está garantizada. Nuestras estimaciones de las rebajas contables del sistema bancario en las economías más golpeadas desde el estallido de la crisis hasta 2010 se han reducido de $2,8 billones, proyectados en la edición de octubre de 2009 de Global Financial Stability Report, a $2,3 billones. Sin embargo, el panorama global puede ocultar diferencias considerables en algunos segmentos de los sistemas bancarios, y persisten algunos focos que se caracterizan por una escasez de capital, riesgos graves de un mayor deterioro de los activos y una rentabilidad crónicamente deficiente. El desapalancamiento se ha visto impulsado hasta el momento por el deterioro de los activos que ha afectado tanto a las utilidades como al capital. De cara al futuro, no obstante, las presiones sobre el financiamiento o del lado de los pasivos de los balances de los bancos probablemente desempeñarán un papel más importante, a medida que los bancos reduzcan el apalancamiento y aumenten las reservas de capital y liquidez. Por lo tanto, la reactivación del crédito al sector privado probablemente será moderada, especialmente en las economías avanzadas.

    Al mismo tiempo, las perspectivas de crecimiento más favorables en muchas economías emergentes y las bajas tasas de interés en las principales economías han llevado a una reanudación positiva de los flujos de capital hacia algunas economías emergentes. Sin embargo, estos flujos de capital conllevan el consiguiente riesgo de generar presiones inflacionarias y burbujas de los activos. Hasta el momento, no hay indicios de burbujas, aunque existen algunos focos problemáticos, y los riesgos podrían acumularse a más largo plazo. La reactivación de los flujos financieros transfronterizos produjo algunas fluctuaciones de los tipos de cambio efectivos reales: el dólar de EE.UU. se depreció y las monedas flotantes de algunas economías avanzadas y emergentes se apreciaron. Pero estas fluctuaciones han sido limitadas, y se proyecta que los desequilibrios mundiales en cuenta corriente se agudizarán nuevamente.

    Las perspectivas que rodean la actividad siguen siendo inusitadamente inciertas, y los riesgos a la baja vinculados con las fragilidades fiscales han pasado a primer plano. La principal inquietud es que el margen de maniobra de la política económica en muchas economías avanzadas ya se encuentra en gran medida agotado o es mucho más limitado. Además, los riesgos relacionados con la deuda soberana de las economías avanzadas podrían socavar los avances en la estabilidad financiera y ampliar la crisis. El rápido aumento de la deuda pública y el deterioro de los balances fiscales podrían retransmitirse a los sistemas bancarios o entre países.

    Esto subraya la necesidad de adoptar medidas de política para sustentar la recuperación de la economía mundial y del sistema financiero. El programa de políticas deberá incluir varios elementos importantes.

    Una de las tareas principales será reducir las vulnerabilidades soberanas. Muchas economías avanzadas necesitan formular e implementar con urgencia estrategias fiscales creíbles con plazos claros para recortar las relaciones deuda bruta/PIB a mediano plazo, así como medidas de contingencia si el deterioro de las finanzas públicas es mayor de lo esperado. Si la evolución macroeconómica ocurre según lo previsto, la mayoría de las economías avanzadas debería emprender una consolidación fiscal en 2011. Entretanto, en vista de que la recuperación aún es frágil, el estímulo fiscal planificado para 2010 debe implementarse a pleno, excepto en algunas economías que ya necesitan comenzar la consolidación, como las que enfrentan grandes aumentos de las primas por riesgo soberano. Las reformas del gasto en prestaciones obligatorias que no socaven la demanda a corto plazo—por ejemplo, el aumento de la edad de jubilación obligatoria o la reducción del costo en atención de la salud—deben ejecutarse sin demora.

    Otros desafíos de política están relacionados con la reducción del grado de acomodación monetaria en todo el mundo y la gestión de los flujos de capital hacia las economías emergentes. En las principales economías avanzadas, en la medida en que las expectativas inflacionarias permanezcan bien ancladas, la política monetaria puede seguir siendo acomodaticia conforme progrese el saneamiento de las finanzas públicas, incluso mientras los bancos centrales comienzan a retirar el apoyo de emergencia que brindaron a los sectores financieros. Es probable que las grandes economías emergentes y algunas economías avanzadas sigan encontrándose más adelantadas en el ciclo de endurecimiento, dado que están experimentando recuperaciones más rápidas y una reanudación de los flujos de capital. Aunque existe poca evidencia de presiones inflacionarias y burbujas de precios de los activos, las condiciones actuales justifican mantener un cuidadoso seguimiento y actuar sin demora. En las economías emergentes con posiciones externas relativamente equilibradas, la línea de defensa contra una apreciación excesiva del tipo de cambio debe ser una combinación de políticas macroeconómicas y prudenciales, como se examina con detalle en Perspectivas de la economía mundial y Global Financial Stability Report.

    Otro desafío de política económica es luchar contra el desempleo. El desempleo continúa siendo elevado en las economías avanzadas. Por ende, una inquietud apremiante es la posibilidad de que el desempleo temporario se transforme en desempleo a largo plazo. Más allá de aplicar políticas macroeconómicas que respalden la recuperación a corto plazo y políticas del sector financiero que restablezcan la salud del sector bancario (y la oferta de crédito a los sectores de uso intensivo de mano de obra), se podrían implementar medidas específicas que contribuyan a limitar los daños al mercado de trabajo. Concretamente, es fundamental que existan prestaciones por desempleo adecuadas para apuntalar la confianza entre los hogares y evitar fuertes aumentos de la pobreza. Además, la educación y la formación pueden contribuir a que los desempleados se reintegren a la fuerza laboral.

    Olivier Blanchard

    Consejero Económico

    También deberán aplicarse políticas para apuntalar la estabilidad financiera, de forma que la próxima etapa del proceso de desapalancamiento evolucione sin tropiezos y dé lugar a un sistema financiero más seguro, competitivo y dinámico. La rápida resolución de las instituciones no viables y la reestructuración de aquellas con un futuro comercial serán fundamentales. Es necesario garantizar que las instituciones demasiado importantes para quebrar de todas las jurisdicciones no utilicen las ventajas de financiamiento derivadas de su importancia sistémica para consolidar aún más sus posiciones. También es esencial iniciar la tituliza-ción a partir de una base más segura para respaldar el crédito, especialmente para los hogares y las pequeñas y medianas empresas.

    De cara al futuro, debe alcanzarse un acuerdo con respecto al plan de reforma regulatoria. La orientación de la reforma está clara—mayor cantidad y calidad del capital y una gestión más adecuada de la liquidez—pero la magnitud no lo está. Además, la incertidumbre con respecto a las reformas relacionadas con las instituciones demasiado importantes para quebrar y los riesgos sistémicos hacen que sea difícil planificar. Las autoridades económicas deben lograr un equilibrio adecuado entre fomentar la seguridad del sistema financiero y garantizar su eficiencia y capacidad de innovación. En Global Financial Stability Report se examinan propuestas específicas para afianzar la seguridad del sistema financiero y fortalecer su infraestructura; por ejemplo, respecto del mercado de derivados extrabursátiles.

    Por último, la capacidad de la economía mundial para mantener un crecimiento elevado a mediano plazo dependerá del reequilibrio de la demanda mundial. Esto significa que las economías que registraban déficits externos excesivos antes de la crisis deberán llevar a cabo un saneamiento de las finanzas públicas que contenga el daño a la demanda y al crecimiento. Simultáneamente, las economías con superávits excesivos deberán crear nuevas fuentes de demanda para respaldar el crecimiento, y las que tienen déficits excesivos deberán reducir la demanda. A medida que se deprecien las monedas de las economías con déficits excesivos, es lógico que se aprecien las de las economías con superávits. El reequilibrio deberá respaldarse mediante la reforma del sector financiero y políticas estructurales en las economías con déficits y con superávits.

    José Viñals

    Consejero Financiero

    Resumen Ejecutivo

    Se prevé que en 2010 el producto mundial aumente alrededor del 4¼%, tras una contracción del ½% en 2009. Las economías que despegaron con fuerza probablemente continúen a la vanguardia; en otras, el crecimiento se está viendo frenado por un deterioro duradero de los sectores financieros y los balances de los hogares. La actividad sigue dependiendo de las políticas macroeconómicas sumamente acomodaticias y está sujeta a riesgos a la baja, ya que las fragilidades fiscales pasaron a primer plano. En la mayoría de las economías avanzadas, las políticas fiscales y monetarias deben seguir sirviendo de puntal este año, sustentando con más firmeza el crecimiento y el empleo. Pero muchas de ellas también deben adoptar con urgencia estrategias creíbles a mediano plazo para contener la deuda pública y, más adelante, reducirla a niveles más prudentes. El saneamiento y la reforma del sector financiero son también exigencias prioritarias. Muchas economías emergentes vuelven a registrar tasas de crecimiento elevadas y varias de estas economías comenzaron a moderar las políticas macroeconómicas acomodaticias frente a la entrada de grandes volúmenes de capital. Dadas las perspectivas de que el crecimiento de las economías avanzadas sea relativamente débil, el reto para las economías emergentes será absorber esas afluencias de capital y alimentar la demanda interna sin poner en marcha un nuevo ciclo de auge y caída.

    La recuperación es más fuerte de lo esperado

    La recuperación mundial ha sido más fuerte de lo esperado, y la actividad está repuntando a distintos ritmos: con debilidad en muchas economías avanzadas, pero con fuerza en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo. Las políticas de respaldo fueron esenciales para poner en marcha la recuperación. La política monetaria ha sido sumamente expansiva y ha estado respaldada por un suministro de liquidez poco convencional. La política fiscal proporcionó un fuerte estímulo frente a la profunda desaceleración. Entre las economías avanzadas, Estados Unidos repuntó con más fortaleza que Europa y Japón. Entre las economías emergentes y en desarrollo, las economías emergentes de Asia se encuentran a la vanguardia de la recuperación. El crecimiento también está cobrando fuerza en las principales economías latinoamericanas y otras economías emergentes y en desarrollo, pero continúa estando rezagado en muchas economías emergentes de Europa y varios países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Las economías de África subsahariana están sobrellevando bien la crisis mundial, y se prevé que la recuperación será más sólida que las reactivaciones que siguieron a las desaceleraciones mundiales anteriores.

    Las recuperaciones de la actividad real y financiera se respaldan mutuamente, pero el acceso al crédito sigue siendo difícil para algunos sectores. Los mercados de dinero se estabilizaron y los mercados de acciones y bonos corporativos repuntaron. En las economías avanzadas, el endurecimiento de las normas de concesión de créditos bancarios está llegando a su fin y el crédito parece estar repuntando. En muchas economías emergentes y en desarrollo, el crecimiento del crédito se está acelerando nuevamente. Aun así, las condiciones financieras siguen siendo más difíciles que antes de la crisis. Es probable que el capital bancario continúe siendo un factor limitante del crecimiento, especialmente en las economías avanzadas, dado que los bancos continúan reduciendo sus balances. La capacidad de endeudamiento de los sectores con acceso limitado a los mercados de capital—los consumidores y las empresas pequeñas y medianas—probablemente continúe estando estrictamente restringida. En algunas economías avanzadas, el creciente nivel de la deuda y del déficit públicos contribuyó a un marcado aumento de las primas por riesgo soberano, que ha supuesto nuevos riesgos para la recuperación.

    Al igual que la actividad real y financiera, los flujos financieros transfronterizos procedentes de las economías avanzadas que se dirigen a muchas economías emergentes también repuntaron fuertemente. Los principales factores determinantes fueron la rápida expansión del crecimiento en las economías emergentes, los grandes diferenciales de rendimiento a favor de estas economías y la reaparición del apetito de riesgo. La reactivación de los flujos transfronterizos trajo consigo algunas fluctuaciones de los tipos de cambio efectivos reales—se depreció el dólar de EE.UU. y se apreciaron las monedas flotantes de algunas economías avanzadas y emergentes—, pero de poca magnitud en general, comparadas con los niveles anteriores a la crisis, y se proyecta que los desequilibrios mundiales en cuenta corriente se agudizarán nuevamente a mediano plazo.

    Continuará la recuperación a distintas velocidades

    En conjunto, la economía mundial parece encaminarse hacia una recuperación a distintos ritmos tanto dentro de cada región como entre las distintas regiones. Se proyecta que el crecimiento mundial será de alrededor del 4¼% en 2010 y en 2011. En este momento se prevé que las economías avanzadas crecerán a una tasa del 2¼% en 2010—tras una caída del producto de más del 3% en 2009—, y del 2½% en 2011. El crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo superará el 6¼% en 2010–11, tras un modesto 2½% en 2009. Como se explica en los capítulos 1 y 2, las economías que despegaron con fuerza probablemente continúen a la vanguardia ya que en otras el crecimiento se está viendo frenado por un deterioro duradero de los sectores financieros y los balances de los hogares. La recuperación en curso de las principales economías avanzadas será relativamente débil, en comparación con las reactivaciones que siguieron a las recesiones anteriores. Del mismo modo, las recuperaciones en muchas economías emergentes de Europa y de la CEI serán lentas en comparación con las esperadas en muchas otras economías emergentes.

    Las perspectivas de la actividad siguen siendo inusitadamente inciertas, aunque varios riesgos se han moderado. En general, los riesgos se sitúan a la baja, y los vinculados al aumento de la deuda pública en las economías avanzadas son ahora mucho más evidentes. A corto plazo, el principal riesgo, si no se combate, es que los temores del mercado en torno a la solvencia y la liquidez soberanas de Grecia puedan transformarse en una crisis de deuda soberana propiamente dicha y, además, contagiosa, como se explica en la edición de abril de 2010 del informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, GFSR, por sus siglas en inglés). A nivel más general, la principal inquietud es que el margen de maniobra de la política económica en muchas economías avanzadas ya se encuentra en gran medida agotado o es mucho más limitado, exponiendo estas frágiles recuperaciones a nuevos shocks. Además, la exposición de los bancos al sector inmobiliario continúa generando riesgos a la baja, sobre todo en Estados Unidos y parte de Europa.

    Políticas necesarias para sustentar y fortalecer la recuperación

    Considerando el elevado monto de deuda pública acumulada durante esta recesión, en muchas economías avanzadas las políticas de salida deben hacer hincapié en la consolidación fiscal y el saneamiento del sector financiero. De esa manera, se podría seguir aplicando una política monetaria acomodaticia sin generar presiones inflacionarias ni inestabilidades en los mercados financieros. En las economías emergentes y en desarrollo, los objetivos prioritarios dependerán del margen de maniobra disponible en el ámbito fiscal y del saldo en cuenta corriente. Los efectos secundarios de las políticas fiscales revisten particular importancia en las principales economías avanzadas: los grandes déficits y la ausencia de estrategias de consolidación fiscal a mediano plazo bien definidas en estas economías podrían afectar negativamente los costos del financiamiento de otras economías avanzadas o emergentes.

    Se necesitan con urgencia estrategias fiscales creíbles a mediano plazo

    La política fiscal proporcionó un firme respaldo frente a la profunda desaceleración. Al mismo tiempo, la contracción de la actividad y, en mucho menor grado, las medidas de estímulo alimentaron los déficits fiscales de las economías avanzadas, empujándolos a alrededor de 9% del PIB. Se prevé que en otras economías la relación deuda/PIB supere el 100% del PIB en 2014 de mantenerse las políticas actuales, es decir, unos 35 puntos porcentuales del PIB más que antes de la crisis.

    Con respecto al corto plazo, en vista de que la recuperación es frágil, el estímulo fiscal planificado para 2010 debe implementarse en su totalidad, excepto en algunas economías que enfrentan profundos aumentos de las primas de riesgo. Estas economías necesitan comenzar ya la consolidación fiscal. De cara al futuro, si la evolución macroeconómica ocurre según lo previsto, la mayoría de las economías avanzadas debería emprender una consolidación fiscal significativa en 2011. Las economías necesitan formular e implemen-tar con urgencia estrategias de ajuste fiscal creíbles que respalden el crecimiento potencial e incluyan plazos claros para reducir las relaciones deuda bruta/PIB a mediano plazo. También deben adoptarse reformas del gasto en prestaciones establecidas por ley que reduzcan el gasto en el futuro sin socavar la demanda actual.

    Los retos fiscales son diferentes en varias economías emergentes, con algunas excepciones importantes. El problema de la deuda pública en estas economías es más local; como grupo, su relación de endeudamiento ronda el 30%–40% del PIB y, teniendo en cuenta su elevado crecimiento, pronto podrían seguir de nuevo una trayectoria descendente. Cuando estalló la crisis, muchas economías asiáticas emergentes registraban niveles de deuda pública relativamente bajos y se encuentran en una situación que les permite mantener una orientación fiscal expansiva. Esto contribuirá a reequilibrar el crecimiento generado desde el exterior y el propulsado desde el interior. Sin embargo, estas economías deberán mantenerse alerta ante las crecientes presiones de precios y la nueva inestabilidad financiera y permitir que se aprecien sus monedas para luchar contra el recalentamiento. Ahora bien, otras grandes economías emergentes no tienen tanto margen de maniobra en el ámbito fiscal y deberán retirar el apoyo a medida que la recuperación cobre más impulso. En las economías de bajo ingreso, la política fiscal también deberá reorientarse hacia consideraciones de mediano plazo, conforme se recuperen la demanda externa y la demanda privada.

    Habrá que revertir con cuidado las políticas monetarias acomodaticias, controlando a la vez las entradas de capital

    En la mayoría de las economías los niveles aún bajos de utilización de la capacidad y las expectativas inflacionarias bien ancladas mantendrán baja la inflación, según las previsiones. Los sustanciales riesgos al alza derivados de la inflación se limitan a las economías emergentes con un historial de inestabilidad de precios o que tienen poca capacidad productiva ociosa. En las principales economías avanzadas, puede seguir manteniéndose una política monetaria acomodaticia a medida que progrese el saneamiento de las finanzas públicas, a condición de que la presión inflacionaria siga siendo moderada. Esto puede lograrse incluso mientras los bancos centrales comienzan a retirar el apoyo de emergencia que brindaron a los sectores financieros. En las grandes economías emergentes y algunas economías avanzadas que están experimentando recuperaciones más rápidas, los bancos centrales ya comenzaron a reducir el grado de acomodación monetaria, o bien los mercados prevén que lo harán durante el año venidero. Como la reactivación de estas economías probablemente sea más rápida que la de las grandes economías avanzadas, es probable que sigan encontrándose más adelantadas en el ciclo de endurecimiento de las políticas. En algunas economías emergentes, el exceso de capacidad de algunos sectores y el deterioro de la calidad del crédito revelan la necesidad de aplicar políticas más restrictivas.

    En las economías emergentes con superávits excesivos, el endurecimiento de la política monetaria deberá estar respaldado por una apreciación del tipo de cambio efectivo nominal a medida que se acumule una presión de demanda excesiva, como consecuencia, entre otros factores, del mantenimiento del apoyo fiscal para facilitar el reequilibrio de la demanda o las entradas de capital. En otras, ese endurecimiento puede ser complicado, ya que podría atraer más entradas de capital, dar lugar a una apreciación del tipo de cambo y, por lo tanto, socavar la competiti-vidad. Si el sobreajuste del tipo de cambio es motivo de inquietud, las economías deberían pensar en endurecer la política fiscal para aliviar la presión sobre las tasas de interés, acumular cierto volumen de reservas y, posiblemente, imponer controles más estrictos a las entradas de capital—teniendo en cuenta la posibilidad de generar nuevas distorsiones—o bien aplicar controles menos rigurosos sobre las salidas.

    Sanear y reformar el sector financiero es fundamental para una recuperación sostenida

    Junto con la consolidación fiscal, el avance en el saneamiento y la reforma del sector financiero es una prioridad máxima para una serie de economías avanzadas a fin de sustentar la recuperación. Además, las ineficiencias de los mercados financieros y las fallas de la regulación y de la supervisión desempeñaron un papel importante durante la crisis y necesitan resolverse para construir un sistema financiero más sólido. En lo que respecta a las economías avanzadas, la edición de este mes del informe Global Financial Stability Report (GFSR) corrige a la baja las estimaciones de las rebajas contables y de las provisiones para pérdidas en préstamos bancarios, tanto en cifras efectivas como proyectadas, durante el período 2007–10, de $2,8 billones a $2,3 billones, dos tercios de los cuales habían sido reconocidos a fines de 2009. El avance en la corrección de las ineficiencias financieras y en la reforma de las políticas y los marcos prudenciales también imprimirá más eficacia a la política monetaria y alejará el riesgo de que la holgada oferta de liquidez encuentre salida en nuevas distorsiones especulativas. Al mismo tiempo, las economías emergentes deberán seguir reforzando sus marcos y políticas prudenciales para prepararse ante un aumento de las entradas de capital.

    Es clave fomentar la creación de empleo y dar apoyo a los desempleados

    Un desempleo elevado plantea problemas sociales graves. En las economías avanzadas, el desempleo se mantendrá cerca del 9% a lo largo de 2011, según las proyecciones, y luego disminuirá, pero con lentitud. En el capítulo 3 se explica que la reacción frente al desempleo ha sido muy diferente entre las distintas economías avanzadas como resultado de las variaciones en la caída del producto, las diferencias institucionales del mercado de trabajo y otros factores, como el estrés financiero y el desplome de los precios de la vivienda. Además, en muchos países el problema es más grave de lo que sugieren las estadísticas sobre la tasa general de desempleo, porque muchos de los empleados están trabajando menos horas o han dejado de formar parte de la población activa. En estas circunstancias, una inquietud apremiante es la posibilidad de que el desempleo transitorio se transforme en desempleo de largo plazo y reduzca el crecimiento potencial del producto. Para limitar el daño en el mercado de trabajo, deberán aplicarse, en la medida de lo posible, políticas macroeconómicas adecuadas que respalden la recuperación. Al mismo tiempo, es necesario implementar medidas de política para fomentar la flexibilidad salarial y proporcionar apoyo adecuado a los desempleados.

    El reequilibrio de la demanda mundial es esencial para impulsar y respaldar el crecimiento

    Para que la economía mundial sustente una trayectoria de crecimiento dinámico, las economías que registraban déficits externos excesivos antes de la crisis deben sanear las finanzas públicas de tal forma que se frene el deterioro de la demanda y del crecimiento potencial. Simultáneamente, las economías con superávits excesivos deben crear nuevas fuentes de demanda para respaldar el crecimiento, y las que registran déficits excesivos deben reducir la demanda (y las importaciones) atendiendo a las expectativas más modestas respecto a los ingresos futuros. A medida que se deprecien las monedas de las economías con déficits excesivos, es lógico que se aprecien las de las economías con superávits. El reequilibrio deberá respaldarse mediante la reforma del sector financiero y políticas estructurales en las economías con déficits o con superávits. Los gobiernos deberán explotar las sinergias de las políticas, sobre todo entre la política fiscal y la reforma estructural.

    El tema del reequilibrio de la demanda mundial no es algo nuevo. En el capítulo 4 se pasa revista a la experiencia histórica de las economías con grandes superávits. Se determina que, en general, revertir los superávits en cuenta corriente no está asociado a una pérdida del crecimiento económico y que existe una amplia gama de políticas macroeconómicas y estructurales que desempeñan un papel importante para contrarrestar las pérdidas de producto derivadas de una apreciación del tipo de cambio real.

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