Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2004
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    ©2004 International Monetary Fund

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald

    Gráficos: Theodore F. Peters, Jr.

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y

    Servicios Generales

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el personal técnico del Fondo Monetario Internacional.—1980–—Washington: El Fondo, 1980–

    v.; 28 cm.—(1981–84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984–

    ISSN 0258-7440 = Estudios económicos y financieros

    ISSN 0256-6877 = Perspectivas de la economía mundial (Washington)

    1. Economic history—1971–—Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año.

    ISBN 1-58906-410-0

    Precio: $49,00

    ($46,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 7 de julio y el 4 de agosto de 2004, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $37,25 el barril en 2004 y 2005 y, en el mediano plazo, se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 1,6% en 2004 y 3,4% en 2005; la tasa de los depósitos a seis meses en euros será, en promedio, 2,2% en 2004 y 2,8% en 2005, y el promedio de la tasa de los depósitos en yenes japoneses será de 0,1% en 2004 y 0,3% en 2005. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta mediados de septiembre de 2004.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    • … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    • —Indica que la cifra es cero o insignificante.

    • – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2002–03 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    • / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2002/03) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las áreas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades que no son Estados sobre las que se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Raghuram Rajan, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto ha estado a cargo de David Robinson, Subdirector del Departamento de Estudios, y de James Morsink, Jefe de División del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Nicoletta Batini, Tim Callen, Xavier Debrun, Hamid Faruqee, Dalia Hakura, Thomas Helbling, Toh Kuan, Nikola Spatafora y Marco Terrones. Hussein Allidina, Harald Anderson, Paul Atang, Angela Cabugao, Nathalie Carcenac, Yutong Li, Paul Nicholson y Bennett Sutton colaboraron en las tareas de investigación. Nicholas Dopuch, Mahnaz Hemmati, Casper Meyer y Ercument Tulun procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Celia Burns y Seetha Milton se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Anders Åslund, Roel Beetsma, Robin Brooks, Jean Chateau, Milan Cuc, Markus Haacker, Peter Heller, Simon Johnson, Cem Karacadag, Kalpana Kochhar, Laura Kodres, M. Ayhan Kose, Thomas Krueger, Warwick McKibbin, G.A. Mackenzie, Gian Maria Milesi-Ferretti, Christopher Otrok, Sam Ouliaris, Thomas Rumbaugh, Martin Sommer y Mehmet Tosun. Marina Primorac, del Departamento de Relaciones Externas, y Adriana Vilar de Vilariño, del Departamento de Tecnología y Servicios Generales, coordinaron la producción de la publicación en árabe, español y francés. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español de dicho departamento.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, tras el debate de este informe en el Directorio los días 1 y 3 de septiembre de 2004. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Ante todo, deseo expresar mi agradecimiento a David Robinson, a James Morsink, a los integrantes de la División de Estudios Económicos Internacionales y al resto de los funcionarios del FMI que han dedicado largas jornadas a la elaboración del presente informe.

    Salvo que se produzca un giro sumamente desfavorable, este será uno de los años de mayor crecimiento para la economía mundial. No es extraordinario, pues, que en estas circunstancias se pongan en funcionamiento las fuerzas equilibradoras que harán que el crecimiento retorne a su nivel tendencial. Los precios de los productos básicos están aumentando, al tiempo que los bancos centrales están abandonando lentamente las políticas acomodaticias adoptadas para hacer frente a la recesión, como debe ser.

    En los últimos meses, el hecho más destacado ha sido el que los precios del petróleo, que se habían mantenido en niveles moderados durante muchos años, salvo en los cortos períodos de auge que se vivieron en los momentos de mayor riesgo geopolítico, han vuelto a dispararse. Esta vez la volatilidad obedeció a una combinación de factores: el aumento de la demanda, la escasa capacidad ociosa y las amenazas geopolíticas a la capacidad existente. Si bien en el momento en que se redactó el presente informe los precios del petróleo habían descendido un poco, no hay garantías de que la volatilidad vaya a disminuir. Pecaríamos de miopía si no extrajéramos algunas enseñanzas de esta experiencia.

    La primera enseñanza, como ya señalé en la anterior edición de Perspectivas de la economía mundial, es que las autoridades económicas deben aprovechar toda oportunidad que se presente para recuperar las opciones de política económica utilizadas para estimular la reactivación. Sin estas opciones, tendremos pocos instrumentos para gestionar los riesgos desconocidos que con seguridad existen en el mundo.

    La segunda enseñanza es que las tendencias a largo plazo, en última instancia y de la manera más inesperada, suscitarán inquietudes para las políticas a corto plazo. Por ejemplo, siempre supimos que el fenomenal crecimiento de China y, en menor medida, de India, terminaría por dejar sentir sus efectos sobre los recursos energéticos mundiales. Pero el futuro ya está aquí. Existen algunas medidas obvias que pueden adoptar los países para asegurar la sostenibilidad del crecimiento, como intensificar la conservación y la eficiencia y reducir los impedimentos innecesarios para la exploración y la producción. Quizás también haya que explorar nuevas formas de reducir los riesgos relacionados con la energía en la economía mundial.

    A nivel más general, parece que hoy en día casi cualquier problema económico genera repercusiones internacionales. En la sección analítica de esta edición de Perspectivas de la economía mundial se destacan cuatro de esos problemas.

    El primer ensayo del capítulo II se centra en el actual auge de los precios de la vivienda en los países industriales. Resulta sorprendente el hecho de que los precios de las viviendas estén bastante sincronizados entre los distintos países, siendo aproximadamente el 40% de los movimientos ocasionados por factores mundiales, que a su vez son reflejo de variables clave como las variaciones de las tasas de interés mundiales. Dado que todo lo que sube excesivamente también debe bajar, las autoridades deben estar conscientes de que probablemente tendrán que hacer frente a las consecuencias de la depresión de los precios de la vivienda en momentos en que los precios en otros lugares, y por consiguiente la demanda externa, quizá también sean bajos.

    Una de las razones por las que se creó el FMI fue el reconocimiento del hecho de que los regímenes cambiarios producen efectos de contagio. En los últimos años, el FMI ha estado recomendando una mayor flexibilidad cambiaria en algunos países emergentes de Asia, no solo porque considera que el aumento de la flexibilidad favorecería a los países en cuestión, sino también porque ayudaría a reducir los desequilibrios mundiales. En el segundo ensayo se examina el paso de los regímenes de paridad fija a regímenes flotantes en países de mercados emergentes en los años noventa. Normalmente, la transición de un régimen de tipo de cambio fijo a otro de flotación se ha producido de manera escalonada y, en los casos en que la transición fue voluntaria, se tardó algún tiempo en reforzar los marcos de política monetaria y financiera. Sin embargo, lo habitual es que, antes de la transición, no existan esos marcos. Por ejemplo, muchos de los que decidieron cambiar a un régimen de flotación no adoptaron un régimen de metas de inflación sino hasta después de concluida la transición. Ello parece indicar que, si bien los países necesitan prepararse para la flotación, algunas instituciones clave pueden establecerse después de adoptado el nuevo régimen.

    Los regímenes de moneda común también producen efectos transfronterizos evidentes. En el tercer ensayo del capítulo II se llega a la conclusión de que, cinco años después de la adopción del euro, aún existe considerable disparidad entre las posiciones cíclicas de los países miembros de la zona del euro. Por ello, la política monetaria común de la zona ha resultado diferente de lo que las reglas convencionales de política de cada país consideraría apropiado. Esto significa que la política fiscal aún puede cumplir una función estabilizadora con respecto al crecimiento. En el ensayo se concluye que, desafortunadamente, si bien los países han tendido a gastar más recursos en los tiempos difíciles después de la adopción del euro, también han tendido a gastar más en los tiempos de bonanza. Esto último no sólo es desestabilizador sino que crea un sesgo deficitario insostenible en las políticas oficiales. En el ensayo se corrobora la idea de que la zona del euro necesita un mecanismo más eficiente para garantizar la disciplina del gasto público en los tiempos de bonanza.

    Esta pérdida de disciplina es especialmente preocupante en vista de los costos fiscales que plantea el inminente envejecimiento de la población. Permítanme resaltar algunas conclusiones del capítulo III, que se dedica a los cambios demográficos.

    No existe ningún remedio mágico frente a la magnitud de los cambios demográficos que se nos vienen encima. Por ejemplo, si tratamos de estabilizar en los niveles actuales la relación entre la fuerza de trabajo y la población para el año 2050 en un grupo de economías avanzadas aumentando la participación de la fuerza de trabajo únicamente, el aumento promedio tendría que ser del 11%. Si se utiliza únicamente a la inmigración, para el 2050 los inmigrantes tendrían que representar, en promedio, más del 30% de la población de las economías avanzadas. Si se recurre exclusivamente al aumento de la edad de jubilación, se necesitaría aumentar la vida activa, en promedio, en más de siete años. Estas cifras no solo exceden los límites de lo que resulta políticamente factible, sino que en algunos países también son físicamente imposibles: en Japón, por ejemplo, las tasas de participación tendrían que ser superiores al 100%.

    No obstante, si se actúa en diversos frentes, quizá sea posible adoptar una solución políticamente aceptable. Para estabilizar la razón entre la fuerza de trabajo y la población solo se requeriría aumentar la tasa de participación en un 3¾%, la inmigración en un equivalente al 10% de la población y la edad de jubilación en 2,3 años.

    Además, aun cuando las soluciones permitan alcanzar objetivos similares—por ejemplo, asegurar la solvencia de los planes de pensiones—pueden tener repercusiones diferentes sobre el crecimiento económico durante la transición. Por ejemplo, aumentar la edad de jubilación parece una medida más apropiada para estimular el consumo que reducir las prestaciones jubilatorias. Esta segunda medida induciría a los trabajadores a ahorrar más para la jubilación, y por ende desincentiva el consumo, mientras que la primera puede estimular en mayor grado el consumo, ya que los trabajadores saben que tendrán más tiempo para ahorrar.

    En el capítulo III se destaca el efecto de los flujos internacionales de bienes, personas y capital en la reducción de los costos del envejecimiento y cómo aprovechar sus beneficios. Necesitamos mejores reglas de juego a nivel internacional para dirigir esos movimientos, promover el libre comercio, garantizar la protección de los derechos de los inversionistas y velar por el respeto de los derechos humanos universales de los inmigrantes. Los organismos internacionales como el FMI están llamados a desempeñar una función cada vez más importante.

    En resumen, si existe algún mensaje en esta edición de Perspectivas de la economía mundial es que ningún país vive aislado del resto del mundo. Las políticas que aplica un país repercuten en los demás a través de muchos canales: precios, tasas de interés, comercio, flujos de capital, personas, ideas, conflictos e incluso a través del ejemplo. Esta es la razón por la cual cada vez es más importante para todo el mundo que los países que han de emprender reformas no sufran fatiga en el proceso.

    Y esa fatiga se está propagando. Los políticos parecen estar renunciando a las reformas porque el público las rechaza. No obstante, si el público actuase racionalmente y pensando en su propio interés, y no cerrase los ojos o los oídos ante ese proceso, podrían esgrimirse argumentos que lo convenzan para aceptar la reforma. De hecho, quizá no se presente una oportunidad mejor para emprender reformas que el momento presente: un ciclo de reactivación en el que la adversidad reciente les recuerda a los electores cuáles son los costos que conlleva el no hacer nada, mientras que los crecientes superávit ayudan a aliviar los sacrificios que impone la reforma. El diseño debería guiarse por el sentido común: El aumento de la edad de jubilación debería acompañarse de medidas para flexibilizar el mercado de trabajo y ofrecer capacitación a los adultos para que los trabajadores mayores tengan más oportunidades. Aun cuando el calendario y el diseño del plan sean correctos, habrá que presentarlos en términos sencillos y convincentes para que el público apoye la propuesta. Es ahí donde se necesitará el liderazgo más que la simple política. Confío en que seremos testigos de este tipo de liderazgo en los próximos años.

    Raghuram Rajan

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

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