Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2003
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    © 2003 International Monetary Fund

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald

    Gráficos: Theodore F. Peters, Jr.

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y

    Servicios Generales

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el

    personal técnico del Fondo Monetario Internacional.—1980– —

    Washington: El Fondo, 1980–

    v.; 28 cm.—(1981–84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984–

    ISSN 0258-7440 = Estudios económicos y financieros

    ISSN 0256-6877 = Perspectivas de la economía mundial (Washington)

    1. Economic history—1971– —Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año.

    ISBN 1-58906-285-X

    Precio: $49,00

    ($46,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los supuestos siguientes: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 1 y el 28 de julio de 2003, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro Al); el precio medio del petróleo será de $28,50 el barril en 2003 y de $25,50 el barril en 2004 y, en el mediano plazo, se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 1,3% en 2003 y 2,0% en 2004; la tasa de los depósitos interbancarios a tres meses en euros será, en promedio, de 2,2% en 2003 y 2,4% en 2004, y el promedio de la tasa de los certificados de depósito a tres meses en Japón será de 0,1% en 2003 y 0,2% en 2004. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta fines de agosto de 2003.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    —Indica que la cifra es cero o insignificante.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2002—03 o enero-junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2002/03) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades territoriales que no son Estados sobre las que se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios, bajo la dirección general de Kenneth Rogoff, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto ha estado a cargo de David Robinson, Subdirector del Departamento de Estudios, y de Jonathan D. Ostry, Director Adjunto del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Celine Allard, Tim Callen, James Daniel, Xavier Debrun, Hali Edison, Dalia Hakura, Thomas Helbling, Maitland MacFarlan, Enrique Mendoza, James Morsink, Nicola Spatafora, Marco Terrones y Cathy Wright. Paul Atang, Nathalie Carcenac, Emily Conover, Carolina Gutiérrez, Toh Kuan y Bennett Sutton colaboraron en las tareas de investigación. Nicholas Dopuch, Mandy Hemmati, Yutong Li, Casper Meyer y Ercument Tulun procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Celia Burns y Dawn Heaney se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Tamim Bayoumi, Nicolas Blancher, Eduardo Borensztein, Barry Bosworth, Chakriya Bowman, Ximena Cheetham, Susan Collins, Ugo Fasano, Ivan Guerra,

    Aasim Husain, Zubair Iqbal, George Kopits, Paolo Mauro, Christian Mulder, Susanna Mursula, Paul Nicholson, Bright Okogu, Carlos Piñerúa, Alessandro Rebucci y Ratna Sahay. Marina Primorac, del Departamento de Relaciones Externas coordinó la producción de la publicación en árabe, español y francés. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español del Departamento de Tecnología y Servicios Generales.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, tras el debate de este informe en el Directorio los días 25 y 27 de agosto de 2003. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Aunque en la actualidad se dispone de datos de calidad relativamente buena sobre los niveles de deuda externa de los países de mercados emergentes, no resulta tan fácil obtener datos comparativos de países sobre la deuda interna que sean coherentes. Hasta hace unos 15 ó 20 años, las deficiencias observadas en los datos no se consideraban un gran problema, porque, de todas formas, muy pocos de estos países podían negociar deuda interna en montos significativos. No obstante, la ola de liberalizaciones financieras de los últimos 15 años ha cambiado radicalmente esta situación, como se demuestra en el capítulo III de esta edición de Perspectivas de la economía mundial. Los gobiernos de los países de mercados emergentes, tras reducir ampliamente los obstáculos financieros, están emitiendo deuda interna a tasas de interés de mercado en cantidades sin precedentes. De hecho, como se señala en el mencionado capítulo, los niveles medios de deuda pública en estos mercados son equivalentes o superan a los de muchos países industriales, en porcentaje del PIB. ¿Debería preocuparnos esta situación? Dado que la base de generación de ingresos públicos de un país de mercado emergente medio es mucho menor que la del de un país industrializado medio y que la mayoría de las crisis de deuda de los últimos 10 años han tenido relación con la deuda interna (si bien en algunos casos denominada en dólares), no cabe duda de que hay que prestar atención a este tema.

    La principal conclusión del capítulo III es la siguiente: a pesar de que las primas de riesgo de la deuda de los mercados emergentes se sitúen en niveles bajos casi sin precedentes y que el entorno actual sea extraordinariamente favorable, gracias en parte a las tasas de interés aún bajas que registran los países industrializados, muchos países deben mantenerse alerta porque podrían tener problemas de financiamiento a mediano plazo. En dicho capítulo se examina la viabilidad de la deuda desde diversas ópticas, aunque, por supuesto, no existe una cifra mágica a partir de la cual la deuda se torne insostenible. Sin embargo, los datos históricos parecen indicar de forma contundente que, en general, puede haber problemas si, con el tiempo, los países de mercados emergentes no toman medidas para frenar el gasto y elevar los ingresos, sobre todo si los niveles de deuda siguen aumentando. En términos sencillos, las favorables condiciones de financiamiento que imperan actualmente brindan a los países con problemas de deuda particularmente graves una oportunidad que deben aprovechar para encauzar los coeficientes de endeudamiento hacia un terreno más seguro, adoptando medidas de calidad que permitan, entre otros objetivos, fortalecer la base tributaria y reducir los gastos improductivos. También es esencial asegurar la viabilidad de los sistemas de pensiones a largo plazo, un problema que, por supuesto, no afecta únicamente a los países en desarrollo. (Cabe señalar que en ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial se han examinado ampliamente las cuestiones relacionadas con la deuda de los países industriales, y sin duda volverán a examinarse en el futuro.)

    Pese al aumento de la deuda pública, en algunos países en desarrollo se han incrementado los activos externos. De hecho, muchas economías, sobre todo de Asia, han acumulado grandes cantidades de créditos frente a gobiernos de economías industriales en forma de reservas de divisas. En general, tras la crisis de Asia de finales de los años noventa, esta acumulación debe considerarse un hecho positivo. Un nivel holgado de reservas brinda a las economías de mercados emergentes cierto margen de protección frente a las perturbaciones y otros problemas financieros que ocurren inevitablemente. No obstante, otra cuestión que se plantea cada vez con más frecuencia es si esta acumulación no comienza a ser excesiva, sobre todo teniendo en cuenta los enormes desequilibrios en cuenta corriente sobre los que advertimos en esta publicación desde hace algún tiempo. Por lo tanto, tratamos de examinar esta cuestión desde un punto de vista econométrico, a fin de observar si puede explicarse cuantitativamente el reciente aumento de las reservas. La respuesta en pocas palabras, que se presenta en el segundo ensayo del capítulo II, titulado “¿Es demasiado alto el nivel de reservas en divisas de Asia?”, es que, teniendo en cuenta el deseo de algunos países de mantener tipos de cambio relativamente flexibles, la acumulación hasta finales de 2001 tendría una explicación o sería congruente con las variables fundamentales. No obstante, la mayor acumulación registrada a lo largo de los últimos 18 meses es mucho más difícil de explicar. Es evidente que parte de este aumento (que, como se señala en el ensayo, se concentra primordialmente en Asia) puede atribuirse a los mismos factores que han contribuido a la reducción tan acusada de las primas de riesgo de la deuda de los mercados emergentes. En 2003 las tasas de interés de los países industriales registraron los niveles más bajos de los últimos 40 ó 50 años, lo que llevó a los inversionistas a trasladarse a otros mercados en los que obtienen mayores rendimientos. Otro factor ha sido la depreciación del dólar, ya que muchas monedas de países asiáticos están vinculadas al dólar. De cara al futuro, la pregunta que se plantea es en qué momento debería desacelerarse la acumulación o incluso invertirse esta tendencia. Desde un punto de vista multilateral, puede justificarse claramente la necesidad de compartir en forma amplia la carga del ajuste a la inevitable reducción del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, y la solución sería en parte reequilibrar ligeramente los tipos de cambio reales. No obstante, nuestro análisis parece indicar que muchos países de Asia deberían considerar seriamente la posibilidad de flexibilizar aún más el tipo de cambio desde una perspectiva interna, por lo menos para reducir el alto costo que conlleva la continua acumulación de créditos de bajo rendimiento frente a los gobiernos de países industriales.

    También convendría adoptar un tipo de cambio un poco más flexible para absorber mejor las fluctuaciones de los tipos de cambio de las tres grandes monedas. En el tercer ensayo del capítulo II, “¿En qué medida deberían preocuparse los países en desarrollo por la volatilidad cambiaría de las tres grandes monedas del mundo?” se examina el impacto de la volatilidad de los tipos de cambio de las tres grandes monedas en los mercados emergentes y se llega a la conclusión de que, en general, éste es menos grave de lo que podría esperarse. Sin embargo, en el caso de los países con regímenes de tipos de cambio relativamente fijos, sobre todo si están vinculados a una moneda única, esta volatilidad puede ser bastante problemática. Podría ser conveniente mantener cierto grado incluso relativamente pequeño de flexibilidad cambiaria.

    Por último, como las Reuniones del Banco Mundial y del FMI se celebran este año en Dubai, es natural que en la publicación figure un ensayo dedicado específicamente a Oriente Medio. El primer ensayo del capítulo II se titula “¿Cómo puede acelerarse el crecimiento económico en Oriente Medio y Norte de África?” y se basa en los análisis sobre el crecimiento y las instituciones de la última edición de Perspectivas de la economía mundial. En dicho ensayo se examinan las razones por las cuales la evolución del crecimiento del ingreso per cápita de la región de Oriente Medio y Norte de África ha sido tan desfavorable en los últimos 20 años. La conclusión más interesante sería quizá que hay diferencias de un país a otro. En las economías que obtienen una proporción importante de sus ingresos del petróleo, el problema primordial ha sido el tamaño considerable del sector público, lo que ha frenado el crecimiento del sector privado y ha dificultado la diversificación de la producción. En los países en los que el petróleo es una fuente de ingresos importante, pero no dominante, las instituciones deficientes y la corrupción son los principales obstáculos al crecimiento. En muchos de los países restantes, ambos factores —un sector público excesivamente grande e instituciones deficientes—son problemáticos.

    Somos conscientes de que los estudios técnicos realizados para los análisis presentados en los capítulos II y III plantean cuestiones difíciles y polémicas. No pretendemos dar respuestas inmediatas, ni mucho menos una sola respuesta para todos los casos. No obstante, en el ejercicio de la supervisión de la economía mundial que realiza el FMI, no podemos permitirnos el lujo de retroceder ante los problemas solo porque sean difíciles de resolver. No podemos sustraernos a ciertas conclusiones provisionales solo porque se trate de cuestiones polémicas. En las páginas siguientes hemos procurado presentar las cuestiones de la forma más clara posible recurriendo a lo que consideramos los mejores métodos de investigación disponibles. No obstante, agradecemos todo comentario crítico y esperamos que estos ensayos animarán a otros autores a seguir investigando estas cuestiones, ya que son esenciales y deben seguir siendo objeto de deliberación y debate.

    Kenneth Rogoff

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

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