Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2002
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    © 2002 International Monetary Fund

    Producción: Sección de Artes Gráficas del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald

    Gráficos: Theodore F. Peters, jr.

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y

    Servicios Generales

    Traducción: Stella Cambiaggio, Roberto Donadi

    Marcelo Mareque y Adriana Russo

    Corrección de pruebas: Magdalena Copeland

    y Virginia Masoller

    Autoedición: Tania Fragnaud

    y María Sara McClain

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el

    personal técnico del Fondo Monetario Internacional—1980-—

    Washington: El Fondo, 1980-

    v.: 28 cm,—(1981-84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984—

    ISSN 1020-51IX = Estudios económicos y financieros

    ISSN 1020-5071 = Perspectivas de la economía mundial (Washington)

    1. Economic history—1971—Periodicals. I. International Monetary Fund. 11. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año.

    ISBN 1-58906-181-0

    Precio: $49,00

    ($46,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los supuestos siguientes: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 19 de julio y el 16 de agosto de 2002, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro Al); el precio medio del petróleo será $24,40 el barril en 2002 y $24,20 el barril en 2003, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para préstamos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 2,1% en 2002 y 3,2% en 2003; el promedio de la tasa de los certificados de depósito a tres meses en Japón será 0,1% en 2002 y 2003, y la tasa de los depósitos interbancarios a tres meses en euro será, en promedio, del 3,4% en 2002 y del 3,8% en 2003. Naturalmente, éstas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y las incertidumbres que conllevan se suman al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones están basadas en la información estadística disponible hasta principios de septiembre de 2002.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    . . . Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    —Indica que la cifra es cero o insignificante.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2000–2001 o enero-junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre dos años o meses (por ejemplo, 2000/01) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades territoriales que no son Estados sobre las que se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de este informe sobre las Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se encontrará una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y proyecciones presentados en Perspectivas de la economía mundial son elementos integrales de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Asuntos Monetarios y Cambiarios y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios, bajo la dirección general de Kenneth Rogoff, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto mismo ha estado a cargo de David Robinson, Subdirector del Departamento de Estudios, y de Tamim Bayoumi, Jefe de la División de Estudios Económicos Internacionales.

    Los principales colaboradores en este informe fueron Luis Catáo, Xavier Debrun, Hali Edison, Thomas Helbling, Maitland MacFarlan, James Morsink, Silvia Sgherri, Marco Terrones, Stephen Tokarick, y Cathy Wright. Augusto Clavijo, Emily Conover, Toh Kuan, y Bennett Sutton colaboraron en las tareas de investigación. Nicholas Dopuch, Mandy Hemmati, Casper Meyer, Yutong Li, Di Rao, y Anthony G. Turner procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Viktória Kiss y Laura Leon se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Anupam Basu, Andrew Berg, Peter Breuer, Jean-Pierre Chauffour, Ximena Cheetham, Manmohan Kumar, Guy Meredith, David Parsley, Andrew Rose, Antonio Spilimbergo, Krishna Srinivasan y Shang-Jin Wei. Marina Primorac, del Departamento de Relaciones Externas coordinó la producción de la publicación en árabe, español y francés. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español del Departamento de Tecnología y Servicios Generales.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, después del debate de este informe en el Directorio los días 3 y 4 de septiembre de 2002. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de políticas económicas corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    La presente edición de Perspectivas de la economía mundial incluye dos capítulos sobre el comercio exterior y su relación con las finanzas. ¿Por qué tanto hincapié en el comercio internacional en una publicación que. en definitiva, es esencialmente macroeconómica? Una explicación parcial podría ser que las proyecciones del comercio internacional siempre han sido un elemento esencial de PEM. Aunque estas proyecciones suelen despertar menos interés que nuestras proyecciones de crecimiento, son absolutamente fundamentales para nuestra visión de la economía mundial y sus vínculos: Por ejemplo, el crecimiento del comercio mundial es una variable clave que analizamos al evaluar si una desaceleración a escala mundial puede considerarse una recesión (véase recuadro 1.1 en la edición de Perspectivas de la economía mundial de abril de este año). Pero, los motivos reales por los que nos concentramos más en el comercio y sus relaciones con las finanzas son mucho más profundos. A nuestro juicio, esas relaciones son inseparables, un hecho que ha cobrado más importancia al pensar en la política financiera internacional1. Existen también cuestiones puntuales, en vista de la inquietud que suscitan los problemas de deuda externa que sufren algunos mercados emergentes relativamente cerrados al comercio internacional2, de las continuas negociaciones multilaterales sobre la reducción de los aranceles en el marco de la Ronda de Doha (incluida la reciente autorización al Presidente Bush para negociar “por la vía rápida”) y de la mayor preocupación por la posibilidad de que los prolongados desajustes de los tipos de cambio estén agudizando las presiones proteccionistas en algunos de los países más grandes.

    Gran parte del interés por dichos desajustes se ha centrado en el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, que asciende aproximadamente al 4% del PIB. No obstante, como al déficit de un país corresponde el superávit de otro, es mejor examinar la cuestión desde una perspectiva multilateral más amplia. Existe actualmente una brecha de alrededor del 2½% del PIB mundial entre los superávit en cuenta corriente de Europa continental y Asia oriental (dominadas por la zona del euro y Japón, respectivamente) y los países deficitarios con Estados Unidos a la cabeza. De hecho, en relación con la magnitud de los flujos comerciales, la relación actual entre los desequilibrios en cuenta corriente ha aumentado hasta niveles nunca observados en los países industriales en el período de posguerra. A nuestro juicio, no es un problema concreto de los países deficitarios o de los países superavitarios; se trata más bien de un problema del sistema en su conjunto. En el primer ensayo del capítulo II se evalúan los riesgos de que estos desequilibrios evolucionen rápidamente, lo que daría lugar a movimientos a corto plazo de los tipos de cambio de mayor amplitud y posiblemente más perturbadores que si la evolución fuese más lenta. No existe una receta mágica para atenuar estos riesgos, aunque la inquietud que suscitan justifica en mayor medida la necesidad de que las autoridades procedan a un saneamiento a mediano plazo de las finanzas públicas, en el caso de los países deficitarios y, en el caso de los superavitarios, aceleren las reformas estructurales para dar mayor flexibilidad a sus economías y estimular el crecimiento. La expansión del comercio mundial también ayudaría, ya que, cuanto más abierta al comercio es una economía, menor es el ajuste de los tipos de cambio necesario para cambiar el signo de la balanza en cuenta corriente.

    Suele pensarse que los mercados de productos básicos agrícolas, como los cereales, son un ejemplo típico de mercados competitivos muy organizados, en los que los precios reaccionan rápidamente ante las divergencias entre la demanda y la oferta. Así pues, resulta un tanto paradójico que haya un número tan grande de países en los que estos mercados estén tan fuertemente subvencionados y protegidos. Como se indica en el segundo ensayo del capítulo II, las subvenciones al sector agrícola en los países industriales ¡ascienden a más del 30% de la producción de dicho sector! Desde el punto de vista cuantitativo, la carga más pesada de estas subvenciones recae sobre los consumidores y los contribuyentes de los propios países industriales pero, desafortunadamente, los efectos también se dejan sentir notablemente sobre el resto del mundo, incluidos muchos países pobres, sobre todo de África subsahariana. En el estudio se documentan estos costos, que resultan particularmente onerosos en el caso de algunos productos básicos como el algodón. Se argumenta que los países industriales deberían ir a la vanguardia de las iniciativas multilaterales para eliminar las subvenciones agrícolas, habida cuenta de los abundantes recursos de que disponen y de la pequeña magnitud de sus sectores agrícolas. Además de los beneficios directos, una iniciativa de esta naturaleza fomentaría la adopción de medidas similares en los países en desarrollo, lo cual es especialmente importante en la medida en que los efectos negativos de las restricciones comerciales que imponen los propios países en desarrollo son mucho más importantes que los costos que representa el proteccionismo de los países industriales, no solo en la agricultura, sino también en las manufacturas y los servicios3.

    La crisis de Asia en 1997 y las sucesivas crisis de América Latina han puesto de manifiesto la necesidad de sanear los balances de las empresas y de los bancos para mantener la estabilidad financiera. En el tercer ensayo del capítulo II se examinan las tendencias de la estructura empresarial y los factores de vulnerabilidad financiera de 18 mercados emergentes, haciendo especial hincapié en las diferencias entre las empresas de Asia oriental y sus homologas de los mercados emergentes de Europa y América Latina. Destacan especialmente dos resultados de este estudio. En primer lugar, las políticas que fomentan la apertura a la inversión extranjera tienen un efecto positivo en el sentido de que ayudan a las empresas a reducir el nivel de apalancamiento (razón entre deuda y capital social) y a prorrogar el vencimiento de sus deudas. No vamos a negar el mayor riesgo que entrañan los desajustes de los tipos de cambio pero, en lo que se refiere a los vencimientos y la composición de la deuda, la apertura hace más bien que mal. En segundo lugar, el apalancamiento también parece tener bastante relación con el nivel de desarrollo financiero del país. En particular, las empresas de los países con niveles intermedios de desarrollo financiero suelen registrar coeficientes de apalancamiento especialmente elevados en comparación con los países en los que los sistemas financieros son más primitivos o más avanzados, debido en parte a que dichos sistemas tienden a basarse, principalmente, en los préstamos bancarios y en otros instrumentos de deuda. Del ensayo se desprende que un mayor nivel de desarrollo económico puede ser uno de los factores que explican por qué las empresas de Asia oriental suelen tener coeficientes de apalancamiento más elevados que sus homologas de los mercados emergentes de Europa y América Latina, incluso después de la crisis de la deuda que surgió Asia en los años noventa. (Otro factor que podría influir en este sentido es la mayor capacidad de las empresas para obtener préstamos en países con un historial macroeconómico más estable.) No obstante, una vez traspasado cierto umbral y, a medida que se desarrollan tanto el país como sus sistemas financieros, los mercados bursátiles suelen cobrar más importancia, lo que se traduce en un descenso de los coeficientes de apalancamiento. Si los países de Asia oriental han alcanzado, de hecho, el máximo a partir del cual, al aumentar el nivel de desarrollo se reducen los coeficientes de apalancamiento, es muy posible que estas diferencias se atenúen en los próximos 10 años.

    La globalización es una de las principales fuerzas que están afectando al mundo. El capítulo III se centra en la relación entre sus dos principales facetas: la integración comercial y la integración de los mercados financieros. Históricamente, el comercio y las finanzas internacionales han seguido, en general, una trayectoria paralela. Desde el punto de vista empírico, ambos se refuerzan entre sí. en el sentido de que una mayor integración financiera tiende a incrementar el comercio y de que, cuanto mayor es la actividad comercial, más integración financiera se necesita. De hecho, se llega a la conclusión de que los beneficios de la apertura al resto del mundo son máximos en lo que se refiere a reducción de la inestabilidad macroeconómica y del número de crisis financieras cuando se avanza en la apertura tanto del comercio como de las finanzas. En teoría, existe también una relación bastante clara. Ahora es bien sabido que una reducción de los costos comerciales puede traducirse en una significativa expansión de la integración de los mercados financieros, medida por el nivel de riesgo que comparten los países. De hecho, las diferencias en el nivel de integración de los mercados financieros entre unos países y otros puede explicarse, en gran parte, por las fricciones comerciales definidas en sentido amplio para incluir no sólo el transporte y los aranceles, sino también otros factores, como las diferencias de idioma y de sistema jurídico4.

    Si bien una constante caída de los costos comerciales ha sido, sin lugar a dudas, la fuerza impulsora de la integración mundial en nuestra historia moderna, las raíces del cambio han variado un poco con el tiempo. En la última gran era de globalización (el período comprendido entre 1870 y 1914), la integración se vio impulsada por los cambios en la tecnología. Sin embargo, en la era moderna que siguió a la segunda guerra mundial, la política económica sido un factor por lo menos igual de importante. Si bien la integración financiera y comercial han seguido, en general, trayectorias paralelas, ha habido casos en los que la liberalización de los mercados financieros se ha puesto por delante y en los que los cambios complementarios necesarios para lograr la integración comercial nunca se han materializado. Ello puede ser una fuente de problemas, incluso de crisis financieras, como ya se comentó en el capítulo II de la edición de Perspectivas de la economía mundial de abril de 2002, y se analiza nuevamente aquí.

    Dada la importancia de la apertura comercial y financiera, en el capítulo III se estudia también en detalle por qué algunas regiones parecen comerciar mucho más que otras. Gran parte del análisis se basa en el llamado “modelo de gravedad” del comercio, que tiene en cuenta factores tales como el tamaño de un país, la distancia respecto a los socios comerciales y la restrictividad de la política comercial. En general, a juzgar por los resultados, cabría pensar que, si bien esta última es un factor muy importante a la hora de explicar por qué los países en desarrollo tienen un nivel de comercio inferior al de los países industriales, otros elementos como el nivel de desarrollo económico y la situación geográfica desempeñan un papel incluso más decisivo. El bajo ingreso per cápita es un factor crucial para entender por qué los flujos comerciales entre países del sur son tan escasos; como los consumidores de los países pobres utilizan una gama de productos relativamente limitada, es lógico que esos países comercien menos entre sí, incluso en relación con el ingreso. Muchos países también sufren el problema del aislamiento geográfico y, en algunos casos, de la falta de salida al mar. De hecho, los factores geográficos explican, por sí solos, alrededor del 40% de la diferencia en los niveles de comercio entre los países. Por otra parte, las restricciones comerciales y de balanza de pagos parecen representar entre el 10% y el 20% del déficit en los flujos comerciales bilaterales. De lo que podemos deducir que, durante el próximo siglo, es probable que asistamos a una intensificación de la globalización, debido no solo a las continuas mejoras en el sistema mundial de transporte y comunicaciones y a la adopción de medidas de política para reducir las restricciones comerciales, sino también, sencillamente, a un mayor desarrollo económico. La globalización no es sólo una fuente de crecimiento: es también uno de sus resultados naturales.

    Kenneth Rogoff

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

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