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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 1996
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    Véase la edición de octubre de 1994 de Perspectivas de la economía mundial, página x.

    Véase Vito Tanzi y Ludger Schuknecht. “The Growth of Government and the Reform of the State in Industrial Countries”, documento de trabajo del FMI, WP/95/130 (diciembre de 1995).

    Conforme a la nueva medida del PIB real, basada en ponderaciones concatenadas, se estima en general que la tasa de crecimiento potencial se situará en una gama del 2% al 2½%. La incertidumbre con respecto al nivel del desempleo coherente con una estabilidad de precios razonable afecta principalmente al nivel de producto potencial, no a su tasa de crecimiento. En el recuadro 2 se analizan los motivos por los que se ha adoptado una medida del PIB basada en ponderaciones concatenadas.

    La riqueza de las naciones, 1776, Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires, 1958, pág. 808.

    Como ejemplo de los avances que han logrado los países que están más adelantados en el proceso de transición, cabe señalar que la República Checa ingresó en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) el 21 de diciembre de 1995. Además, actualmente se está estudiando la posibilidad de que Hungría, Polonia y la República Eslovaca (y también Corea) se integren en la OCDE.

    La elaboración, el uso y las limitaciones de estos índices se explican en C. Freedman, “The Use of Indicators and of the Monetary Conditions Index in Canada”, Tomás J. T. Baliño y Carlo Cottarelli a cargo de la edición. Frameworks for Monetary Stability (Washington: FMI, 1994). Véase también página 10 del número de diciembre de 1995 de Note de Conjoncture Internationale, Direction de la prévision, Ministerio de Economía y Finanzas (París).

    Los datos y las proyecciones de Estados Unidos se basan en el nuevo método de ponderaciones concatenadas utilizadas para estimar el PIB real (véase el recuadro 2).

    Al final de 1995, Argentina registraba una inflación de sólo 1½%, la tasa más baja en cincuenta años.

    Véase el cuadro A26 del apéndice estadístico.

    El precio del petróleo que el FMI utiliza como indicador subió de $15,68 en 1994 a $17,17 en 1995. Este precio corresponde a un promedio de los precios del crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. (El precio indicativo se modificó en 1995, sustituyéndose el precio del crudo Alaska North Slope, c.i.f. EE.UU. Golfo de México por el precio del crudo West Texas Intermediate; el volumen de embarque del crudo Alaska al Golfo de México se había reducido mucho y las operaciones al contado eran muy escasas.)

    El índice abarca 35 productos básicos no combustibles cuyas ponderaciones se basan en el promedio de la exportación mundial de dichos productos en 1987-89. En 1995 se modificaron la cobertura y las ponderaciones del índice para que reflejara la información reciente sobre el comercio mundial de productos básicos. Véase el recuadro 2 de la edición de octubre de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, pág. 25.

    Los movimientos de las tasas de interés, los tipos de cambio y los mercados bursátiles analizados en esta sección corresponden al período comprendido entre el 30 de septiembre de 1995 y el 31 de marzo de 1996.

    En los países en transición, se proyecta que en 1996 los coeficientes deuda/producto y deuda/exportación de bienes y servicios bajarán un 27% y un 105%, respectivamente.

    Conforme al Artículo 109 del Tratado, el Consejo puede, por unanimidad, y previa consulta con el Banco Central Europeo, para alcanzar un consenso coherente con el objetivo de la estabilidad de precios, llegar a acuerdos formales sobre un sistema cambiario para el Euro en relación con las monedas no comunitarias. De no existir dicho sistema, el Consejo podrá, por mayoría calificada, adoptar orientaciones generales de la política cambiaría en relación con monedas no comunitarias. Estas orientaciones no deben ser incompatibles con el logro del objetivo de la estabilidad de precios.

    No está claro cómo se aplicará el criterio relativo a la estabilidad cambiaría, habida cuenta de la ampliación de los márgenes de fluctuación en el MAC, que se produjo a mediados de 1993 en el peor momento de la crisis.

    En el caso de los países participantes en la tercera etapa de la UEM, el hecho de que los tipos de cambio se fijen de forma irrevocable contribuiría en teoría a reducir las primas de riesgos sobre las tasas de interés y, por ende, los costos del servicio de la deuda pública. Asimismo, ello contribuiría a reducir aún más los déficit presupuestarios conforme al objetivo del Pacto de Estabilidad propuesto.

    El Consejo Europeo, en su reunión de diciembre de 1995 celebrada en Madrid, confirmó la intención de la UE de estudiar las solicitudes de adhesión de los países de Europa central y oriental, Malta y Chipre.

    Véase un examen completo de las tendencias fiscales a largo plazo, en Paul Masson y Michael Mussa, “Long-Term Tendencies in Budget Deficits and Debt”, documento de trabajo del FMI, WP/95/128 (diciembre de 1995).

    Véase, por ejemplo, Martin Feldstein, “The Effect of Marginal Tax Rates on Taxable Income: A Panel Study of the 1986 Tax Reform Act”, en Journal of Political Economy, vol. 103 (junio de 1995), págs. 551–72.

    Véase un examen más completo del tema, en Assar Lindbeck, “Hazardous Welfare-State Dynamics”, en American Economic Review, Papers and Proceedings, vol. 85 (mayo de 1995) págs. 9–15.

    En Mancur Olson, The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1971) se examina por qué las democracias tropiezan con esas dificultades.

    Véase un estudio de la relación entre la intervención del Estado y los resultados económicos en Joel Slemrod, “What Do Cross-Country Studies Teach About Government Involvement, Prosperity and Economic Growth?”, Brookings Papers on Economic Activity: 2 (1995), The Brookings Institution (Washington), págs 373–415.

    Aunque el aumento de la intervención del Estado en la economía históricamente ha guardado relación con mejoras significativas de los indicadores sociales, un estudio reciente indica que cuando la participación del Estado en la economía es algo mayor de un tercio, empiezan a obtenerse rendimientos decrecientes. Véase Vito Tanzi y Ludger Schuknecht, “The Growth of Government and the Reform of the State in Industrial Countries”, documento de trabajo del FMI, WP/95/130 (diciembre de 1995).

    Véase, por ejemplo, Thomas Helbling y Robert Wescott, “The Global Real Interest Rate”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (FMI, septiembre de 1995), págs. 28-51, y Robert Ford y Douglas Laxton, “World Public Debt and Real Interest Rates”, documento de trabajo del FMI, WP/95/30 (marzo de 1995).

    La dinámica de la deuda la describe la ecuación Δd = [(rg)/(1 + g)]d-1pb siendo Δ la variación con respecto al período anterior, d la razón deuda/PIB, pb la razón saldo primario/PIB, r la tasa de interés nominal de la deuda pública y g, la tasa de crecimiento del PIB nominal. Hay dos medidas convencionales de la deuda pública: el pasivo bruto del gobierno general (deuda bruta) y el correspondiente pasivo neto (deuda neta). La deuda neta es la medida que se utiliza para calcular el ajuste fiscal requerido para cumplir objetivos específicos de deuda porque es el concepto que más se acerca a la medida correcta del activo público neto que debe usarse en los cálculos de sostenibilidad. En otras partes de este capítulo se utiliza la deuda bruta porque cumple una importante función en los mercados financieros de muchos países.

    Este ejercicio numérico representa el superávit primario máximo requerido ya que no se supone que bajen las primas de riesgo por reducirse la razón deuda/PIB ni que aumente el crecimiento como consecuencia del descenso de las tasas de interés.

    Véase Robert P. Hagemann y Christoph John, “The Fiscal Stance in Sweden: A Generational Accounting Perspective”, documento de trabajo del FMI, WP/95/105 (noviembre de 1995).

    Véase, por ejemplo, Alan J. Auerbach, Jagadeesh Gokhale y Laurence J. Kotlikoff, “Generational Accounting: A Meaningful Way to Evaluate Fiscal Policy”, en Journal of Economic Perspectives, vol. 8 (primer trimestre de 1994) págs. 73-94.

    Véanse las estimaciones en Sheetal K. Chand y otros, Aging Populations.

    Véase Jan B. Kuné y otros, “The Hidden Liabilities of the Basic Pensions System in the Member States”, documento de trabajo del Center for European Policy Studies (Bruselas, noviembre de 1993).

    En el presente análisis del déficit de contribuciones, la tasa de contribución es un porcentaje del PIB.

    Por lo tanto, en este análisis del déficit de contribución no se indican las medidas que habría que adoptar para reducir el pasivo neto por pensiones a un nivel fijo uniforme para todos los países. Como se indica en el gráfico 23, en 1995 el pasivo neto por pensiones difirió considerablemente de un país a otro.

    Véase un análisis de los métodos de bases múltiples en Averting the Old Age Crisis, (Nueva York: Oxford University Press para el Banco Mundial 1994) págs. 101-63.

    Véase el recuadro 2 de la edición de mayo de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 28–29

    Véase un estudio informativo con respaldo empírico adicional, en John McDermott y Robert Wescott, “An Empirical Analysis of Fiscal Adjustment”, documento de trabajo del FMI (de próxima publicación). Entre los trabajos de investigación anteriores descritos en diversos documentos recientes, pueden citarse Alberto Alesina y Roberto Perotti, “Reducing Budget Deficits”, presentado en la Conferencia sobre la experiencia internacional con la creciente deuda pública, Consejo Económico de Suecia, Estocolmo, el 12 de junio de 1995, y Francesco Giavazzi y Marco Pagano, “Non-Keynesian Effects of Fiscal Policy Changes: International Evidence and the Swedish Experience”, presentado en el seminario del Departamento de Estudios del FMI, el 16 de noviembre de 1995.

    Para incluir el mayor número posible de países y la perspectiva histórica más larga posible se usó una combinación de datos del FMI y la OCDE. Los resultados no parecieron verse muy afectados por la selección de la metodología del saldo estructural.

    Como esta definición depende de la reducción observada de la deuda pública dos años después del ajuste, nueve episodios de ajuste fiscal ocurridos después de 1993 no pudieron clasificarse en ninguna de las dos categorías. Además, hubo que dejar tres episodios sin clasificar por no haber datos disponibles sobre la deuda (Australia 81 y 82; Nueva Zelandia 86).

    Muchas de las hipótesis que se pusieron a prueba fueron sugeridas por Alesina y Perotti, “Reducing Budget Deficits” y Giavazzi y Pagano, “Non-Keynesian Effects of Fiscal Policy Changes”. Como señalan estos autores, al usar esas estadísticas sencillas no se puede descartar que se considere que un episodio tiene éxito cuando un aumento exógeno del crecimiento, debido posiblemente a una política monetaria expansiva, facilita el proceso de ajuste presupuestario.

    En realidad, reducciones del gasto público no destinado a inversiones.

    Una excepción notable puede haber sido Irlanda a fines de los años ochenta, cuya moneda se depreció significativamente en términos reales antes y durante el período de ajuste.

    Es interesante señalar que en los casos en que prosperó el ajuste, el tipo de cambio real se apreció notablemente en el año posterior a los dos años de contracción.

    Los datos fiscales que se analizan en esta sección se refieren a las actividades del gobierno central porque no hay datos internacionalmente comparables que permitan utilizar una definición más amplia del sector público.

    El éxito con que Uganda coronó el proceso de ajuste se analiza en el recuadro 3 de la edición de octubre de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, pág. 62.

    En el anexo I se presenta una evaluación detallada de los avances en materia de estabilización macroeconómica y reforma estructural en el Oriente Medio y norte de África.

    Véanse un análisis de las tendencias del gasto militar y estimaciones de los efectos consiguientes sobre el crecimiento económico en Malcolm Knight, Norman Loayza y Delano Villanueva, “The Peace Dividend: Military Spending Cuts and Economic Growth”, en Staff Papers (FMI), vol. 43 (marzo de 1996), y Tamim Bayoumi, Daniel Hewitt y Steven Symansky, “The Impact of Worlwide Military Spending Cuts on Developing Countries”, documento de trabajo del FMI, WP/93/86 (noviembre de 1993).

    Véase una evaluación empírica de los ciclos políticos de la política fiscal en los países en desarrollo, incluso en los países con programas de ajuste estructural respaldados por el FMI, en Ludger Schuknecht, “Political Business Cycles and Expenditure Policies in Developing Countries”, documento de trabajo del FMI, WP/94/121 (octubre de 1994).

    En Vito Tanzi, “Government Role and the Efficiency of Policy Instruments”, documento de trabajo del FMI, WP/95/100 (octubre de 1995), se presenta un examen detallado de toda la gama de instrumentos de política que suelen usarse para conseguir objetivos fiscales.

    Véase Howell H. Zee, “Some Simple Cross-Country Empirics of Tax Revenue Ratios”, estudio presentado en el seminario internacional sobre reformas fiscales en los países en desarrollo. Universidad Nacional de Seúl, Corea, octubre de 1994.

    Este efecto denominado efecto ricardiano, se atribuye a la menor necesidad del sector privado de ahorrar para atender las futuras obligaciones tributarias previstas. Paul R. Masson, Tamim Bayoumi y Hossein Samiei, “Saving Behavior in Industrial and Developing Countries”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (FMI, septiembre de 1995, págs. 1-27), presentan estimaciones recientes del grado en que las variaciones del ahorro privado compensan las del ahorro público.

    Véase un examen extenso de las ineficiencias del gasto público en Departamento de Finanzas Públicas, El gasto público improductivo: Un enfoque pragmático para el análisis de las medidas de política, Serie de folletos del FMI 48 (1995).

    Véanse por ejemplo, Robert Barro, “Economic Growth in a Cross-Section of Countries”, en Quarterly Journal of Economics, vol. 16 (mayo de 1991), págs. 407-43, donde se determina que el aumento del gasto corriente reduce el crecimiento per cápita: pero también Shantayana Devarajan, Vinaya Swaroop y Heng-fu Zou, “The Composition of Public Expenditure and Economic Growth”, documento de trabajo del Banco Mundial (1995), donde se determina que el aumento del gasto corriente incrementa el crecimiento, mientras que el aumento del gasto de capital, lo reduce. En William Easterly y Sergio Rebelo, “Fiscal Policy and Economic Growth: An Empirical Investigation”, documento de trabajo 4499 del NBER (octubre de 1993), se examinan los componentes de gasto de capital, y se observa una fuerte correlación positiva entre el crecimiento y el gasto en transporte y comunicaciones.

    ’Véase Ajai Chopra, Charles Collyns, Richard Hemming y Karen Parker, India: Economic Reform and Growth, Occasional Paper 134 del FMI (diciembre de 1995).

    El señoreaje comprende el impuesto implícito en la inflación —la reducción del poder adquisitivo de las tenencias del sector privado de pasivos monetarios del gobierno (dinero primario) causada por la inflación— y las variaciones autónomas del nivel del pasivo monetario neto real del gobierno en manos del público.

    En William Easterly y Klaus Schmidt-Hebbel, “Fiscal Adjustment and Macroeconomic Performance: A Synthesis”, en Public Sector Deficits and Macroeconomic Performance, edición a cargo de William Easterly, Carlos A. Rodríguez y Klaus Schmidt-Hebbel (Nueva York: Oxford University Press para el Banco Mundial, 1994), se presentan estimaciones del ingreso público producido por las medidas de represión financiera en algunos países en desarrollo a finales de los años setenta y en los años ochenta.

    En realidad, si la deuda pública crece a una tasa superior a la diferencia entre la tasa de crecimiento real de la economía y la tasa de interés real, el déficit fiscal no será sostenible. Es difícil evaluar la viabilidad de los déficit fiscales de muchos países en desarrollo porque, a menudo, los controles mantienen las tasas de interés nominales en niveles inferiores a los del mercado, de modo que las tasas de interés reales no reflejan el costo de oportunidad del financiamiento de la deuda. Véase también la sección titulada Viabilidad de la deuda pública y la justicia generacional del capítulo III en la que se presenta un análisis formal de la viabilidad fiscal de los países industriales.

    Véase Aart Kraay y Caroline Van Rijckeghem, “Employment and Wages in the Public Sector—A Cross Country Study”, documento de trabajo del FMI, WP/95/70 (julio de 1995).

    Véase una evaluación de la contribución del sector público al crecimiento en diversos países africanos en James P. Gordon, “Can Increasing the Government Payroll Boost Growth? Evidence from África”, documento de trabajo del FMI (de próxima publicación).

    En Nadeem Ul Haque y Ratna Sahay, “Do Government Wage Cuts Close Budget Deficits? A Conceptual Framework for Developing Countries and Transition Economies”, documento de trabajo del FMI, WP/96/19 (febrero de 1996), se presenta un análisis formal de los efectos de evasión y corrupción tributaria derivados de un aumento de los diferenciales entre la retribución del sector público y el sector privado.

    Véase Banco Mundial, Bureaucrats in Business: The Economics and Politics of Government Ownership (Washington: Oxford University Press para el Banco Mundial, 1995).

    Véase Banco Mundial, Lessons of Tax Reform (Washington, septiembre de 1991).

    Véase el recuadro 3 de la edición de octubre de 1994 de Perspectivas de la economía mundial (pág. 29) en el que se detallan las reformas del mercado de divisas de varios países africanos.

    En la edición de octubre de 1994 de Perspectivas de la economía mundial se analiza en profundidad el reciente aumento de la afluencia de capital a los países en desarrollo, y en el anexo I de la edición de mayo de 1995 se presenta una evaluación de los factores que motivaron, a principio de 1995, la clara reversión de los flujos de capital que habían entrado a México.

    En la clasificación de los países utilizada en Perspectivas de la economía mundial y que se describe en el apéndice estadístico, los países en transición comprenden diez países de Europa central y oriental, los tres estados bálticos, la Federación de Rusia, los once países restantes de la antigua Unión Soviética y Mongolia. Otros dos países, Bosnia y Herzegovina, y la República Federal de Yugoslavia se califican también en el grupo de países en transición, pero no se incluyen todavía en Perspectivas de la economía mundial por no disponer de datos completos. Los países de Asia que también están en una etapa de transición del sistema de planificación centralizada a una economía de mercado se clasifican como países en desarrollo; estos países difieren de los países en transición, tal como se definen aquí, en varios aspectos significativos, aunque presentan también similitudes importantes en lo que se refiere a las cuestiones que se analizan en el presente capítulo.

    En la mayoría de los países en transición los datos sobre cuentas nacionales presentan problemas metodológicos muy graves. Se sostiene que estos problemas son más graves en los países de la antigua Unión Soviética, debido a que han avanzado menos en la transición y porque la capacidad de sus entidades estadísticas es más limitada. En consecuencia, los datos sobre el saldo, los ingresos y los gastos fiscales deben considerarse indicativos de las tendencias más generales y no constituyen una contabilidad exacta de la situación fiscal.

    Cabe señalar que, como resultado de la fuerte disminución del PIB real, las razones entre el ingreso y el PIB que se mencionan en el gráfico ocultan, en muchos casos, descensos muy significativos del ingreso real. En la medida en que dichos descensos se deben al proceso de transición, sobre todo al colapso del sistema de planificación central y a la eliminación de los controles directos sobre la asignación de los recursos, pueden ser a la vez inevitables y deseables, siempre que se compensen con reducciones correspondientes del gasto limitando la participación del Estado en la economía.

    El problema puede atribuirse a la falta de capacidad institucional de entidades centrales clave al principio de la transición. En la mayoría de los países, las unidades estatales responsables del gasto trataron de alcanzar sus propios objetivos en forma autónoma al margen de un control centralizado o de una coordinación de las decisiones de gasto. Las deficiencias de la administración tributaria agravaron el problema del ineficiente control del gasto al dejarse de aplicar los procedimientos que se empleaban en el régimen de planificación central (por ejemplo, el embargo de cuentas bancarias) por ser incompatibles con las reformas de mercado. Aunque se ha avanzado considerablemente en la adopción o la ampliación de funciones de tesorería y administración tributaria, en la mayoría de los países en transición es necesario redoblar los esfuerzos en este sentido.

    La posibilidad de recurrir al señoreaje y al impuesto inflacionario puede haber sido un incentivo importante para que muchos países de la antigua Unión Soviética se retiraran de la zona del rublo e introdujeran sus propias monedas.

    En dos estudios publicados recientemente se pasa revista a los resultados obtenidos por las economías en transición en materia de ingresos: Gérard Belanger, “Eastern Europe—Factors Underlying the Weakening Performance of Tax Revenues”, documento de trabajo del FMI, WP/94/104 (septiembre de 1994); y Richard Hemming, Adrienne Cheasty y Ashok K. Lahiri, “The Revenue Decline”, en Policy Experiences and Issues in the Baltics, Russia and Other Countries of the Former Soviet Union, Daniel A. Citrin y Ashok Lahiri, a cargo de la edición, Occasional Paper 133 del FMI (diciembre de 1995).

    Véase un análisis detallado del proceso de la privatización y reestructuración del sector empresarial en Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento, Transition Report: Investment and Enterprise Development (Londres, 1995).

    Kathie Krumm, Branko Milanovic y Michael Walton, “Transfers and the Transition from Socialism: Key Tradeoffs”, Banco Mundial, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1380 (noviembre de 1994).

    Véase “Social Safety Nets for Economic Transition: Options and Recent Experience”, documento del FMI sobre análisis y evaluación de políticas económicas No. 95/3 (febrero de 1995) preparado por la División de Políticas del Gasto del Departamento de Finanzas Públicas.

    Sin embargo, en algunos países, el gasto por concepto de seguro de desempleo se ha mantenido en niveles notablemente bajos porque los requisitos son muy estrictos y las prestaciones reducidas. En la República Eslovaca no sobrepasan un ½% del PIB, y en la República Checa, que registra una tasa de desempleo relativamente baja, el porcentaje es aún menor.

    Las generosas indemnizaciones por despido que establece la Ley, cuyo costo puede superar con mucho el de las prestaciones no salariales, posiblemente sean un incentivo para que las empresas no despidan trabajadores.

    Véase Louise Fox, “Old Age Security in Transition Economies”, Banco Mundial, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo de un departamento No. 1257 (febrero de 1994).

    El aumento de las jubilaciones anticipadas es atribuible a varios factores, entre otros, al hecho de que las prestaciones sean mayores que el seguro de desempleo, ya que para muchos la jubilación anticipada es una alternativa al desempleo; la falta de rigor en cuanto a los requisitos para la jubilación que, en un principio no penalizaban a los pensionistas que seguían trabajando; la falta de mecanismos coercitivos y de supervisión para detectar a los jubilados que trabajaban, y las previsiones de que las reformas restrictivas del sistema de pensiones perjudicarían a los trabajadores que se jubilasen después. Véase Gerd Schwartz, “Social Impact of the Transition”, en Poland: The Path to a Market Economy, Occasional Paper 113 del FMI (octubre de 1994).

    Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, las repúblicas Checa y Eslovaca y Rumania han obtenido empréstitos en los mercados internacionales de capital. En el caso concreto de la República Checa, los organismos internacionales de crédito han reconocido las reformas emprendidas en ese país otorgando una calificación cada vez más alta a la deuda soberana.

    Los problemas que entraña la gran afluencia de capital para la política económica en los países en transición se analizan en el capítulo V de la edición de octubre de 1995 de Perspectivas de la economía mundial (PEM), y en lo que respecta a los países en desarrollo, en el capítulo III de la edición de mayo de 1995 de PEM.

    Véase Victoria P. Summers y Emil M. Sunley, “An Analysis of Value-Added Taxes in Russia and other Countries of the Former Soviet Union”, documento de trabajo del FMI, WP/95/1 (enero de 1995).

    Véase Ratna Sahay y Carlos A. Végh, “Dollarization in Transition Economies: Evidence and Policy Implications”, documento de trabajo del FMI, WP/95/96 (septiembre de 1995).

    En este sentido, hay quienes sostienen que a través de la administración tributaria se ejecuta la política tributaria. Véase Vito Tanzi y Anthony Pellechio, “The Reform of Tax Administration”, documento de trabajo del FMI, WP/95/22 (febrero de 1995).

    Al interpretar estas cifras debe tenerse presente lo siguiente: en primer lugar, se basan en una serie de factores, entre ellos, la falta de rigor de los análisis crediticios, la concesión de crédito a empresas vinculadas en condiciones preferenciales, y la renuencia de las empresas solventes a atender el servicio de su deuda, habida cuenta de la posibilidad de que las autoridades realicen operaciones de rescate, además de los efectos directos de la política que aplican las autoridades. Segundo, el aumento de los préstamos no redituables puede ser imputable a mejoras en los métodos de clasificación y registro, así como al deterioro de la calidad de los préstamos. En consecuencia, la cifras que figuran en el cuadro 24 no son comparables a nivel de países y sólo deben considerarse como indicativas del riesgo que entrañan los problemas del sector bancario en cada país.

    Véase Eric V. Clifton y Mohsin S. Khan, “Interenterprise Arrears in Transforming Economies: The Case of Romania”, en Staff Papers (FMI), vol. 40 (septiembre de 1993) págs. 680–96.

    Ashok K. Lahiri y Daniel A. Citrin, “Interenterprise Arrears”, en Policy Experiences in the Baltics, Russia, and Other Countries of the Former Soviet Union, Daniel A. Citrin y Ashok K. Lahiri, a cargo de la edición, Occasional Paper 133 del FMI (diciembre de 1995).

    Los costos fiscales potenciales pueden ser muy altos. En Kazakstán, por ejemplo, el incumplimiento de los préstamos garantizados ya concedidos supuso un gasto suplementario de casi un 7½% del PIB en 1994. La experiencia indica que sólo se atiende el servicio de un tercio de los préstamos externos con aval del Estado, y que el incumplimiento en el caso de los préstamos internos con aval del Estado es de aproximadamente tres cuartas partes del total. Para evitar un deterioro del presupuesto de 1995 como consecuencia de nuevos incumplimientos, las autoridades han adoptado disposiciones explícitas para hacer frente al costo de estas garantías.

    Es probable que así sea, ya que muchos gobiernos han otorgado garantías explícitas de seguro de depósito a las antiguas cajas de ahorro estatales. Por lo tanto, los depositantes de otros bancos podrían exigir el mismo trato.

    El problema de los préstamos incobrables es común a la mayoría de los países en transición, incluidos varios de los más avanzados en el proceso de transición: Bulgaria, Croacia, Hungría y las repúblicas Checa y Eslovaca han recapitalizado bancos recurriendo a garantías de préstamo y bonos del Estado para financiar los préstamos no redituables, pero en muchos casos se han seguido registrando pérdidas por este concepto. En Polonia, se recapitalizaron varios bancos antes de su privatización, mientras que en Eslovenia se recapitalizaron los tres principales bancos en el marco de un programa formal de reestructuración. Véase Michael S. Borish, Millard F. Long y Michel Noël, “Restructuring Banks and Enterprises: Recent Lessons from Transition Countries”, documento para discusión No. 279 del Banco Mundial, (enero de 1995).

    En varios países, las autoridades no sólo han impedido a las empresas de electricidad adoptar medidas para cobrar deudas pendientes sino que, además, han mantenido los controles de los precios y, por consiguiente, el costo interno de la energía sigue situándose por debajo de los niveles mundiales e incluso por debajo de los niveles de recuperación de los costos definidos en sentido estricto.

    Algunos países han adoptado medidas contundentes para corregir esta situación. En Lituania, por ejemplo, las autoridades han resuelto no intervenir en la ejecución de los pagos. Los hogares necesitados podrán tener derecho al rembolso total del costo de la energía que sobrepase el 20% de sus ingresos; en el presupuesto para 1996 se asignan recursos para este fin.

    Véase Vito Tanzi, “Government Role and the Efficiency of Policy Instruments”, documento de trabajo del FMI, WP/95/100 (octubre de 1995), y Vito Tanzi, “The Budget Deficit in Transition”, en Staff Papers (FMI), vol. 40 (septiembre de 1993), págs. 697–707.

    En la mayoría de los países en transición, y en vista de la función que desempeñan los bancos en la selección y el seguimiento de los proyectos de inversión, la necesidad de adoptar medidas para fortalecer el sistema bancario es particularmente apremiante. Sin embargo, es posible que en algunos países, los bancos comerciales no estén dispuestos a desempeñar esas funciones sabiendo que al exigirse el rembolso de un préstamo no redituable se eliminaría su capital y se provocaría la quiebra. En consecuencia, se siguen financiando empresas ineficientes a expensas de empresas más eficientes del incipiente sector privado. Otro factor que complica la situación en algunos países es que la legislación necesaria para el funcionamiento de una economía de mercado sobre todo las leyes que rigen las garantías de préstamo, los derechos de propiedad y la quiebra de las empresas, es inexistente, imposible de aplicar o sencillamente deficiente.

    Este anexo fue preparado por Douglas Laxton, de la División de Modelos Económicos y de Ajuste Externo del Departamento de Estudios del FMI.

    Está resultando evidente que en las operaciones del mercado se exigen importantes primas de riesgo cuando el proceso de la deuda pública ha sido explosivo. Véase, por ejemplo, Tamim Bayoumi, Morris Goldstein y Geoffrey Woglom, “Do Credit Markets Discipline Sovereign Borrowers? Evidence from States”, en Journal of Money Credit and Banking, vol. 27 (noviembre de 1995), págs. 1046-59. En este anexo nos limitamos a sintetizar esos temas. Las repercusiones macroeconómicas de las primas de riesgo país inducidas por la deuda pública se examinan en la edición de octubre de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 86-90.

    Vito Tanzi y Domenico Fanizza en particular, “Fiscal Deficit and Public Debt in Industrial Countries, 1970-94”, documento de trabajo del FMI, WP/95/49 (mayo de 1995), sugieren que la estimación correcta es unos 150 centésimos de punto porcentual. Usando una metodología ligeramente distinta, Robert Ford y Douglas Laxton, “World Public Debt and Real Interest Rates”, documento de trabajo del FMI, WP/95/30 (marzo de 1995), presentan una gama de estimaciones comprendidas entre 250 y 450 centésimos de punto porcentual.

    Véase el recuadro 13 de la edición de mayo de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 96-7.

    Esta sección es un breve resumen del estudio de Hamid Faruqee, Peter Isard y Douglas Laxton, “Reducing Government Debt: Short-Run Pain Versus Long-Run Gain”, documento de trabajo del FMI (de próxima publicación). En “Government Debt, Life-Cycle Income and Liquidity Constraints: Beyond Approximate Ricardian Evidence” (inédito, FMI 1995), preparado por Hamid Faruqee, Douglas Laxton y Steven Symansky se presenta una versión sencilla del modelo para el prototipo de economía cerrada.

    La importancia empírica de la equivalencia de Ricardo es tema de activo debate en la literatura académica. Dos estudios recientes que llegan a conclusiones opuestas son los de John J. Seater, “Ricardian Equivalence”, en Journal of Economic Literature, No. 31 (1993), págs. 142-90 y B. Douglas Bernheim, “Ricardian Equivalence: An Evaluation of Theory and Evidence”, en el Macroeconomics Annual del NBER, edición a cargo de Stanley Fischer (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1987), págs. 263-304. Para las autoridades, lo mejor quizá sea pecar por exceso de prudencia y dar por supuesto que la deuda pública reduce el ahorro mundial y eleva las tasas de interés reales, y eso porque en caso de no reconocerse un vínculo entre la deuda pública y las tasas de interés reales el proceso de la deuda podría presentar extremas inestabilidades (véase el recuadro 6).

    La elasticidad intertemporal de sustitución es 0,3 en MULTIMOD. Blundell, en un estudio sobre estimaciones empíricas de esta elasticidad, llega a la conclusión de que posiblemente sea inferior a 0,5. Ninguna de las conclusiones cualitativas presentadas en este anexo cambiaría si se determinara que esa elasticidad es 0,5. Véase Richard Blundell, “Consumer Behaviour: Theory and Empirical Evidence: A Survey”, en The Economic Journal, vol. 98 (marzo de 1988), págs. 16-65.

    Específicamente, se supone que se reduce el gasto público en bienes de consumo y no en bienes para inversiones productivas. En consecuencia, se supone que la reducción del gasto no tiene efectos perjudiciales directos sobre la masa de capital ni el producto potencial.

    La variación efectiva de la razón deuda/PIB es ligeramente inferior a 5 puntos porcentuales debido a la reacción endógena del PIB nominal.

    El objeto de esta simulación es puramente ilustrativo. Si el mercado de bonos ha previsto ya que se producirá un ajuste fiscal en Estados Unidos en el futuro, las tasas de interés reales a largo plazo bajarán menos cuando el ajuste fiscal se lleve efectivamente a cabo.

    Como en esta simulación la composición de los impuestos sobre el capital y el trabajo es fija, se supone que la tasa de ambos impuestos se ajusta en cantidades iguales.

    Este anexo fue preparado por Alain Jean-Pierre Féler y Oussama T. Kanaan, del Departamento del Oriente Medio.

    Los países del Oriente Medio y norte de África considerados en este anexo son las economías del grupo de países del Oriente Medio utilizado en Estadísticas financieras internacionales, más tres países del norte de África, Argelia, Marruecos y Túnez. En razón de las limitaciones de datos se excluyen del análisis Iraq y Jamahiriya Árabe Libia.

    Se definen como exportadores de combustibles los países cuya exportación de estos productos representa más del 50% de la exportación total de bienes y servicios más las remesas de los trabajadores. Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar. Si bien Bahrein no cumple técnicamente la definición antes señalada de exportadores de combustibles, está estrechamente interconectado y tiene muchas similitudes con otros países del CCG, y en consecuencia se incluye en el grupo de países exportadores de combustibles en el presente análisis.

    Véanse algunos análisis recientes de los aspectos macroeconómicos y estructurales en la región del Oriente Medio y norte de África en Mohamed El-Erian y Shamsuddin Tareq, “Economic Reform in the Arab Countries: A Review of Structural Issues”, en Economic Development of Arab Countries: Selected Issues, Said El-Naggar, a cargo de la edición (Washington: FMI, 1993), págs. 26-50; Fondo Monetario Internacional, Macroeconomics of the Middle East and North África: Exploiting Potential for Growth and Financial Stability (Washington, 1995), y Banco Mundial, Claiming the Future: Choosing Prosperity in the Middle East and North África (Washington, 1995).

    La disminución del gasto fue más pronunciada en el caso de la República Islámica del Irán, debido en gran medida al cese de la guerra con Iraq en 1988.

    Kuwait, sin embargo, incrementó notablemente el gasto público del 55% del PIB en 1986-90 a alrededor del 100% del PIB en 1991-95, principalmente para la reconstrucción que siguió a la crisis regional.

    Véase Said El-Naggar y Mohamed El-Erian, “The Economic Implications of a Comprehensive Peace in the Middle East”, en The Economics of the Middle East Peace: Views from the Region, edición a cargo de Stanley Fischer, Dani Rodrik y Elias Tuma (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1993).

    Véase Saleh Nsouli, Amer Bisat y Oussama T. Kanaan, “The European Union’s New Mediterranean Strategy”, Finanzas y Desarrollo (de próxima publicación).

    Véase un análisis de las fuentes de ventajas comparativas en estos países, en Banco Mundial, Claiming the Future, págs. 65-7.

    Comisión de las Comunidades Europeas, FMI, OCDE, ONU y Banco Mundial, System of National Accounts 1993 (Bruselas/ Luxemburgo, Nueva York, París y Washington, 1993), y FMI, Manual de Balanza de Pagos (Washington: 5a edición, 1993).

    Véase el anexo IV de Perspectivas de la economía mundial, edición de mayo de 1993, y Anne-Marie Guide y Marianne Schulze-Ghattas, “Purchasing Power Parity Based Weights for the World Economic Outlook”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (Washington: FMI, diciembre de 1993), págs. 106-23.

    En el presente informe, el término “país” se usa no sólo para referirse a entidades territoriales que constituyen un Estado según la acepción de esa palabra en el derecho internacional escrito y consuetudinario, sino también para referirse a entidades territoriales que no son Estados, pero para los cuales se establecen políticas económicas y se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Hay varios países que no están incluidos en los grupos de países que se presentan a continuación, ya sea porque no son miembros del FMI y, por lo tanto, su economía no es objeto de seguimiento por el FMI, o porque aún no se han compilado las respectivas bases de datos. Cuba y la República Popular Democrática de Corea son ejemplos de países no miembros del FMI, mientras que San Marino, que pertenece al grupo de los países industriales, y Eritrea, que forma parte de los países en desarrollo, constituyen ejemplos de economías para las cuales aún no se cuenta con bases de datos completas. Cabe destacar asimismo que, debido a que no se dispone de datos, en los grupos de países en transición sólo figuran tres de las repúblicas que constituían la antigua República Federativa Socialista de Yugoslavia (Croacia, la ex República Yugoslava de Macedonia y Eslovenia).

    Excluidos Nigeria y Sudáfrica.

    Corea, Hong Kong, Singapur y la provincia china de Taiwan.

    No incluidos en la base de datos del estudio sobre las perspectivas de la economía mundial.

    En la clasificación de las Naciones Unidas también figura Tuvalu, que no está incluido en la clasificación de Perspectivas de la economía mundial.

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