Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2006
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    ©2006 International Monetary Fund

    Edición en inglés

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald

    Gráficos: Theodore F. Peters, Jr.

    Composición gráfica: Choon Lee

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y Servicios Generales del FMI

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el personal técnico del Fondo Monetario Internacional.—1980–—Washington: El Fondo, 1980–

    v.; 28 cm.—(1981–84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984–

    ISSN 0258-7440 = Estudios económicos y financieros

    ISSN 0256-6877 = Perspectivas de la economía mundial

    (Washington)

    1. Economic history—1971–—Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año.

    ISBN 1-58906-552-2

    Precio: $54,00

    ($51,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 9 de febrero y el 9 de marzo de 2006, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $61,25 el barril en 2006 y $63,00 el barril en 2007, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 5,0% en 2006 y 5,1% en 2007; la tasa de los depósitos a tres meses en euros será, en promedio, 3,0% en 2006 y 3,4% en 2007, y el promedio de la tasa de los depósitos a seis meses en yenes japoneses será de 0,3% en 2006 y 0,9% en 2007. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta principios de abril de 2006.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    — Indica que la cifra es cero o insignificante.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2004–05 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2004/05) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las áreas sombreadas indican proyecciones del cuerpo técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Raghuram Rajan, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto ha estado a cargo de David Robinson, Subdirector del Departamento de Estudios, y de Tim Callen, Jefe de División del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Thomas Helbling, Subir Lall, Kalpana Kochhar, Sandy Mackenzie, Gian Maria Milesi-Ferretti, S. Hossein Samiei, Roberto Cardarelli, To-Nhu Dao, Selim Elekdag, Toh Kuan, Florence Jaumotte, Valerie Mercer-Blackman, Paul Nicholson, Alessandro Rebucci, Martin Sommer, Nikola Spatafora y Johannes Wiegand. Christian de Guzman, Stephanie Denis, Angela Espiritu, Bennett Sutton y Ercument Tulun colaboraron en las tareas de investigación. Mahnaz Hemmati, Laurent Meister y Casper Meyer procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Celia Burns y Seetha Milton se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Laurence Ball, Nicoletta Batini, Pelin Berkmen, Michael Bordo, James Boughton, Luis Catão, Jean Pierre Chauffour, Li Cui, Daniel Hardy, Lutz Kilian, Laura Kodres, Kornélia Krajnyák, Suchitra Kumarapathy, Doug Laxton, Vojislav Maksimovic, Sam Ouliaris, Lars Pedersen, M. Hashem Pesaran, Miguel Segoviano, Marco Terrones, Kenichi Ueda y Frank Warnock. Jeff Hayden, del Departamento de Relaciones Externas, y Virginia Masoller, del Departamento de Tecnología y Servicios Generales, coordinaron la producción de la publicación en árabe, español y francés. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español de dicho departamento.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, tras el debate de este informe los días 29 y 31 de marzo de 2006. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al cuerpo técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Perspectivas de la economía mundial es el resultado de una labor llevada a cabo en colaboración: su preparación está a cargo de un pequeño núcleo de técnicos del Departamento de Estudios del FMI, que cuenta con la valiosa ayuda de funcionarios de toda la organización. Deseo expresar mi agradecimiento a Tim Callen, a los integrantes de la División de Estudios Económicos Internacionales y al personal de otras divisiones y departamentos del FMI, que han trabajado juntos para que el lector pueda tener en sus manos esta edición. Asimismo, deseo expresar un agradecimiento especial a David Robinson, que en los últimos seis años ha supervisado una admirable colección de ediciones de Perspectivas de la economía mundial de muy buena calidad y que ahora pasa a ocupar otro cargo en la institución.

    La economía mundial pasa por una etapa de extraordinario brillo y al parecer este será el tercer año en que se registre un crecimiento muy superior a su tendencia. Con el fuerte repunte de Japón y las primeras señales de un crecimiento más estable en la zona del euro, el crecimiento ahora parece más equilibrado. La mejor imagen del momento actual quizá sean los resultados de África subsahariana, los mejores en los últimos 30 años.

    Como se ha documentado en ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial, una razón importante de los buenos resultados ha sido el mayor flujo de bienes, servicios y capital en todo el mundo, un fenómeno que se conoce popularmente con el nombre de globalización. En cada uno de los capítulos que componen esta edición se trata de entender este fenómeno.

    En el capítulo III, “¿De qué forma la globalización ha afectado la inflación?”, se concluye que en el último decenio la globalización a menudo ha producido efectos importantes sobre la inflación. Según estimaciones del cuerpo técnico del FMI, la globalización, a través de los precios de los productos importados no petroleros, ha reducido la inflación en un promedio de ¼ de punto porcentual al año en las economías avanzadas, con un efecto mayor en Estados Unidos (½ punto porcentual). En ocasiones en que la capacidad excedentaria mundial ha sido abundante, por ejemplo después de las crisis de 1997–98 en los mercados emergentes, sus efectos directos han sido incluso mayores, reduciendo la inflación efectiva en algunas economías avanzadas en más de 1 punto porcentual en períodos de uno a dos años. En un sentido más general, la globalización ha contribuido a reducir la sensibilidad de la inflación a las limitaciones internas de la capacidad productiva, al tiempo que incrementaba la sensibilidad ante las limitaciones mundiales. Además, ha ayudado a restringir los aumentos de salarios en las industrias más abiertas a la competencia mundial e incluso ha reducido la sensibilidad de los salarios a los aumentos de productividad.

    No obstante, para que la globalización produzca un efecto duradero sobre la inflación, debe modificar los objetivos fundamentales de la política monetaria, como las metas de inflación del banco central, ya que estos objetivos son los que determinan la inflación a mediano plazo. Después de todo, cuando se tiene una meta, la presión a la baja de los precios internos procedente del exterior simplemente ofrece al banco central más posibilidades para aplicar una política acomodaticia. En mi opinión, sin embargo, el verdadero impacto de la globalización ha sido su contribución a la contención de los salarios y los precios en momentos en que los bancos centrales procuraban establecer su credibilidad en la lucha contra la inflación, lo que les permitió cumplir sus metas y ganar credibilidad sin necesidad de recurrir a impopulares políticas restrictivas.

    Pero, aunque pueda haber sido útil en el pasado, la globalización tal vez no siga sirviendo de muleta para los bancos centrales. La capacidad productiva excedentaria está disminuyendo en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá. Cuando existen limitaciones de la oferta, la competencia internacional es menos útil para restringir los precios. Los mercados laborales deficitarios también pueden atenuar los efectos de la competencia mundial de salarios: en Estados Unidos, están empezando a aparecer presiones salariales. Por consiguiente, los bancos centrales deben mantenerse alerta para detectar señales de repunte de la inflación en el futuro cercano.

    Otra faceta de la globalización es que ofrece un mercado integrado para el ahorro y el crédito mundial. Un aspecto interesante de este mercado es que ahorristas y prestamistas han cambiado en los últimos años. Las empresas suelen ser prestamistas netas. En 2003 y 2004, sin embargo, los excedentes de ahorro (utilidades no distribuidas menos gastos de capital) de las empresas de los países del G-7 ascendieron a un total de $1 billón 300.000 millones, una cifra que supera el doble de la suma de los superávits en cuenta corriente de los países de mercados emergentes y los países en desarrollo en el mismo período.

    El aumento del ahorro empresarial puede descomponerse en dos elementos principales: Primero, desde alrededor de 2000 se ha producido un crecimiento apreciable de las utilidades de las empresas en el G-7. En general, no ha sido resultado de un aumento de las utilidades de operación, sino de que los impuestos y las tasas de interés bajaron de tal modo que las utilidades, después de intereses e impuestos, subieron; es decir, la rentabilidad obedece en gran medida a una política monetaria y fiscal acomodaticia, y no tanto, como se cree comúnmente, a un aumento de la eficiencia productiva. El segundo elemento, quizá más importante, es el descenso de los gastos de capital, que ha representado casi tres cuartos del aumento total de los excedentes de ahorro de las empresas desde 2000. Una explicación para el descenso de los gastos de capital es la acusada disminución del precio real de los bienes de capital, de modo que para mantener un determinado stock de capital real se necesita menos inversión. Otra razón es el descenso del gasto de capital real. En este sentido, no se observa un patrón uniforme para los siete países del G-7, y a Estados Unidos y Alemania les corresponde la mayor parte del descenso.

    De los capítulos III y IV se puede deducir que en los últimos años la economía mundial se ha mantenido en marcha gracias a una extraordinaria conjunción de fuerzas globales. Al reducirse la inversión tras la acumulación excesiva de capacidad instalada a fines de los años noventa y principios del decenio de 2000, los excedentes de ahorro de las empresas contribuyeron a la acumulación de ahorro mundial, lo que hizo bajar las tasas de interés a largo plazo. El consumo repuntó, impulsado más por una política acomodaticia y sus efectos sobre los precios de la vivienda y la riqueza de los hogares que por la mejora de las perspectivas laborales. El bajo nivel de la inflación, causado en parte por una amplia brecha de la producción mundial, permitió aplicar una política monetaria bastante acomodaticia. Actualmente se está cerrando la brecha mundial de la producción y se está retirando la política monetaria acomodaticia. Además, es probable que repunte la inversión real de las empresas. Ambos factores tenderán a reducir el exceso de ahorro de las empresas y a empujar al alza las tasas de interés a largo plazo. Esto ayudará a desacelerar el aumento de los precios de los activos, pero el consumo podría seguir pujante, apoyándose esta vez en la mejora de las perspectivas laborales.

    El anterior escenario correspondería al de un aterrizaje suave normal, pero existen otras posibilidades menos benignas. Por ejemplo, el crecimiento del consumo podría frenarse con una rapidez mayor que la prevista, al desinflarse los precios de las casas, y golpear la confianza y la inversión. Teniendo en cuenta una variedad de riesgos, nuestra evaluación global permite concluir que, en torno a un escenario central de crecimiento pujante, los riesgos se inclinan hacia unos resultados más desfavorables.

    Aunque en algunos países se produzca una transición interna del ahorro de las empresas hacia el ahorro de los hogares y el gobierno, también se necesita un cambio en la demanda agregada de los países en general. En el capítulo II se explica la forma en que el shock de los precios del petróleo—que es en sí mismo un resultado de la insuficiente inversión de la industria en el pasado—ampliará y prolongará los desequilibrios mundiales en cuenta corriente. Como las consecuencias inflacionarias de los precios del petróleo han sido limitadas—en parte como resultado de la globalización—y las condiciones financieras han sido benignas, los consumidores de petróleo no han tenido que sufrir un ajuste tan fuerte como en el pasado. Los productores de petróleo también están siendo, con razón, más precavidos en el gasto, para no repetir la dilapidación de recursos del pasado. Como resultado, es probable que los desequilibrios inducidos por los precios del petróleo duren bastante tiempo.

    ¿Debe ser esto motivo de preocupación? O, en un sentido más general, dado que han podido financiarse durante tanto tiempo, ¿debemos preocuparnos por el volumen de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente? Creo que sí. En primer lugar, las condiciones financieras benignas del mundo parecen estar cambiando, de modo que el pasado no representa una gran indicación del futuro. Un aspecto más importante es que los desequilibrios son insostenibles en su nivel actual: incluso con una integración económica cada vez mayor, un país no puede depender de manera ilimitada del mundo exterior. Los países deficitarios deben empezar a pensar en formas de independizarse del ahorro mundial, en tanto que los países superavitarios tienen que encontrar opciones para depender menos de la demanda externa. Puesto que el ajuste es inevitable, ¿no sería mejor comprometerse hoy con un marco de política a mediano plazo que facilite el apoyo de la política pública al ajuste del sector privado y garantice el orden del proceso?

    Unos marcos de este tipo producirían dos efectos adicionales en los principales protagonistas del mundo: primero, servirían como indicación de que los desequilibrios son una responsabilidad compartida y ayudarían a evitar que las inquietudes por los desequilibrios degeneren en proteccionismo; segundo, transmitirían a los mercados financieros el mensaje de que existe un marco de política para apoyar el ajuste, lo cual limitaría el riesgo de que el mercado genere un ajuste abrupto y costoso.

    Lamentablemente, al parecer, la gente está preocupada por la rapidez con la que avanza la globalización. Algunos gobiernos consideran cada vez más que su función es detener la globalización y obtener dividendos políticos de ello, satisfaciendo a grupos de interés vociferantes a los que les conviene oponerse al cambio, en lugar de educar al electorado para que lo acepte. Incluso a medida que crecen los vínculos entre las economías, demasiados gobiernos están colocando hasta los más mínimos obstáculos internos por encima de los intereses internacionales. Otros están reviviendo políticas de empobrecimiento del vecino, solo que ahora lo hacen a través de la cuenta de capital, protegiendo a grandes sectores de sus economías de la absorción de otras empresas al tiempo que estimulan las suyas para que aprovechen la progresiva apertura de los demás países. En todas partes el multilateralismo está perdiendo terreno.

    Estamos pasando por un gran momento que es, al mismo tiempo, sumamente peligroso. Necesitamos fortalecer el proceso de diálogo multilateral o la globalización podría suscitar una reacción capaz de deshacer gran parte de lo que se ha avanzado en las últimas décadas. Una comprobación importante de la voluntad de las autoridades económicas será ver si están dispuestas a tomar medidas serias para vigilarse mutuamente (a través de organizaciones como el FMI) y obligarse a reducir los desequilibrios con el tiempo, o si se aventuran con el mercado y políticas proteccionistas. Abrigo la esperanza de que prime la razón.

    Raghuram Rajan

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

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