Front Matter

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2004
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    Estudios económicos y financieros

    PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

    Abril de 2004

    Hacia las reformas estructurales

    Fondo Monetario Internacional

    ©2004 International Monetary Fund

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald

    Gráficos: Theodore F. Peters, Jr.

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y

    Servicios Generales

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el personal técnico del Fondo Monetario Internacional.—1980–—Washington: El Fondo, 1980–

    v.; 28 cm.—(1981–84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984–

    ISSN 0258-7440 = Estudios económicos y financieros

    ISSN 0256-6877 = Perspectivas de la economía mundial (Washington)

    1. Economic history—1971–—Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc 19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año.

    ISBN 1-58906-339-2

    Precio: $49,00

    ($46,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los supuestos siguientes: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 13 de febrero y el 12 de marzo de 2004, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $30,00 el barril en 2004 y de $27,00 el barril en 2005 y, en el mediano plazo, se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 1,3% en 2004 y 3,5% en 2005; la tasa de los depósitos interbancarios a seis meses en euros será, en promedio, de 2,1% en 2004 y 2,6% en 2005, y el promedio de la tasa de los certificados de depósito a seis meses en Japón será de 0,1% en 2004 y 0,4% en 2005. Naturalmente, éstas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta principios de abril de 2004.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    — Indica que la cifra es cero o insignificante.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2002–03 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2002/03) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades territoriales que no son Estados sobre las que se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información Adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623-6343

    Prefacio

    Los análisis y proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios, bajo la dirección general de Raghuram Rajan, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto ha estado a cargo de David Robinson, Subdirector del Departamento de Estudios, y de James Morsink, Jefe de División del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Nicoletta Batini, Tito Boeri, Tim Callen, Xavier Debrun, Tarhan Feyzioğlu, Dalia Hakura, Thomas Helbling, Enrique Mendoza, Nikola Spatafora, Luigi Spaventa, Marco Terrones, Charles Wyplosz, Cathy Wright y Yongzheng Yang. Hussein Allidina, Paul Atang, Nathalie Carcenac, Sarma Jayanthi, Toh Kuan, Paul Nicholson y Bennett Sutton colaboraron en las tareas de investigación.

    Nicholas Dopuch, Mandy Hemmati, Yutong Li, Casper Meyer y Ercument Tulun procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Celia Burns y Dawn Heaney se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Bas Bakker, Tamim Bayoumi, Dennis Botman, Enrica Detragiache, Simon Gilchrist, Aasim Husain, Laura Kodres, Petya Koeva, Manmohan Kumar, Hans Peter Lankes, Douglas Laxton, Gian Maria Milesi-Ferretti, Sam Ouliaris, Thomas Rumbaugh, Todd Schneider, Abdelhak Senhadji, Arvind Subramanian, Kenichi Ueda y Harm Zebregs. Marina Primorac, del Departamento de Relaciones Externas, coordinó la producción de la publicación en árabe, español y francés. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español del Departamento de Tecnología y Servicios Generales.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, tras el debate de este informe en el Directorio los días 29 y 31 de marzo de 2004. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Es la primera vez que me ocupo de la dirección general de Perspectivas de la economía mundial desde que sustituí a Ken Rogoff en el cargo de Director del Departamento de Estudios. Quisiera manifestar mi agradecimiento a David Robinson, James Morsink, los funcionarios del Departamento de Estudios y todos los demás funcionarios del FMI que trabajaron duramente para preparar la publicación que está en sus manos.

    Un tema que se repite a lo largo de todos los capítulos y ensayos de esta edición de Perspectivas de la economía mundial es la importancia de mejorar la capacidad de las economías para hacer frente a situaciones adversas. Como se describe en el capítulo I, las actuales Perspectivas de la economía mundial son de las más favorables que hemos visto en los últimos 10 años. Existen riesgos, por supuesto, pero precisamente por ello es el momento propicio para reforzar la capacidad de las economías para adaptarse mejor a las perturbaciones.

    Un conjunto de riesgos son de carácter geopolítico. En los últimos años, el mundo ha logrado superar las consecuencias económicas de dos perturbaciones terribles: los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono y la epidemia de síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). Ambas podrían haber destruido la confianza y, por ende, la actividad económica, no solo a corto plazo sino también a mediano plazo. El hecho de que no lo hicieran obedeció, en gran parte, a la política económica; es decir, a las políticas expansivas aplicadas por Estados Unidos y los países de Asia oriental para reactivar estas economías, que ahora impulsan el crecimiento mundial. No obstante, sería excesivamente optimista decir que ya no volveremos a afrontar este tipo de riesgos.

    Otro riesgo es más tradicional: la competencia externa, que se transforma continuamente y es cada vez más intensa. A medida que economías como la de China crecen y se integran a través del comercio en la economía mundial (capítulo II), absorben bienes de otros países y, por lo tanto, contribuyen al crecimiento en otras regiones. No se ha hecho suficiente hincapié en esta faceta del crecimiento de China. También venden bienes baratos, lo que aumenta el poder adquisitivo de los consumidores de todo el mundo. Pero, por supuesto, estas economías emergentes compiten a su vez con los productores establecidos de los países desarrollados y en desarrollo. Gracias a la tecnología que contribuye a que algunos servicios puedan superar las barreras políticas y la distancia, la competencia está llegando a sectores que nunca antes habían estado expuestos a ella. La reacción política errónea ante las llamadas de socorro es erigir barreras proteccionistas que solo conseguirán llevar al mundo hacia esa oscuridad del ojo por ojo. La reacción adecuada para los políticos con visión de futuro es crear la capacidad de superación y resistencia.

    Un elemento para lograr este objetivo es la capacidad de utilizar la política económica. Estados Unidos pudo hacer frente a los acontecimientos del 11 de septiembre de forma tan eficaz con políticas expansivas porque su situación fiscal estaba fundamentalmente en orden y porque tenía margen de maniobra para la expansión monetaria. Lamentablemente, ahora casi se han gastado esos cartuchos de política económica. La mejor forma de protegerse de las eventuales perturbaciones futuras es restablecer la capacidad de utilizar la política económica. En el ámbito fiscal, esto significa llevar a cabo una consolidación fiscal más rápida de lo previsto actualmente, lo que no solo será favorable para Estados Unidos como medida de protección, como se indica en el capítulo II, sino también para el crecimiento a largo plazo y para que este país esté mejor preparado para hacer frente a los inevitables costos fiscales a largo plazo como consecuencia del envejecimiento de la población. Esto también contribuirá al crecimiento en otros países del mundo al reducirse la proporción del ahorro mundial que absorbe Estados Unidos.

    Otra forma de mejorar la capacidad para adaptarse a las perturbaciones es aumentar la flexibilidad de los agentes económicos. Esto significa reforzar la capacidad para crear empresas a un costo bajo, lo que entraña reducir las barreras burocráticas a la entrada en los mercados y ampliar el acceso al financiamiento. También significa reducir el costo de salir del mercado, mejorando la ley de quiebras y eliminando la protección estatal a determinadas empresas. Representa flexibilizar aún más los mercados de trabajo, lo que requiere reforzar la capacidad de las empresas para contratar y emplear solo a los trabajadores que necesiten. También representa mejorar las calificaciones de los trabajadores para que puedan encontrar un nuevo empleo si pierden el que tenían, y lograr que su seguro médico sea transferible para no verse obligados a permanecer en un empleo que no los favorezca.

    Este tipo de reformas estructurales, como se indica en el capítulo III, se aplica con más facilidad en momentos como el presente. La perspectiva de que se mantendrá el crecimiento económico contribuye a reducir los costos previsibles de las eventuales perturbaciones resultantes de las reformas, mientras que el estancamiento reciente hace que la necesidad de reforma sea más evidente. También es más fácil aplicar reformas si se suavizan sus efectos, por ejemplo, si los ciudadanos reciben desgravaciones fiscales que compensan de cierta manera la mayor incertidumbre a la que se los expone. Todo esto parece ser de sentido común, pero una política económica eficaz se basa precisamente en el sentido común organizado (con un toque de equilibrio general).

    Por supuesto, los buenos tiempos traen aparejados nuevos riesgos: cabe recordar la vieja noción de que las causas de cada caída se encuentran en el auge que la precedió. En el capítulo IV se examinan las características de los auges crediticios, definidos como un aumento anormal del crédito. No todos los períodos en que se produce un fuerte aumento del crédito dan lugar a auges crediticios; es decir, estos aumentos pueden ser “normales” en una economía de alto crecimiento tendencial. No obstante, los que sí lo hacen, inevitablemente acaban en crisis financieras, y el producto se reduce considerablemente. Esto parece indicar que una importante forma de mejorar la capacidad de adaptación de una economía a las perturbaciones es fortalecer el sector bancario, no solo inyectando capital, sino también creando los incentivos adecuados para los banqueros y supervisores.

    Por lo tanto, a las autoridades les queda mucho por hacer. Por supuesto, al preparar esta edición de Perspectivas de la economía mundial podemos darnos el lujo de ofrecer asesoramiento sin tener que aplicar las recomendaciones. No obstante, como se indica en el capítulo III, el análisis se ha centrado en las dificultades prácticas en la aplicación de políticas. Espero que ustedes aprendan tanto al leer esta publicación como nosotros al prepararla.

    Raghuram Rajan

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

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