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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 1998
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    Temas seleccionados de distintas ediciones de Perspectivas de la economía mundial, 1992–98

    I. Metodología: Cifras agregadas, modelos y pronósticos

    Exactitud de las proyecciones presentadas en Perspectivas de la economía mundial con respecto a los principales países industrialesMayo de 1992, anexo VIII
    Las ponderaciones revisadas de la presente edición de Perspectivas de la economía mundialMayo de 1993, anexo IV
    Los indicadores del presupuesto estructural de los principales países industrialesOctubre de 1993, anexo I
    El nuevo Manual de Balanza de PagosMayo de 1994, recuadro 13
    El difícil arte de pronosticarOctubre de 1996, anexo I
    Discrepancias en la cuenta corriente mundialOctubre de 1996, anexo III
    Distintos supuestos sobre el tipo de cambio de JapónOctubre de 1997, recuadro 2

    II. Estudios históricos

    Los logros económicos de la posguerraOctubre de 1994, capítulo VI
    Precios de los productos básicos no petrolerosOctubre de 1994, recuadro 10
    Auge y caída de la inflación: Enseñanzas de la época de la posguerraOctubre de 1996, capítulo VI

    III. Crecimiento económico: Fuentes y perfiles

    Convergencia y divergencia en los países en desarrolloMayo de 1993, capítulo IV
    El comercio exterior como motor del crecimientoMayo de 1993, capítulo VI
    Nuevas teorías sobre el crecimiento y el comercioMayo de 1993, recuadro 9
    ¿Por qué algunos países en desarrollo avanzan menos?Mayo de 1994, capítulo IV
    Los logros económicos de la posguerraOctubre de 1994, capítulo VI
    Ciclos económicos y producto potencialOctubre de 1994, recuadro 5
    Convergencia económicaOctubre de 1994, recuadro 11
    El ahorro en una economía mundial en crecimientoMayo de 1995, capítulo V
    Repercusiones económicas de la investigación en el Sur y el desarrollo en el NorteMayo de 1995, recuadro 6
    Potencial de crecimiento a largo plazo de los países en transiciónOctubre de 1996, capítulo V
    La globalización y las oportunidades para los países en desarrolloMayo de 1997, capítulo IV
    Medición del incremento de la productividad en las economías de Asia orientalMayo de 1997, recuadro 9
    Los ciclos económicos, los vínculos internacionales y los tipos de cambioMayo de 1998, capítulo III

    IV. Inflación y deflación; mercados de productos primarios

    Deflación del precio de los activos, ajuste de los balances y fragilidad financieraOctubre de 1992, anexo I
    Política monetaria, liberalización financiera e inflación del precio de los activosMayo de 1993, anexo I
    Estabilidad de preciosMayo de 1993, recuadro 2
    Demanda y oferta de petróleo a plazo medioMayo de 1993, recuadro 5
    Hiperinflación e inflación crónicaOctubre de 1993, recuadro 8
    El impacto del descenso del precio del petróleoMayo de 1994, recuadro 3
    Precios de los productos básicos no petrolerosOctubre de 1994, recuadro 10
    Precios de los productos básicos no combustiblesOctubre de 1995, recuadro 2
    Auge y caída de la inflación: Enseñanzas de la época de la posguerraOctubre de 1996, capítulo VI
    Mercado mundial del petróleo: Evolución reciente y perspectivasOctubre de 1996, anexo II
    Metas de inflaciónOctubre de 1996, recuadro 8
    Bonos indexados e inflación previstaOctubre de 1996, recuadro 9
    Los efectos de la alta inflación sobre la distribución del ingresoOctubre de 1996, recuadro 10
    La independencia del banco central y la inflaciónOctubre de 1996, recuadro 11
    El aumento del precio del petróleo en 1996Mayo de 1997, recuadro 3
    Evolución reciente de los mercados de productos primariosMayo de 1998, anexo II

    V. Política fiscal

    Los indicadores del presupuesto estructural de los principales países industrialesOctubre de 1993, anexo I
    Beneficios económicos de la reducción del gasto militarOctubre de 1993, anexo II
    El TreuhandanstaltOctubre de 1993, recuadro 9
    Saldos fiscales estructurales de los países industriales menoresMayo de 1995, anexo III
    ¿Puede la contracción fiscal ser a corto plazo expansionista?Mayo de 1995, recuadro 2
    Reforma jubilatoria en los países en desarrolloMayo de 1995, recuadro 11
    Efectos de una mayor deuda pública: Cálculos ilustrativosMayo de 1995, recuadro 13
    Subvenciones y atrasos en el pago de los impuestosOctubre de 1995, recuadro 8
    La política fiscalMayo de 1996
    Los efectos de contagio de la deuda públicaMayo de 1996, anexo I
    Usos y limitaciones de la contabilidad generacionalMayo de 1996, recuadro 5
    El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión EuropeaOctubre de 1997, recuadro 3
    Avance de la reforma fiscal en los países en transiciónMayo de 1998, capítulo V
    Reforma del sistema de pensiones en los países en transiciónMayo de 1998, recuadro 10
    Transparencia en las operaciones del gobiernoMayo de 1998, anexo I

    VI. Política monetaria; mercados financieros; flujo de fondos

    Política monetaria, liberalización financiera e inflación del precio de los activosMayo de 1993, anexo I
    Síntesis cronológica de la reciente crisis en el Sistema Monetario EuropeoOctubre de 1993, recuadro 3
    La información contenida en la curva de rendimientoMayo de 1994, anexo II
    El ahorro en una economía mundial en crecimientoMayo de 1995, capítulo V
    Ahorro y tasas de interés reales en los países en desarrolloMayo de 1995, recuadro 10
    Turbulencias en los mercados financieros y política económica en los países industrialesOctubre de 1995, capítulo III
    La liberalización financiera en África y AsiaOctubre de 1995, recuadro 4
    Problemas de política económica de los países industriales al final del decenio de 1990Octubre de 1996, capítulo III
    Estimación de desfases en los efectos de la política monetaria usando la pendiente de la curva de rendimientoOctubre de 1996, recuadro 2
    Represión financieraOctubre de 1996, recuadro 5
    Estrategias de reestructuración de los bancos en los Estados bálticos, Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética: Principales cuestiones y problemasOctubre de 1996, recuadro 7
    Políticas monetarias y financieras de los países en transiciónOctubre de 1997, capítulo V
    DolarizaciónOctubre de 1997, recuadro 6
    Crisis financieras: Características e indicadores de la vulnerabilidadMayo de 1998, capítulo IV
    El papel de los fondos de cobertura de riesgo en los mercados financierosMayo de 1998, recuadro 1
    Sistema monetario internacional: Medidas para reducir el riesgo de que se produzcan crisisMayo de 1998, recuadro 3
    Resolución de problemas en el sector bancarioMayo de 1998, recuadro 6
    Eficacia de la reglamentación bancaria prudencialMayo de 1998, recuadro 7

    VII. Mercado laboral

    Creación de empleo, crecimiento y estabilidad de precios en los países industrialesMayo de 1994, capítulo III
    Formación de capital fijo y empleoMayo de 1995, recuadro 4
    Repercusiones de las reformas estructurales en el marco de la UEMOctubre de 1997, anexo II

    VIII. Regímenes cambiarios

    Las recientes modificaciones en el mecanismo europeo de ajuste de cambiosOctubre de 1993, capítulo III
    Síntesis cronológica de la reciente crisis en el Sistema Monetario EuropeoOctubre de 1993, recuadro 3
    La pugna por la estabilidad: Reajuste del franco CFAMayo de 1994, recuadro 8
    Régimen monetario de los países de la antigua Unión Soviética y los países bálticosMayo de 1994, recuadro 10
    La estabilización basada en el tipo de cambioMayo de 1994, recuadro 11
    Reforma del mercado cambiario en ÁfricaOctubre de 1994, recuadro 3
    La convertibilidad de las monedasOctubre de 1994, recuadro 7
    La sustitución de moneda en las economías en transiciónOctubre de 1994, recuadro 8
    Efectos del ajuste fiscal sobre el tipo de cambioOctubre de 1995, anexo
    Regímenes cambiarios y evolución económica de los países en desarrolloOctubre de 1997, capítulo IV
    Perturbaciones asimétricas: La Unión Europea y Estados UnidosOctubre de 1997, recuadro 4
    Cajas de conversiónOctubre de 1997, recuadro 5
    Los ciclos económicos, los vínculos internacionales y los tipos de cambioMayo de 1998, capítulo III
    Evaluación de los tipos de cambioMayo de 1998, recuadro 5

    IX. Pagos externos, comercio exterior, movimientos de capital y deuda externa

    El comercio exterior como motor del crecimientoMayo de 1993, capítulo VI
    Nuevas teorías sobre el crecimiento y el comercioMayo de 1993, recuadro 9
    ¿Ha terminado la crisis de la deuda?Octubre de 1993, recuadro 5
    La Ronda Uruguay: Resultados y repercusionesMayo de 1994, anexo I
    El nuevo Manual de Balanza de PagosMayo de 1994, recuadro 13
    La reciente afluencia masiva de capital a los países en desarrolloOctubre de 1994, capítulo IV
    La convertibilidad de las monedasOctubre de 1994, recuadro 7
    El comercio entre los países en transiciónOctubre de 1995, recuadro 7
    Discrepancias en la cuenta corriente mundialOctubre de 1996, anexo III
    Afluencia de capitales a los países en desarrollo y en transición: Causas y respuestasOctubre de 1996, anexo IV
    La globalización: Oportunidades y desafíosMayo de 1997
    El riesgo moral y el financiamiento del FMIMayo de 1998, recuadro 2
    La cuenta corriente y la sostenibilidad de la posición externaMayo de 1998, recuadro 8

    X. Temas regionales

    El Tratado de Maastricht sobre la unión económica y monetariaMayo de 1992, anexo II
    Síntesis cronológica de la reciente crisis en el Sistema Monetario EuropeoOctubre de 1993, recuadro 3
    Resultados económicos y necesidades de financiamiento de ÁfricaOctubre de 1993, recuadro 6
    Estabilización y reforma económica en los países bálticosOctubre de 1993, recuadro 7
    Ajuste y recuperación en América Latina y el CaribeMayo de 1994, anexo III
    La integración económica europeaOctubre de 1994, anexo I
    Ajuste en África al sur del SaharaMayo de 1995, anexo II
    El ajuste macroeconómico y estructural en el Oriente Medio y norte de ÁfricaMayo de 1996, anexo II
    Estabilización y reforma de antiguas economías de planificación central en Asia orientalMayo de 1997, recuadro 10
    La UEM y la economía mundialOctubre de 1997, capítulo III
    Repercusiones de las reformas estructurales en el marco de la UEMOctubre de 1997, anexo II
    El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión EuropeaOctubre de 1997, recuadro 3
    Perturbaciones asimétricas: La Unión Europea y Estados UnidosOctubre de 1997, recuadro 4

    XI. Análisis de situaciones específicas

    Privatización por medio de cupones en la República Federativa Checa y EslovacaOctubre de 1992, recuadro 2
    Reforma monetaria en EstoniaOctubre de 1992, recuadro 3
    Reformas económicas, crecimiento y comercio exterior en ChinaMayo de 1993, recuadro 4
    Régimen económico acordado para la disolución checoeslovacaMayo de 1993, recuadro 6
    Reactivación económica de IndiaOctubre de 1993, recuadro 1
    El superávit comercial de JapónOctubre de 1993, recuadro 2
    El TreuhandanstaltOctubre de 1993, recuadro 9
    Ajuste y recuperación en América Latina y el CaribeMayo de 1994, anexo III
    La recuperación económica de PoloniaMayo de 1994, recuadro 9
    La inversión directa extranjera en ChinaOctubre de 1994, recuadro 6
    La crisis financiera de MéxicoMayo de 1995, anexo I
    Reformas estructurales y reactivación económica de Nueva ZelandiaMayo de 1995, recuadro 3
    Brasil y CoreaMayo de 1995, recuadro 5
    La caída del producto en RusiaMayo de 1995, recuadro 8
    La inversión directa extranjera en EstoniaMayo de 1995, recuadro 9
    El plan de estímulo económico de Japón de septiembre de 1995Octubre de 1995, recuadro 1
    Uganda corona con éxito el ajuste en circunstancias difícilesOctubre de 1995, recuadro 3
    Cambios en la estructura salarial de la República ChecaOctubre de 1995, recuadro 6
    Resolución de los problemas del sistema financiero en JapónMayo de 1996, recuadro 3
    La Ley de Responsabilidad Fiscal de Nueva ZelandiaMayo de 1996, recuadro 4
    La desindustrialización y el mercado laboral en SueciaMayo de 1997, recuadro 7
    La evolución económica de IrlandaMayo de 1997, recuadro 8
    Estrategia de Hungría y Kazajstán en materia de inversión directa extranjeraMayo de 1997, recuadro 12
    Crecimiento y reformas económicas en ChinaOctubre de 1997, anexo I
    Distintos supuestos sobre el tipo de cambio de JapónOctubre de 1997, recuadro 2
    Hong Kong, China: Lazos económicos y organización institucionalOctubre de 1997, recuadro 9
    Problemas fiscales en RusiaMayo de 1998, recuadro 9

    Véase un análisis de lo sucedido en los países que han aplicado una política monetaria firme frente a las presiones de los mercados de divisas, en comparación con los países que no aplicaron una política de ese tipo, en “Policy Responses to Exchange Market Crisis”, recuadro 5 de la edición extraordinaria de Perspectivas de la economía mundial de diciembre de 1997 (World Economic Outlook: Interim Assessment), págs. 42–3.

    Véase Barry Eichengreen, Paul R. Masson y otros, Exit Strategies: Policy Options for Countries Seeking Greater Exchange Rate Flexibility, Occasional Paper (Washington: FMI, 1998, de próxima publicación).

    Por ejemplo, en 1996, el comercio con las economías asiáticas recientemente industrializadas y las economías en desarrollo de Asia (promedio de las exportaciones e importaciones de mercancías) representó el 7% del PIB en Nueva Zelandia, el 8% del PIB en Australia y el 5% del PIB en Japón, en comparación con un nivel de 1½%-3% en las principales economías industriales de Europa y América del Norte. Véase el recuadro 3 de la edición extraordinaria de Perspectivas de la economía mundial de diciembre de 1997 (World Economic Outlook: Interim Assessment), págs. 34–5.

    Véase un análisis de las políticas económicas requeridas para el éxito de la UEM, incluida la importancia de la flexibilidad de los mercados de trabajo, en el capítulo III de la edición de octubre de 1997 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 73–6.

    En el capítulo II se analiza la incertidumbre con respecto a la magnitud de la variación del tipo de cambio ponderado por el comercio exterior.

    Stanley Fischer, Ratna Sahay y Carlos A. Végh, “From Transition to Market: Evidence and Growth Prospects”, edición a cargo de Salvatore Zecchini en Lessons from the Economic Transition: Central and Eastern Europe in the 1990s (Dordrecht, Países Bajos, y Boston, Massachusetts: Kluwer Academic, 1997).

    En el recuadro 3 de la edición de octubre de 1997 de Perspectivas de la economía mundial se describe el Pacto (págs. 66–8). Si bien este apéndice se centra en la zona del euro, debe señalarse que el Pacto también rige para países de la UE ajenos a la misma, pero éstos están a salvo de sanciones financieras.

    Debe agregarse que la integración continua de los mercados nacionales en la UE probablemente incremente con el tiempo la presión para que se recorten los impuestos en los países con tasas tributarias relativamente elevadas.

    Los datos disponibles —aunque incompletos— de los balances recopilados por el Banco de Pagos Internacionales (BPI) indican que a mediados de 1997 los créditos del sistema bancario a los mercados emergentes de Asia ascendían a unos $260.000 millones en la Unión Europea (UE) (3¼% del PIB), $210.000 millones en Japón (5% del PIB) y $40.000 millones en Estados Unidos (½% del PIB).

    En Estados Unidos, estos fenómenos afianzarán la tendencia evidenciada desde fines de 1995, conforme a la cual la baja en los precios de importación vinculada al fortalecimiento del dólar ha contribuido a contener las presiones inflacionarias que de lo contrario hubieran surgido ante un crecimiento sostenidamente superior al potencial. En el Reino Unido se han observado efectos similares tras el pronunciado aumento de la libra esterlina desde mediados de 1996, pero seguramente serán más percibidos en los próximos meses en los países que importan volúmenes significativos de la región asiática.

    Véase, por ejemplo, Ben S. Bernanke, “The Macroeconomics of the Great Depression: A Comparative Approach”, en Journal of Money, Credit and Banking, vol. 27 (febrero de 1995), págs. 1–28.

    El hecho de que la Reserva Federal de Estados Unidos no diera suficiente liquidez al sistema financiero en los primeros años de la década de los años treinta ha sido atribuido también a una interpretación errónea de la orientación de la política monetaria y a la preocupación de que una política expansionista hubiera obligado a Estados Unidos a abandonar el patrón oro. Véanse, por ejemplo, Milton Friedman y Anna Jacobson Schwartz, A Monetary History of the United States, 1867–1960 (Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1963) y Barry Eichengreen, Golden Fetters: The Gold Standard and the Great Depression, 1919–1939 (Nueva York: Oxford University Press, 1992).

    En realidad, se prevé que los países más afectados por la crisis experimenten un alza de la inflación en el próximo período, dado que los efectos de las abultadas depreciaciones monetarias en los precios (a los que en algunos casos se suman incrementos tributarios y reducciones de los subsidios) compensarán con creces el impacto deflacionario de una reducción de la demanda y una deflación en el precio de los activos

    Los efectos en la competitividad dependerán también de la manera en que las empresas de los países asiáticos más afectados por la crisis fijen los precios de exportación.

    Véase Alessandro Zanello y Dominique Desruelle, “A Primer on the IMF’s Information Notice System”, documento de trabajo WP/97/71 (Washington: FMI, mayo de 1997).

    Como se señala en el trabajo de Zanello y Desruelle (mencionado en la nota anterior), también se calculan los índices del tipo de cambio efectivo real de 21 países industriales utilizando como deflactor el costo unitario relativo de la mano de obra del sector manufacturero, en lugar de los precios relativos al consumidor. Véase una ampliación de esta metodología a otras 23 economías en Anthony G. Turner y Stephen S. Golub, “Multilateral Unit-Labor-Cost-Based Competitiveness Indicators for Advanced, Developing, and Transition Countries”, Staff Studies for the World Economic Outlook (Washington: FMI, diciembre de 1997), págs. 47–60.

    Obsérvese que el índice de precios al consumidor no es la cuantificación más precisa de la evolución de los precios o los costos del sector de bienes comercializados, en particular en el caso de una exportación con un elevado contenido de insumos importados.

    Véase también el gráfico 13, donde se ilustran los tipos de cambio efectivos de los principales países industriales, calculados utilizando los costos unitarios normalizados de la mano de obra como deflactor de los índices del tipo de cambio efectivo real.

    Los diferenciales de rendimiento de los eurobonos denominados en dólares en el mercado secundario, emitidos por países de mercados emergentes, aumentaron sustancialmente en los últimos meses de 1997, al intensificarse la crisis de Asia y trasladarse sus efectos a los demás mercados emergentes. Véase la edición extraordinaria de Perspectivas de la economía mundial de diciembre de 1997 (World Economic Outlook: Interim Assessment), pág. 19.

    Pese al deterioro del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos y el superávit en la cuenta corriente de Japón proyectados, se prevé que ambos desequilibrios en relación con el PIB sigan siendo menores que a mediados de los años ochenta.

    En enero y febrero, el yen repuntó sustancialmente frente a otras monedas importantes, pero volvió a bajar en marzo y principios de abril. Las proyecciones de esta edición de Perspectivas de la economía mundial se basan en la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles que prevalecían en el período comprendido entre el 9 de febrero y el 4 de marzo de 1998.

    Los datos del BPI indican que el volumen de préstamos concedidos por la banca japonesa a los cinco países más afectados ascendía a fines de junio de 1997 a $100.000 millones, lo que equivale a cerca del 3% del activo bancario ponderado en función del riesgo.

    Esta es la prima que se aplica a los empréstitos que obtienen los bancos japoneses en los mercados interbancarios internacionales.

    Véase Stanley Fischer, Ernesto Hernández-Catá y Mohsin S. Khan, “África: Is This the Turning Point?”, ponencia presentada en las reuniones de Allied Social Science Association (Chicago: 2 al 5 de enero de 1998).

    Véase Benno Ndulu y Njuguna S. Ndung’u, “Trade and Growth in Sub-Saharan África”, ponencia presentada en un seminario sobre reforma del comercio e integración regional en África organizado por el FMI y el Consorcio para la investigación económica en África (Washington: 1 al 3 de diciembre de 1997).

    Estas estimaciones han sido derivadas de Jeffrey Sachs y Andrew Warner, “Sources of Slow Growth in Áfrican Economies”, en Journal of Áfrican Economies, vol. 6 (octubre de 1997), págs. 335–60.

    Véase Janet G. Stotsky y Asegedech WoldeMariam, “Tax Effort in Sub-Saharan África”, documento de trabajo WP/97/107 (Washington: FMI, septiembre de 1997) y Dhaneshwar Ghura y Michael T. Hadjimichael, “Growth in Sub-Saharan África”, en Staff Papers, vol. 43 (Washington: FMI, septiembre de 1996), págs. 605–34.

    Cálculos basados en Mohsin S. Khan y Manmohan S. Kumar, “Public and Private Investment and the Growth Process in Developing Countries”, en Oxford Bulletin of Economics and Statistics, vol. 59 (febrero de 1997), págs. 69–88.

    Véase, por ejemplo, Amar Bhattacharya, Peter J. Montiel y Sunil Sharma, “Prívate Capital Flows to Sub-Saharan África: An Overview of Trends and Determinants”, edición a cargo de Zubair Iqbal y Ravi Kanbur, en External Finance for Low-Income Countries (Washington: FMI, 1997), págs. 207–32.

    Para un análisis en detalle de la experiencia egipcia en materia de estabilización, véase Arvind Subramanian, “The Egyptian Stabilization Experience: An Analytical Retrospective”, documento de trabajo WP/97/105 (Washington: FMI, diciembre de 1997).

    Por ejemplo, se flexibilizaron los controles de precios, se aumentaron los precios administrados de una serie de bienes de consumo, se reformaron los aranceles y tributos y se elevaron las tasas de interés, aunque muy moderadamente.

    Por ejemplo, no se implementaron las medidas proyectadas de reducción arancelaria, ampliación del impuesto a las ventas y liberalización y racionalización del gasto de inversión del Estado.

    Excluidas las operaciones estatales de infraestructura y servicios públicos.

    A pesar de la mejora reciente, la pobreza es un problema grave y Egipto sigue en la categoría de países en desarrollo de bajo ingreso.

    En noviembre de 1997 se anunció que a partir del 1 de enero de 1998 la banda de paridad móvil frente al dólar de EE.UU. sería sustituida por un mecanismo conforme al cual se permitiría que el rublo flotara dentro de una banda de 15% a ambos lados de la tasa central anualmente ajustable frente al dólar: 6,10 (nuevos) rublos por dólar para 1998. La idea es que el mayor margen de fluctuación reduzca el riesgo de ataques especulativos y que el carácter fijo del tipo central fomente una mayor confianza en la moneda.

    La bolsa de Ucrania, que aún se encuentra relativamente subdesarrollada, con escasa actividad de inversionistas no residentes, no fue muy afectada por los efectos internacionales indirectos.

    Las tasas de interés y los mecanismos cambiarios de estos dos países se han mantenido estables en los últimos meses.

    La importancia de las diferencias en las condiciones económicas y las políticas económicas internas también se refleja en las distintas variaciones de la calificación crediticia. En diciembre de 1997, la firma Standard and Poor’s corrigió las perspectivas de Rusia a la baja, atribuyéndole un signo negativo, debido al aumento de las presiones fiscales, pero en enero de 1998 mejoró la calificación de Hungría, asignándole signo positivo, en vista de la rápida reducción de la deuda externa del país y la exitosa implementación de la reforma estructural.

    El índice bursátil de Estonia subió más de 150% de comienzos de 1997 a mediados de octubre y, ese año, el déficit en cuenta corriente, descontada la inversión extranjera directa, ascendió a cerca de 9% del PIB.

    Los aumentos del desempleo en estos países son atribuibles no sólo a la debilidad del crecimiento económico, sino también a factores estructurales vinculados a rigideces del mercado laboral. Este tema se analiza en detalle en la edición de octubre de 1997 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 85–7.

    La mayor volatilidad de la inversión fija, por ejemplo, no necesariamente implica que contribuya más a las variaciones del PIB que las fluctuaciones del consumo privado, porque esto depende no sólo de la volatilidad relativa, sino también de su participación relativa en el PIB. Dado que el consumo privado es en general el mayor de los componentes del gasto más importantes del PIB, con frecuencia es el que más incide en las variaciones del PIB.

    Los componentes cíclicos de las variables se han derivado utilizando un filtro pasabanda que elimina las tendencias a largo plazo (fluctuaciones de más de 32 trimestres) y las fluctuaciones de gran frecuencia (menos de 6 trimestres) de las series temporales subyacentes. Véase Marianne Baxter y Robert G. King, “Measuring Business Cycles: Approximate Band-Pass Filters for Economic Time Series”, NBER, documento de trabajo No. 5022 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, febrero de 1995), donde se incluyen detalles sobre la construcción de filtros pasabanda. El uso de estos filtros o de la brecha de producción para captar las fluctuaciones del ciclo económico tiende a moderar las fluctuaciones de más alta frecuencia. Véase Paula R. De Masi, “IMF Estimates of Potential Output: Theory and Practice”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (Washington: FMI, diciembre de 1997), págs. 40–6.

    En una serie de países, los coeficientes calculados de correlación entre la inflación y los componentes cíclicos del PIB carecen de significación estadística.

    Un trabajo reciente de Robin L. Lumsdaine y Eswar S. Prasad, indica que existen firmes correlaciones positivas entre las fluctuaciones del crecimiento de la producción industrial en una serie de países industriales y el componente común ponderado por su variación cronológica de las fluctuaciones internacionales; “Identifying the Common Component in International Economic Fluctuations”, NBER, documento de trabajo No. 5984 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, abril de 1997).

    Los proponentes de las “teorías del ciclo económico real”, entre otros, sostienen que el crecimiento y las fluctuaciones tienen que ser explicados por las mismas fuerzas económicas. Véase el análisis de Thomas F. Cooley y Edward C. Prescott, “Economic Growth and Business Cycles”, edición a cargo de Thomas F. Cooley, en Frontiers of Business Cycle Research (Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1995).

    En este contexto, “conmociones” se refiere a perturbaciones macroeconómicas imprevistas, como una variación abrupta en los precios del petróleo o en las políticas económicas.

    Las recientes teorías del ciclo económico y su énfasis en la aleatoriedad de las conmociones económicas recuerdan mucho a las teorías del ciclo económico postuladas en Jan Tinbergen y J.J. Polak, The Dynamics of Business Cycles (Chicago, Illinois: University of Chicago Press, 1950). Véase el análisis de Michael Dotsey y Robert G. King, “Business Cycles”, edición a cargo de John Eatwell, Murray Milgate y Peter Newman, en The New Palgrave: A Dictionary of Economics (Nueva York: Stockton, 1987).

    Véanse N. Gregory Mankiw, “Small Menu Costs and Large Business Cycles: A Macroeconomic Model of Monopoly”, en Quarterly Journal of Economics, vol. 100 (mayo de 1985), págs. 529–37; George Akerlof y Janet Yellen, “A Near-Rational Model of the Business Cycle, with Wage and Price Inertia”, en Quarterly Journal of Economics, vol. 100 (mayo de 1985), págs. 823–38; Olivier Jean Blanchard y Nobuhiro Kiyotaki, “Monopolistic Competition and the Effects of Aggregate Demand”, en American Economic Review, vol. 77 (septiembre de 1987), págs. 647–66, y Stanley Fischer, “Long-Term Contracts, Rational Expectations and the Optimal Money Supply Rule”, en Journal of Political Economy, vol. 85 (No. 1, 1977), págs. 191–205, donde se examinan en más detalle las nuevas teorías keynesianas del ciclo económico.

    De esta manera, las perspectivas que brindan las nuevas teorías keynesianas sobre la incidencia de la política monetaria son diferentes de las que aportaban las primeras teorías del ciclo económico, que pretendían explicar este fenómeno en función de expectativas racionales. Dado que los primeros modelos construidos en base a las expectativas racionales partían de la hipótesis de que la información de que disponían los agentes económicos era imperfecta, pero que los mercados de bienes y de trabajo se equilibraban instantáneamente, se deducía que sólo las variaciones imprevistas de la política monetaria podían provocar fluctuaciones del producto. Véase Robert E. Lucas, “Expectations and the Neutrality of Money”, en Journal of Economic Theory, vol. 4 (abril de 1972), págs. 103–24.

    Véanse Michael Woodford, “Self-Fulfilling Expectations and Fluctuations in Aggregate Demand”, edición a cargo de N. Gregory Mankiw y David Romer, en New Keynesian Economics: Imperfect Competition and Sticky Prices (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1991), y Andrei Shleifer, “implementation Cycles”, en Journal of Political Economy, vol. 94 (diciembre de 1986), págs. 1163–90, donde se examinan en más detalle los modelos del ciclo económico construidos en base a las expectativas.

    Los modelos del ciclo económico real se analizan más detalladamente en Charles I. Plosser, “Understanding Real Business Cycles”, Journal of Economic Perspectives (verano de 1989) págs. 51–77, y Robert G. King y Charles I. Plosser, “Real Business Cycles and the Test of the Adelmans”, en Journal of Monetary Economics, vol. 33 (abril de 1994) págs. 405–38.

    La hipótesis de que las conmociones del consumo de comienzos de los noventa, en el caso de Estados Unidos y el Reino Unido, fueron inducidas por las expectativas, se analizan más detalladamente en Olivier Jean Blanchard, “What Caused the Last Recession? Consumption and the Recession of 1990–91”, American Economic Review, Papers and Proceedings, vol. 83 (mayo de 1993), págs. 270–74, y Luis Catão y Ramana Ramaswamy, “Recession and Recovery in the United Kingdom in the 1990s: Identifying the Shocks”, en National Institute Economic Review, No. 157 (julio de 1996), págs. 97–106.

    Véase Alan Greenspan, “Monetary Policy: Testimony and Report to the Congress” donde se evalúan en forma más completa estos temas económicos (Washington: Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, 22 de julio de 1997).

    Los países en desarrollo presentan también en sus ciclos económicos muchas de las regularidades que se observan en los países industriales, en cuanto a covariaciones entre las variables económicas. Pierre-Richard Agenor, C. John McDermott y Eswar Prasad documentan la sistematización de las fluctuaciones macroeconómicas y las regularidades del ciclo económico correspondientes a un grupo de 12 países en desarrollo en “Macroeconomic Fluctuations in Developing Countries: Some Stylized Facts”, documento de trabajo No. 97–09 (Washington: Georgetown University, agosto de 1997).

    Véase Alexander W. Hoffmaister, Mahmood Pradhan y Hossein Samiei, “Have North-South Growth Linkages Changed?”, documento de trabajo WP/96/54 (Washington: FMI, mayo de 1996), de próxima publicación en World Development, vol. 26 (No. 5, mayo de 1998), donde se examinan en más detalle estos temas.

    Véase Ofair Razin y Susan M. Collins, donde los autores comprueban que un desajuste podría tener consecuencias a largo plazo, más allá de los efectos habituales a corto plazo en la competitividad de las empresas nacionales y provocar una pronunciada sobrevaluación vinculada a un menor ritmo de crecimiento y subvaluaciones entre moderadas y altas (pero no muy altas) debidas al mayor crecimiento; “Real Exchange Rate Misalignments and Growth”, NBER, documento de trabajo No. 6174 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau for Economic Research, septiembre de 1997).

    Peter Isard, en Exchange Rate Economics, ofrece un estudio de la reciente evolución en los modelos de tipos de cambio (Cambridge, Inglaterra y Nueva York: Cambridge University Press, 1995).

    Véase la edición de octubre de 1995 de Perspectivas de la economía mundial, págs. 84–93, donde se analizan en forma más completa los efectos de las políticas fiscales en los tipos de cambio.

    La prima por riesgo de la moneda nacional mide el monto en que la tasa de interés interna debe superar a la extranjera —después del ajuste en función de la variación prevista del tipo de cambio— para equilibrar los mercados de activos. Por lo tanto, a una tasa de interés dada y a un tipo de cambio futuro previsto dado, una disminución en la prima por riesgo de la moneda nacional implica una apreciación de ésta.

    Los diferenciales de tasas de interés y las brechas de producción relativas se miden en relación con un promedio ponderado de las tasas de interés reales y las brechas de la producción de los otros seis países industriales principales; las ponderaciones se basan en las ponderaciones comerciales que se utilizan en el cálculo de los índices de tipo de cambio efectivo. Pero, especialmente en lo que hace a las tasas de interés, cabe señalar que las ponderaciones de los países en los mercados financieros pueden ser muy diferentes de sus ponderaciones comerciales. El tipo de cambio efectivo real se basa en los precios al consumidor y se mide en relación con 20 países industriales.

    Véase la edición de abril de 1988 de Perspectivas de la economía mundial, donde se analiza esta instancia en todos sus aspectos; nota complementaria 2, págs. 53–62.

    La caída de las tasas de interés reales a largo plazo en Alemania refleja el aumento imprevisto de la inflación, que pasó de cerca del 2½% a comienzos de 1991, a un valor máximo de poco más del 6% a mediados de 1992.

    Bankim Chadha y Eswar Prasad, comprueban que la evolución del yen ha diferido de un ciclo a otro y que las variaciones de las condiciones monetarias, causan y luego hacen estallar las “burbujas de precios de los activos”; “Real Exchange Rate Fluctuations and the Business Cycle: Evidence from Japan”, en Staff Papers, vol. 44 (Washington: FMI, septiembre de 1997), págs. 328–55.

    Richard A. Meese y Kenneth Rogoff, muestran la superioridad del trayecto aleatorio frente a los modelos económicos para explicar el comportamiento del tipo de cambio, y prueban que ni los diferenciales de tasas de interés ni los tipos de cambio a plazo agregan información alguna a la cotización al contado para predecir los tipos de cambio; “Empirical Exchange Rate Models of the Seventies: Do They Fit Out of Sample?” en Journal of International Economics, vol. 14 (febrero de 1983), págs. 3–24.

    Véase Marianne Baxter, “Real Exchange Rates and Real Interest Differentials: Have We Missed the Business-Cycle Relationship?”, en Journal of Monetary Economics, vol. 33 (febrero de 1994), págs. 5–37.

    Eswar S. Prasad y Manmohan Kumar, resumen las evidencias cuantitativas de las correlaciones entre el producto y la balanza comercial, como se ilustra en el cuadro 13. Estos datos sugieren que la exportación puede ser un catalizador de la recuperación; “International Trade and the Business Cycle” (inédito; Washington: FMI, agosto de 1997).

    Las estimaciones empíricas de las elasticidades del comercio y de sus velocidades de ajuste varían, pero los resultados de la mayoría de las economías avanzadas indican que las sensibilidades de los precios bastan para asegurar que la depreciación real de la moneda eleva las exportaciones netas y viceversa. Véase Peter Hooper y Jaime Márquez, “Exchange Rates, Prices, and External Adjustment in the United States and Japan”, edición a cargo de Peter B. Kenen en Understanding Interdependence: The Macroeconomics of the Open Economy (Princeton, Nueva Jersey: Princeton University Press, 1993).

    Véase Paul Krugman, “Pricing to Market When the Exchange Rate Changes”, NBER, documento de trabajo No. 1926 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, mayo de 1986). Hooper y Márquez, op. cit., informan de traslados de alrededor del 85% en exportadores estadounidenses, frente a un 50% a 70% en el caso de exportadores en Japón y Europa.

    En MULTIMOD, se supone que los tipos de cambio están determinados por las fuerzas del mercado; para introducir la apreciación del dólar es conveniente suponer un cambio en las preferencias en favor de los activos denominados en dólares. La apreciación real es inferior al 10% debido a los efectos endógenos de una baja en las tasas de interés de Estados Unidos. Los resultados de Estados Unidos coinciden con los del nuevo modelo global de la Reserva Federal. Véase Andrew T. Levin, John H. Rogers y Ralph W. Tryon, “Evaluating International Economic Policy with the Federal Reserve’s Global Model”, en Federal Reserve Bulletin (octubre de 1997), págs. 797–817.

    Se supone que una variación representativa del tipo de cambio equivale a 1 desviación estándar del tipo de cambio real efectivo en el trimestre, es decir, 15% para Estados Unidos, 5% para Alemania y 20% para Japón.

    En los últimos 25 años, los ciclos económicos relativos—es decir, las fluctuaciones económicas de un país en relación con las de sus socios comerciales— han sido del orden de los 2 a 3 puntos porcentuales, en tanto que las variaciones absolutas oscilan entre 4 y 6 puntos porcentuales (véase el gráfico 24). Esto significa que una variación de 1 desviación estándar del tipo de cambio determina una variación de alrededor de 1 punto porcentual en el producto, lo que equivale a una proporción comprendida entre un tercio y la mitad de una brecha relativa de la producción típica.

    En esta sección se examina la variabilidad del tipo de cambio a frecuencias de un mes, un trimestre o un año, y no la volatilidad del tipo de cambio, es decir, la variabilidad del tipo de cambio a altas frecuencias (en el día, la semana o el mes).

    Véase Michael Mussa, “Nominal Exchange Rate Regime and the Behavior of Real Exchange Rates: Evidence and Implications”, en Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, vol. 25 (1986), págs. 117–214.

    El gráfico 24 ilustra las desviaciones estándar de las variaciones mes a mes del logaritmo de tipos de cambio efectivos en períodos móviles de 24 meses. Las variaciones logarítmicas se utilizan para detectar la tendencia de las series cronológicas originales. Se utilizaron otras mediciones estadísticas, como el coeficiente de variación, para medir la variabilidad, y los resultados obtenidos fueron similares.

    Véase John E. Morton, “Trends in Financial Market Volatility in the G-7 Countries”, en Financial Market Volatility: Measurement, Causes, and Consequences (Basilea, Suiza: BPI, marzo de 1996), donde se examinan estas comprobaciones estadísticas.

    Véase la edición de diciembre de 1997 de OECD Economic Outlook (París), pág. 21, donde se incluyen evidencias de una mayor correlación entre el producto de los países de la UE. Las diferencias en la situación cíclica se ilustran en las estimaciones de las brechas de producción preparadas por los funcionarios del FMI, según figuran en el gráfico 19 para los países más grandes.

    Véanse, por ejemplo, Michael D. Bordo y Anna J. Schwartz, “Why Clashes Between Internal and External Stability Goals End in Currency Crises, 1797–1994”, en Open Economies Review, vol. 7 (Suppl. 1, 1996), págs. 537–68; Charles P. Kindleberger, en Manias, Panics and Crashes: A History of Financial Crises (Nueva York: Basic Books, 1978), y anexo VI, International Capital Markets: Developments, Prospects, and Key Policy Issues (Washington: FMI, noviembre de 1997), págs. 234–51.

    Véase Barry Eichengreen, “The Barings Crisis in a Mexican Mirror”, CIDER, documento de trabajo, C97-084 (Berkeley, California: Center for International and Development Economics Research, Universidad de California, febrero de 1997).

    Véase Vittorio Grilli, “Managing Exchange Rate Crises: Evidence from the 1890s”, en Journal of International Money and Finance, vol. 9 (septiembre de 1990), págs. 258–75.

    Esta definición es la que figura en Michael D. Bordo, “Financial Crises, Banking Crises, Stock Market Crashes and the Money Supply: Some International Evidence, 1870–1933”, edición a cargo de Forrest Capie y Geoffrey Wood, en Financial Crises and the World Banking System (Nueva York: St. Martin’s, 1985); Gerard Caprio, hijo, y Daniela Klingebiel, “Banking Insolvency: Bad Luck, Bad Policy, or Bad Banking”, en Annual World Bank Conference on Development Economics 1996 (Washington: Banco Mundial, 1997), y Barry Eichengreen y Andrew Rose, “Staying Afloat When the Wind Shifts: External Factors and Emerging-Market Banking Crises”, NBER, documento de trabajo No. 6370 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, enero de 1998).

    No todas las perturbaciones financieras que producen una caída de los precios de los activos o una pérdida de riqueza en determinados sectores o agentes económicos —como las relacionadas con el colapso del precio de la tierra después de un auge, o el estallido de una burbuja especulativa en diversos mercados de activos— deben considerarse verdaderas crisis financieras. Las perturbaciones financieras que no afectan el mecanismo de pagos y que no tienen consecuencias potencialmente perjudiciales para la actividad económica han sido clasificadas como “crisis pseudofinancieras”. Véanse Anna Schwartz, “Real and Pseudo-Financial Crises”, en Capie and Wood, Financial Crises and the World Banking System y Frederic S. Mishkin, “Preventing Financial Crises: An International Perspective”, NBER, documento de trabajo No. 4636 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, junio de 1994).

    Puede verse un análisis más profundo de los aspectos relacionados con el sector bancario en Carl-Johan Lindgren, Gillian García y Matthew I. Saal, Bank Soundness and Macroeconomic Policy (Washington: FMI, 1996).

    Jeffrey A. Frankel y Andrew K. Rose, “Currency Crashes in Emerging Markets: Empirical Indicators”, definen un “desplome de la moneda” como una depreciación nominal de 25% o más en un año, junto con un aumento del 10% en la tasa de depreciación con respecto al año anterior. Esta última condición se incluye con el fin de omitir de los desplomes de la moneda la tendencia a las grandes depreciaciones de los países de alta inflación, en NBER, documento de trabajo No. 5437 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, enero de 1996).

    Véase, por ejemplo, Barry Eichengreen, Andrew K. Rose y Charles Wyplosz, que utilizan un promedio ponderado de las variaciones en el tipo de cambio, las reservas de divisas y las tasas de interés en relación con Alemania (el país de referencia), para examinar las crisis cambiarias en los países industriales. Las crisis se identifican como los valores extremos del índice de presiones especulativas. “Contagious Currency Crises: First Tests”, en Scandinavian Journal of Economics, vol. 98 (No. 4, 1996), págs. 463–84.

    El grupo incluye 22 países industriales y 31 países en desarrollo. El grupo de países en desarrollo comprende principalmente aquéllos calificados como países con mercados emergentes. Alemania y Estados Unidos se excluyeron de la muestra de crisis cambiarias (aunque se incluyeron en la de crisis bancarias) porque se utilizaron como países de referencia para los países europeos y no europeos, respectivamente. La Región Administrativa Especial de Hong Kong también se excluyó de la muestra de crisis cambiarias por la falta de datos mensuales. Las crisis cambiarias se analizaron utilizando datos mensuales, mientras que en las bancarias se usaron datos anuales.

    Las ponderaciones se eligieron en forma tal que igualaran la varianza de los dos componentes, evitando así la posibilidad de que uno de ellos dominara el índice. El índice no incluyó las tasas de interés porque en muchos países en desarrollo no se contaba con suficientes datos sobre tasas de interés que fueran comparables y estuvieran determinados por el mercado durante el período de la muestra. El umbral se fijó en 1,5 veces la desviación estándar combinada del índice calculado más la media combinada del índice. Para los períodos de baja y alta inflación se calcularon separadamente las ponderaciones y los umbrales, definiéndose los períodos de alta inflación como aquéllos en los cuales la tasa de inflación a 12 meses era superior al 80%. Dentro de cada país, las crisis identificadas dentro de los 18 meses de una crisis previa se consideraron como parte de ésta y se excluyeron. Véase más información sobre índices similares en Eichengreen, Rose y Wyplosz, “Contagious Currency Crises”.

    La lista de crisis bancarias se compiló de Gerard Caprio, hijo, y Daniela Klingebiel, “Bank Insolvencies: Cross-Country Experience”, documento de trabajo sobre investigaciones de políticas No. 1620 (Washington: Banco Mundial, julio de 1996); Graciela L. Kaminsky y Carmen M. Reinhart, “The Twin Crises: The Causes of Banking and Balance-of-Payments Problems”, International Finance Discussion Paper No. 544 (Washington: Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, marzo de 1996), y Asli Demirgüç-Kunt y Enrica Detragiache, “The Determinants of Banking Crises: Evidence from Developing and Developed Countries”, documento de trabajo WP/97/106 (Washington: FMI, septiembre de 1997).

    Otros estudios han identificado un número similar de crisis cambiarias, neutralizando los efectos de las diferencias en el tamaño de la muestra. Por ejemplo, Kaminsky y Reinhart, “The Twin Crises”, hallaron 71 crisis en 20 países entre 1970 y mediados de 1995, y Eichengreen, Rose y Wyplosz, “Contagious Currency Crises”, identificaron 77 crisis en 20 países industriales durante el período 1959–93, utilizando datos trimestrales.

    Las cinco crisis identificadas por el índice fueron las de Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

    La simultaneidad de las crisis bancarias y cambiarias parece ser más frecuente desde fines de los años ochenta: a partir de 1989 tuvieron lugar 10 de los 12 episodios en los que se produjeron crisis bancarias y cambiarias en el mismo año.

    Debe señalarse que otros autores han hallado evidencias de que las crisis bancarias son estadísticamente significativas para ayudar a predecir las crisis cambiarias, aunque no de lo contrario. Véase Kaminsky y Reinhart, “The Twin Crises”.

    El costo de las crisis bancarias fue tomado de Caprio y Klingebiel, “Bank Insolvencies: Cross-Country Experience”; Claudia Dziobek y Ceyla Pazarbasioglu, “Lessons from Systemic Bank Restructuring: A Survey of 24 Countries”, documento de trabajo WP/97/161 (Washington: FMI, diciembre de 1997); Liliana Rojas-Suárez y Steven R. Weisbrod, “Banking Crises in Latin America: Experiences and Issues”, en Las crisis bancarias en América Latina, edición a cargo de Ricardo Hausmann y Liliana Rojas-Suárez (Washington: Banco Interamericano de Desarrollo, 1996), y Banco de Pagos Internacionales, 66th Annual Report (Basilea, Suiza: BPI, junio de 1996).

    Los datos sobre los préstamos incobrables deben considerarse sólo como indicativos de amplios órdenes de magnitud. Las comparaciones entre países son difíciles por las diferencias que existen en la clasificación de la calidad de los préstamos. Con frecuencia los préstamos incobrables no se declaran en su totalidad, particularmente al comienzo de una crisis.

    Sin embargo, dado que la resolución de cualquier crisis bancaria generalmente involucra algunos elementos de transferencia neta de recursos entre diferentes grupos de una economía, el costo fiscal relacionado con las operaciones de reestructuración probablemente sobrestime el verdadero costo en términos de bienestar.

    Esto puede deberse a que en ciertos casos se necesitan varios años para que se materialicen las consecuencias de las deficiencias del sector financiero.

    Esta estimación del costo puede estar sesgada por defecto, ya que excluyeron del cálculo aquellos casos en que el crecimiento del producto no retornó al nivel tendencial durante el período de la muestra.

    Las crisis “severas” se identifican incrementando el umbral del índice de la presión sobre el mercado cambiario a tres veces la desviación estándar combinada más la media combinada.

    Debe considerarse que ello sólo indica el costo macroeconómico relacionado con las crisis bancarias, y no sugiere que éstas fueron las que causaron las pérdidas de producto. Las recesiones pueden dar lugar a crisis bancarias, que a su vez incrementan las recesiones. Además, la magnitud de la pérdida de producto en los diferentes países puede depender de su situación específica antes de la crisis. Mientras que, en principio, es posible derivar pérdidas de producto neutralizando el efecto de la posición cíclica de cada país, dado que las posiciones de los 50 países de la muestra en el ciclo no fueron bien sincronizadas, el efecto de la corrección sobre el promedio de las pérdidas será limitado.

    La media y la desviación estándar del crecimiento del producto fueron 4,5% y 3,7%, respectivamente, en los países con mercados emergentes, mientras que en los países industriales fueron 2,7% y 2,3%, respectivamente.

    Véanse Michael Gavin y Ricardo Hausmann, “The Roots of Banking Crises: The Macroeconomic Context”, en Hausmann y Rojas-Suárez, Las crisis bancarias en América Latina, y Jeffrey Sachs, Aaron Tornell y Andrés Velasco, “Financial Crises in Emerging Markets: The Lessons from 1995”, en Brookings Papers on Economic Activity: 1 (1996), págs. 147–98.

    Véase Kaminsky y Reinhart, “The Twin Crises”. Sin embargo, Eichengreen y Rose, “Staying Afloat When the Wind Shifts”, encuentran que si bien existen algunas evidencias de que la inestabilidad de la política macroeconómica interna influye en el comienzo de las crisis bancarias en los países con mercados emergentes, existen pocas evidencias de que los auges crediticios internos desempeñen un papel independiente.

    Véase también, International Capital Markets, Annex VI, (noviembre de 1997).

    La sensibilidad que muestran los flujos de capitales a los países en desarrollo ante las variaciones de las tasas de interés mundiales ha sido puesta de relieve por Guillermo A. Calvo, Leonardo Leiderman y Carmen M. Reinhart, “Capital Inflows and Real Exchange Rate Appreciation in Latin America: The Role of External Factors”, en Staff Papers, vol. 40 (Washington: FMI, marzo de 1993), págs. 108–51; “Inflows of Capital to Developing Countries in the 1990s”, en Journal of Economic Perspectives, vol. 10 (primavera de 1996), págs. 123–39, y Mark P. Taylor y Lucio Sarno, “Capital Flows to Developing Countries: Long-and Short-Term Determinants”, en World Bank Economic Review, vol. 11 (septiembre de 1997), págs. 451–70. Puede verse otra evaluación del papel que desempeñan las fluctuaciones de las tasas de interés mundiales en International Capital Markets (noviembre de 1997), págs. 243–45.

    La vinculación entre las crisis financieras y el alza de las tasas de interés, la selección adversa y los problemas de riesgo moral ha sido descrita en Frederic S. Mishkin, “Understanding Financial Crises: A Developing Country Perspective”, NBER, documento de trabajo No. 5600 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, junio de 1966).

    Eichengreen y Rose, “Staying Afloat When the Wind Shifts”.

    Pueden verse detalles adicionales en el recuadro 1, que se refiere a la relación entre el exceso de consumo y el exceso de inversión, haciendo una comparación de las crisis de Tailandia y México, en World Economic Outlook: Interim Assessment (diciembre de 1997), págs 10–11.

    Incluso en el caso de que la afluencia de capitales a corto plazo financie inversiones, puede producirse una crisis de liquidez si la gestión de los activos y los pasivos de las sociedades y del Estado es deficiente.

    Véase Michael P. Dooley, Eduardo Fernández-Arias y Kenneth M. Kletzer, “Recent Private Capital Flows to Developing Countries: Is the Debt Crisis History?”, NBER, documento de trabajo No. 4792 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research, julio de 1994).

    A pesar de la tendencia hacia una mayor apertura del mercado financiero, en muchas economías con mercados emergentes la intervención gubernamental sigue siendo intensa. En consecuencia, con frecuencia los bancos adoptan decisiones que no se basan en criterios puramente comerciales, incrementando de esta manera el riesgo al que están expuestos los activos de los bancos. Además, debido a la limitada experiencia que tienen en operaciones comerciales en regímenes financieros reprimidos o regulados, los bancos se vuelven más vulnerables a las presiones competitivas que surgen cuando se desregula el sector.

    Véase Paul R. Masson, “Contagion: Monsoonal Effects, Spillovers, and Jumps Between Multiple Equilibria” (inédito; Washington: FMI, 1998).

    Paul R. Masson y Michael Mussa, “La función del FMI: El financiamiento y su interacción con el ajuste y la supervisión”, Serie de folletos, No. 50-S (Washington: FMI, 1995).

    Ilan Goldfajn y Rodrigo O. Valdés, “Capital Flows and the Twin Crises: The Role of Liquidity”, documento de trabajo WP/97/87 (Washington: FMI, julio de 1997).

    Esto ocurre solamente si los mercados financieros exhiben equilibrios múltiples y movimientos especulativos que se alimentan a sí mismos.

    Véase Barry Eichengreen, Andrew K. Rose y Charles Wyplosz, “Speculative Attacks on Pegged Exchange Rates: An Empirical Explanation With Special Reference to the European Monetary System”, edición a cargo de Matthew Canzoneri, Wilfred Ethier y Vittorio Grilli, en The New Transatlantic Economy (Nueva York y Cambridge: Cambridge University Press, 1996). Véase también World Economic Outlook: Interim Assessment (enero de 1993).

    Véase Sara Calvo y Carmen Reinhart, “Capital Flows to Latin America: Is There Evidence of Contagion Effects?”, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1619 (Washington: Banco Mundial, junio de 1996).

    Véase Guillermo A. Calvo, “Capital Flows and Macroeconomic Management: Tequila Lessons”, en International Journal of Finance and Economics, vol. 1 (julio de 1996), págs. 207–23.

    Véase Sachs, Tornell y Velasco, “Financial Clises in Emerging Markets”.

    Los cálculos que utilizan un modelo de balanza de pagos en el cual existe la posibilidad de equilibrios múltiples sugieren que durante las crisis de Asia oriental pudo haber efectos de contagio. Estos cálculos, sin embargo, no constituyen pruebas estadísticas de contagio. Véase Masson, “Contagion: Monsoonal Effects”.

    Véase Eichengreen, Rose y Wyplosz, “Contagious Currency Crises”.

    Véase, por ejemplo, Morris Goldstein, “Presumptive Indicators/Early Warning Signals of Vulnerability to Financial Crises in Emerging Market Economies” (inédito; Washington: Instituto de Economía Internacional, enero de 1996).

    Véanse, por ejemplo, Frankel y Rose, “Currency Crashes in Emerging Markets”; Eichengreen y Rose, “Staying Afloat When the Wind Shifts”, y Kaminsky y Reinhart, “The Twin Crises”.

    Véase, por ejemplo, Sebastian Edwards, Real Exchange Rates, Devaluation and Adjustment: Exchange Rate Policy in Developing Countries (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1989).

    En Kaminsky y Reinhart, “The Twin Crises”, se analizan las propiedades indicativas de una amplia gama de variables financieras.

    Por ejemplo, véase Steven B. Kamin, “Devaluation, External Balance, and Macroeconomic Performance: A Look at the Numbers”, Princeton Studies in International Finance, No. 62 (Princeton, Nueva Jersey: Princeton University, agosto de 1988).

    En Graciela Kaminsky, Saúl Lizondo y Carmen M. Reinhart, puede verse un resumen de los principales indicadores utilizados en la literatura; “Leading Indicators of Currency Crises”, documento de trabajo WP/97/79 (Washington: FMI, julio de 1997).

    Demirgüç-Kunt y Detragiache, “The Determinants of Banking Crises”, aporta evidencias empíricas acerca de la pertinencia de esas variables para determinar y proporcionar alertas anticipadas de los problemas bancarios.

    Notablemente, las variables del sector real como las variaciones del producto industrial y la razón entre dinero en sentido amplio y estricto, que se han utilizado para medir la liberalización financiera, no mostraron un perfil diferente en su comportamiento anterior a la crisis.

    Las diferencias en el comportamiento de las variables macroeconómicas durante los períodos de crisis de diversos tipos se analizan en Jahangir Aziz, Francesco Caramazza y Ranil Salgado, “Currency Crises: In Search of Common Features”, documento de trabajo (Washington: FMI, 1998, de próxima publicación).

    Este hecho ha sido observado, entre otros autores, por Gavin y Hausmann, “The Roots of Banking Crises: The Macroeconomic Context”.

    Pueden verse evidencias adicionales en Graciela Kaminsky y Carmen Reinhart, “Banking and Balance-of-Payments Crises: Models and Evidence” (inédito; Washington: Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, 1996).

    Demirgüç-Kunt y Enrica Detragiache, en “The Determinants of Banking Crises”, presentan evidencias del peso de la relación de intercambio para precipitar una crisis bancaria.

    Eichengreen y Rose, en “Staying Afloat When the Wind Shifts”, encuentran que en las economías avanzadas, después de tener en cuenta los factores macroeconómicos internos, las mayores tasas de interés guardan una estrecha relación con el inicio de las crisis bancarias en los países con mercados emergentes.

    Sin embargo, el problema inherente en la utilización de los préstamos de cobro dudoso como principal indicador de las crisis es que muchos préstamos no se tornan incobrables hasta después de que la crisis ha estallado. Otros indicadores alternativos del vigor del sistema bancario son el coeficiente de suficiencia del capital y el nivel de las reservas para préstamos incobrables. Sin embargo, con frecuencia los coeficientes de suficiencia del capital ponderados en función del riesgo no son comparables entre países.

    Véanse mayores detalles sobre estas crisis en Caprio y Klingebiel, “Bank Insolvencies: Cross-Country Experience”.

    En Kaminsky, Lizondo y Reinhart, “Leading Indicators of Currency Crises”, pueden encontrarse resultados similares.

    En Eichengreen, Rose y Wyplosz, “Contagious Currency Crises”, véanse evidencias que indican que los vínculos comerciales constituyen un mecanismo de transmisión de los efectos del contagio.

    Sachs, Tornell y Velasco, en “Financial Crises in Emerging Markets”, utilizan estas variables para estudiar el efecto de contagio en la crisis mexicana de 1995.

    El índice de vulnerabilidad macroeconómica se define en el gráfico 28.

    Como en ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial, los países en transición se dividen en dos grandes grupos: los países “en una etapa más avanzada de la transición” y los países “en una etapa menos avanzada de la transición”. El primer grupo comprende los Estados bálticos y los países de Europa central y oriental, con excepción de Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, la ex República Yugoslava de Macedonia y Rumania. El grupo de países “en una etapa menos avanzada de la transición” incluye los cinco países de Europa sudoriental mencionados: Rusia, los otros 11 países de la antigua Unión Soviética, y Mongolia.

    Como se examina a continuación, los datos sobre las finanzas públicas de varios países en transición deben interpretarse con cautela, ya que siguen observándose algunas deficiencias, como por ejemplo, la cobertura incompleta de las transacciones cuasifiscales que han sido relativamente grandes en algunos casos.

    Véase Nina Budina y Sweder van Wijnbergen, “Fiscal Policies in Eastern Europe”, en Oxford Review of Economic Policy, vol. 13 (verano de 1997), págs. 47–64.

    Véanse la edición de mayo de 1996 de Perspectivas de la economía mundial, nota al pie de página No. 25, pág. 57, y Willem H. Buiter, “Aspects of Fiscal Performance in some Transition Economies Under Fund-Supported Programs”, documento de trabajo WP/97/31 (Washington: FMI, abril de 1997).

    Aunque las tasas de interés reales registradas en un momento determinado dependen de los resultados de la inflación que aún no se conocen, según las estimaciones, las tasas de interés reales de los países en una etapa más avanzada de la transición, como Hungría y la República Checa, se sitúan entre el 2% y el 4%, mientras que se prevé que las tasas de interés de los países en una etapa menos avanzada de la transición, como Rusia y Ucrania, se situarán entre el 10% y el 20%. En Rusia y Ucrania, la aplicación de una política monetaria restrictiva para mantener una tasa de inflación baja y respaldar las bandas cambiarias implicará tasas de interés altas sobre la deuda denominada en moneda nacional. La depreciación de la moneda y el consiguiente aumento de la inflación reducirán las tasas de interés reales sobre la deuda interna, pero contribuirán al aumento de la carga real de la deuda en moneda extranjera que contrarrestará dicha reducción.

    Las medidas que pueden aplicarse en un sentido prospectivo para alcanzar la sostenibilidad fiscal se examinan en Jean-Claude Chouraqui, Robert P. Hagemann y Nicola Sartor, “Indicators of Fiscal Policy: A Re-examination”, documento de trabajo No. 78 (París: OCDE, Departamento de Economía y Estadística, abril de 1990), y en Jocelyn Horne, “Indicators of Fiscal Sustainibility”, documento de trabajo WP/91/5 (Washington: FMI, enero de 1991),

    Véase también Nouriel Roubini y Paul Wachtel, “Current Account Sustainability in Transition Economies”, documento de trabajo, No. EC-97–03 (Nueva York: Universidad de Nueva York, junio de 1997).

    Por ejemplo, Jong-Wha Lee, demuestra que existe una correlación positiva entre el crecimiento y la proporción de la importación correspondiente a los bienes de capital. Sin embargo, por el momento hay pocos estudios en los que se demuestre que las importaciones impulsadas por la inversión aumentan la capacidad de un país para rembolsar sus obligaciones externas. La experiencia reciente de algunos países de Asia indica claramente que la calidad de la inversión también es un factor importante al evaluar los efectos de un déficit en cuenta corriente; “Capital Goods Imports and Long-Run Growth”, en Journal of Development Economics, vol. 48 (octubre de 1995), págs. 91–110.

    En Stefano Manzocchi, “External Finance and Foreign Debt in Central and Eastern European Countries”, se analiza el problema de la carga de la deuda y otras cuestiones de política relacionadas con este tema, documento de trabajo WP/97/134 (Washington: FMI, septiembre de 1997).

    Véase Dirk Willer, “Financial Aspects of Debt Management in Transition Countries”, LSE, documento de trabajo (Londres: London School of Economics and Political Science, agosto de 1996).

    Véanse Ishan Kapur y Emmanuel van der Mensbrugghe, “External Borrowing by the Baltics, Russia, and Other Countries of the Former Soviet Union: Developments and Policy Issues”, documento de trabajo WP/97/72 (Washington: FMI, junio de 1997), y John Odling-Smee y Basil Zavoico, “External Borrowing in the Baltics, Russia, and Other States of the Former Soviet Union—The Transition to a Market Economy”, documento del FMI sobre análisis y evaluación de políticas económicas (Washington: FMI, 1998).

    G.A. Mackenzie, “The Macroeconomic Impact of Privatization”, documento del FMI sobre análisis y evaluación de políticas económicas PPAA/97/9 (Washington: FMI, noviembre de 1997).

    Véanse Victoria P. Summers y Emil M. Sunley, “An Analysis of Value-Added Taxes in Russia and Other Countries of the Former Soviet Union”, documento de trabajo WP/95/1 (Washington: FMI, enero de 1995), y Katherine Baer, Victoria P. Summers y Emil M. Sunley, “Destination VAT for CIS Trade”, en MOCT-MOST: Economic Policy in Transitional Economies, vol. 6 (No. 3, 1996), págs. 87–106.

    Luca Barbone y Hana Polackova, “Public Finances and Economic Transition”, en MOCT-MOST: Economic Policy in Transitional Economies, vol. 6 (No. 3, 1996), págs. 35–61.

    Sobre este tema, véanse Luca Barbone y Domenico Marchetti, hijo, “Transition and the Fiscal Crisis in Central Europe”, en Economics of Transition, vol. 3 (marzo de 1995), págs. 59–74, y Vito Tanzi, “The Budget Deficit in Transition: A Cautionary Note”, en Staff Papers, vol. 40 (Washington: FMI, septiembre de 1993), págs. 697–707.

    Véase un análisis más general sobre este tema en G. A. Mackenzie y Peter Stella, Quasi-Fiscal Operations of Public Financial Institutions, Occasional Paper 142 (Washington: FMI, octubre de 1996).

    Véanse, por ejemplo, Simon Commander y Mark Schankermann, “Enterprise Restructuring and Social Benefits”, en Economics of Transition, vol. 5 (No. 1, 1997), págs. 1–24, y en la edición a cargo de Martin Rein, Barry L. Friedman y Andreas Worgotter, Enterprise and Social Benefits After Communism (Nueva York y Cambridge: Cambridge University Press, 1997).

    Véase Hrant Bagratian y Emine Gürgen, “Payment Arrears in the Gas and Electric Power Sectors of the Russian Federation and Ukraine”, documento de trabajo WP/97/162 (Washington: FMI, diciembre de 1997).

    Véase Eric Martinot, Investments to Improve the Energy Efficiency of Existing Residential Buildings in Countries of the Former Soviet Union, Studies on Economies in Transformation, No. 24 (Washington: Banco Mundial, 1997).

    Sin embargo, como proporción del PIB y debido a la reducción de la razón gasto total/PIB de Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética, el gasto militar disminuyó en ambas regiones. Véase Sanjeev Gupta, Benedict Clements y Edgardo Ruggiero, “El gasto militar mundial sigue disminuyendo, aunque más lentamente”, en Boletín del FMI, vol. 26 (28 de abril de 1997), págs. 119–20.

    Como se examina más adelante, es difícil interpretar los datos sobre la composición del gasto de Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética porque estos países siguen utilizando códigos de clasificación desactualizados.

    Gilles Alfandari, Qimiao Fan y Lev Freinkman, en “Government Financial Transfers to Industrial Enterprises and Restructuring”, edición a cargo de Simon Commander, Qimiao Fan y Mark E. Schaffer, en Enterprise Restructuring and Economic Policy in Russia (Washington: Banco Mundial, 1996), págs. 52–86.

    Véase Alain de Crombrugghe, “Wage and Pension Pressure on the Polish Budget”, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1793 (Washington: Banco Mundial, junio de 1997).

    Branko Milanovic presenta un análisis detallado de las limitaciones de estas estimaciones en Income, Inequality and Poverty During the Transition from Planned to Market Economy (Washington: Banco Mundial, 1998). En Poverty Reduction and the World Bank: Progress in Fiscal 1996 and 1997 se presenta un análisis detallado de la pobreza en varios países en transición (Washington: Banco Mundial, 1997).

    Véase un análisis detallado del caso de Hungría en Christiaan Grootaert, “Poverty and Social Transfers in Hungary”, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1770 (Washington: Banco Mundial, mayo de 1997).

    Véanse Bankim Chadha y Fabrizio Coricelli, “Fiscal Constraints and the Speed of Transition”, en Journal of Development Economics, vol. 52 (febrero de 1997), págs. 221–49, y Fabrizio Coricelli, “Fiscal Constraints, Reform Strategies, and the Speed of Transition: The Case of Central-Eastern Europe”, Centro de Estudios sobre Política Económica, documento de debate No. 1339 (Londres: CEPR, marzo de 1996).

    Véase un análisis sobre estas cuestiones, en particular sobre el caso de Rusia, en Fiscal Management in Russia (Washington: Banco Mundial, 1996).

    Véanse las conclusiones del estudio preparado por Adrienne Cheasty y Jeffrey M. Davis, “Fiscal Transition in Countries of the Former Soviet Union: An Interim Assessment”, en MOCT-MOST: Economic Policy in Transitional Economies, vol. 6 (No. 3, 1996), págs. 7–34.

    Los indicadores del producto utilizados fueron los servicios públicos de patentes, el número de estudiantes que ingresa a la universidad, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la proporción de ancianos respecto a la población activa y el número de troncales telefónicas. Véase Barbara Fakin y Alain de Crombrugghe, “Fiscal Adjustment in Transition Economies: Social Transfers and the Efficiency of Public Spending—A Comparison with OECD Countries”, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1803 (Washington: Banco Mundial, julio de 1997).

    Los pagos de intereses representan una proporción considerable del total del gasto público de algunos países en transición. En Hungría, por ejemplo, estos pagos ascendieron a casi el 30% del gasto del gobierno central en 1996.

    Véase Philip Gerson, “The Impact of Fiscal Policy Variables on Output Growth”, documento de trabajo WP/98/1 (Washington: FMI, enero de 1998).

    Véase un análisis detallado de la situación del sector social en los países en transición en Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Human Development Under Transition: Summaries of National Human Development Reports, Europe & CIS (Nueva York: 1996 y 1997) y los informes correspondientes a cada país.

    Ke-young Chu y Sanjeev Gupta, “Social Protection in Transition Countries: Emerging Issues”, en MOCT-MOST: Economic Policy in Transitional Economies”, vol. 6 (No. 3, 1996), págs. 107–23.

    En Rusia y la mayoría de los otros países de la antigua Unión Soviética, casi todas las transferencias sociales siguen siendo para fines específicos. En cambio, en la República Kirguisa a principios de 1995 el gobierno incluyó las asignaciones familiares, las ayudas alimentarias y las pensiones en un sistema único de pagos en efectivo basado en el nivel de recursos.

    Véase Ellen Goldstein y otros, “Trends in Health Status, Services and Finance: The Transition in Central and Eastern Europe”, vols. 1 y 2, documentos técnicos Nos. 341 y 348 (Washington: Banco Mundial, 1996).

    Casi todos los países en transición ya han hecho grandes reformas en los planes de estudio para hacer frente a la creciente demanda de capacitación en técnicas de mercado y de educación general secundaria y superior.

    En Bulgaria, el gasto en educación como porcentaje del gasto total, excluidos los intereses, aumentó del 8,2% en 1990 al 10,6% en 1996; en Estonia, del 12,8% en 1991 al 16,9% en 1996, y en Rusia, del 8,2% en 1992 al 12,8% en 1996.

    Mark A. Horton, “Health and Education Expenditures in Russia, the Baltic States and the Other Countries of the Former Soviet Union”, documento de trabajo WP/96/126 (Washington: FMI, noviembre de 1996).

    Véase un análisis general sobre este tema en Richard M. Bird, Caroline L. Freund y Christine I. Wallich, “Descentralización de los sistemas fiscales en las economías en transición”, en Finanzas y Desarrollo, vol. 32 (septiembre de 1995), págs. 31–4.

    Véase un análisis de los principios en los que debe basarse la asignación del gasto y el ingreso en Fiscal Federalism in Theory and Practice, edición a cargo de Teresa Ter-Minassian (Washington: FMI, 1997).

    El impuesto sobre la propiedad es el único impuesto importante que en la reforma tributaria se ha asignado específicamente a los gobiernos subnacionales. Sin embargo, queda mucho por hacer para que el impuesto sobre la propiedad tenga un rendimiento a la altura de sus posibilidades en las economías en transición. La mayor parte de las viviendas disponibles siguen siendo de propiedad estatal o comunal y los mercados inmobiliarios, que facilitarían una valoración adecuada de las viviendas, apenas están empezando a aparecer.

    Sin embargo, en otros países en transición, como Armenia y Kazajstán, por ejemplo, se prohibe a los gobiernos subnacionales obtener empréstitos.

    La ciudad de Praga no recibió permiso del Ministerio de Hacienda checo para emitir eurobonos en 1996–97.

    Marie Montanjees, “Government Finance Statistics in the Countries of the Former Soviet Union: Compilation and Methodological Issues”, documento de trabajo WP/95/2 (Washington: FMI, enero de 1995).

    Otra dimensión económica importante de la buena gestión de gobierno guarda relación con el desarrollo y mantenimiento de un marco reglamentario estable y transparente. Con la liberalización de los precios, la eliminación de restricciones comerciales de varios tipos y la privatización de las empresas estatales, los países en transición han logrado reducir la intervención discrecional del Estado en la economía y, por consiguiente, las posibilidades de búsqueda de renta económica.

    Véanse, por ejemplo, Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento, en Transition Report 1997 (Londres, 1997), y Boris Shor, “Nations in Transit, 1997: Freedom House Rankings”, en Transition, vol. 8 (junio de 1997), págs. 4–6.

    Véanse Aymo Brunetti, Gregory Kisunko y Beatrice Weder, “Institutions in Transition: Reliability of Rules and Economic Performance in Former Socialist Countries”, documento de trabajo sobre investigaciones relativas a políticas de desarrollo No. 1809 (Washington: Banco Mundial, agosto de 1997), y Simon Johnson, Daniel Kaufman y Andrei Shleifer, “The Unofficial Economy in Transition”, en Brookings Papers on Economic Activity: 2 (1997), págs. 159–239.

    George Kopits y Jon Craig, 1998, Transparency in Government Operations, Occasional Paper 158 (Washington: FMI, 1998).

    Más precisamente, entre junio de 1997 y enero de 1998, el índice de precios de productos primarios del FMI se redujo 11% en DEG y alrededor de 14% en dólares de EE.UU. Las reducciones de precios que tuvieron lugar durante este período fueron de magnitud similar para el indicador del precio de entrega inmediata del petróleo crudo y el índice de precios de los productos primarios no combustibles del FMI. En este anexo, salvo indicación contraria, los precios se expresan en DEG.

    El precio de fines de marzo —en términos nominales y reales— era aún ligeramente más alto que en algunos meses de 1986, 1988 y 1994, años en que los precios se redujeron a niveles comparativamente bajos.

    En la Reunión Ministerial que tuvo lugar del 26 de noviembre al 1o de diciembre, la OPEP decidió elevar sus cuotas de producción en un 10% a partir de enero de 1998. No obstante, el nuevo tope global a la producción es un poco más bajo que las estimaciones de la producción del último trimestre de 1997. Las estimaciones han demostrado que algunos países mantienen una producción constantemente superior a las cuotas previamente acordadas por la OPEP.

    La posibilidad de adquisiciones por parte del administrador de existencias reguladoras de la Organización Internacional del Caucho Natural (INRO) logró sustentar el mercado de caucho natural durante un par de semanas en el mes de julio. El promedio de cinco días del precio indicador diario del mercado de la INRO se redujo por debajo del precio de intervención más bajo pero no por debajo del precio más bajo que obliga a las adquisiciones, según el acuerdo. No obstante, los precios de la INRO se especifican en ringgit malasios y en dólares de Singapur y con el inicio de la depreciación del ringgit a fines de julio, el precio del caucho natural fijado por la INRO se elevó por encima del piso de precios estipulado en el Convenio.

    Comisión de las Comunidades Europeas, FMI, OCDE, ONU y Banco Mundial, System of National Accounts 1993 (Bruselas/Luxemburgo, Nueva York, París y Washington, 1993), y FMI, Manual de Balanza de Pagos, quinta edición (1993).

    Véanse el anexo IV de la edición de mayo de 1993 de Perspectivas de la economía mundial, y Anne-Marie Gulde y Marianne Schulze-Ghattas, “Purchasing Power Parity Based Weights for the World Economic Outlook”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (FMI, diciembre de 1993), págs. 106–23.

    En el presente informe, el término “país” se usa no sólo para referirse a entidades territoriales que constituyen un Estado según la acepción de esa palabra en el derecho internacional escrito y consuetudinario, sino también para referirse a entidades territoriales que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Si no se dispone de información sobre el saldo de activos netos frente al exterior, los países se incluyen en este grupo si han acumulado un superávit considerable en cuenta corriente durante los 25 años anteriores a 1995.

    Dentro de la clasificación por cumplimiento del servicio de la deuda, se hace una distinción entre los países que registraron atrasos o reprogramaron su deuda y los otros países que son deudores netos. En 1992–96, 64 países incurrieron en atrasos en los pagos externos o celebraron acuerdos de reprogramación de deudas con acreedores oficiales o bancos comerciales. Este grupo se denomina países que registraron atrasos o reprogramaron su deuda en 1992–96.

    Véase Anthony R. Boote y Kamau Thugge, Alivio de la deuda para los países de bajo ingreso: Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados, Serie de folletos, No. 51-S (diciembre de 1997).

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