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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2006
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    PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

    Septiembre de 2006

    Sistemas financieros y ciclos económicos

    Fondo Monetario Internacional

    ©2006 International Monetary Fund

    Edición en inglés

    Producción: División de Servicios Multimedia del FMI

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar-Macdonald y Jorge Salazar

    Gráficos: Theodore F. Peters, Jr.

    Composición gráfica: Choon Lee

    Edición en español

    División de Español

    Departamento de Tecnología y

    Servicios Generales del FMI

    Perspectivas de la economía mundial (Fondo Monetario Internacional)

    Perspectivas de la economía mundial: Estudio realizado por el

    personal técnico del Fondo Monetario Internacional.—1980–

    —Washington: El Fondo, 1980–

    v.; 28 cm.—(1981–84: Occasional paper/International Monetary Fund ISSN 0251-6365)

    Annual.

    Has occasional updates, 1984–

    ISSN 0258-7440 = Estudios económicos y financieros

    ISSN 0256-6877 = Perspectivas de la economía mundial (Washington)

    1. Economic history—1971– —Periodicals. I. International Monetary Fund. II. Series: Occasional paper (International Monetary Fund)

    HC10.W7979 84-640155

    338.5’443’09048—dc19

    AACR 2 MARC-S

    Library of Congress 8507

    Se publica dos veces al año. ISBN 1-58906-599-9

    Precio: $57,00 ($54,00 para catedráticos y estudiantes universitarios)

    Solicítese a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    Internet: http://www.imf.org

    en papel reciclado

    Índice

    Supuestos y convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se han adoptado los siguientes supuestos: el promedio de los tipos de cambio efectivos reales permanecerá constante en su nivel del período comprendido entre el 5 de julio y el 2 de agosto de 2006, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecerán constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de los países industriales se indican en el recuadro A1); el precio medio del petróleo será de $69,20 el barril en 2006 y $75,50 el barril en 2007, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 5,4% en 2006 y 5,5% en 2007; la tasa de los depósitos a tres meses en euros será, en promedio, 3,1% en 2006 y 3,7% en 2007, y el promedio de la tasa de los depósitos a seis meses en yenes japoneses será de 0,5% en 2006 y 1,1% en 2007. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta principios de agosto de 2006.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    • … Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    • — Indica que la cifra es cero o insignificante.

    • – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2004–05 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    • / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2004/05) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    El signo $ corresponde al dólar de EE.UU.

    En los gráficos y cuadros del texto, las áreas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI.

    En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, el término “país” no se refiere en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; el término puede designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Información adicional

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial se ha publicado en el sitio del FMI en Internet, www.imf.org, donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que solicitan con más frecuencia los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    Las consultas sobre el contenido de Perspectivas de la economía mundial y la base de datos de este estudio pueden enviarse por carta, correo electrónico o fax (no se aceptan llamadas telefónicas) a:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Correo electrónico: weo@imf.org Fax: (202) 623–6343

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales, conjuntamente con el Departamento de Elaboración y Examen de Políticas, el Departamento de Mercados Internacionales de Capital, el Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Raghuram Rajan, Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios. La dirección del proyecto ha estado a cargo de Charles Collyns, Subdirector del Departamento de Estudios, y de Tim Callen, Jefe de División del Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Thomas Helbling, Subir Lall, Kalpana Kochhar, S. Hossein Samiei, Roberto Cardarelli, Florence Jaumotte, Toh Kuan, Valerie Mercer-Blackman, Hélène Poirson, Martin Sommer, Nikola Spatafora, Irina Tytell y Johannes Wiegand. To-Nhu Dao, Christian de Guzman, Stephanie Denis, Nese Erbil, Angela Espiritu, Patrick Hettinger, Bennett Sutton y Ercument Tulun colaboraron en las tareas de investigación. Mahnaz Hemmati, Laurent Meister y Casper Meyer procesaron los datos y operaron los sistemas de informática. Sylvia Brescia, Celia Burns y Jemille Colon se encargaron de la preparación del texto en inglés. También colaboraron Ricardo Adrogue, Sergei Antoshin, Bas Bakker, Dan Citrin, Gianni De Nicolo, Roberto García-Saltos, Christopher Gilbert, David Hauner, George Kapetanios, Manmohan Kumar, Michael Kumhof, Luc Laeven, Doug Laxton, Ross Levine, Papa N’Diaye, Christopher Otrok, Arvind Subramanian, Stephen Tokarick, Thierry Tressel, Kenichi Ueda y Khuong Vu. Jeff Hayden, del Departamento de Relaciones Externas, y Adriana Vilar de Vilariño, del Departamento de Tecnología y Servicios Generales, coordinaron la producción de la publicación en árabe, chino, español, francés y ruso. La versión en español estuvo a cargo de la División de Español de dicho departamento.

    El análisis se ha enriquecido con comentarios y sugerencias de funcionarios de otros departamentos del FMI y de los directores ejecutivos, tras el debate de este informe los días 22 y 23 de agosto de 2006. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Perspectivas de la economía mundial es el resultado de una verdadera colaboración: su preparación está a cargo de un grupo de técnicos del Departamento de Estudios del FMI, que cuenta con la valiosa ayuda de funcionarios de otros departamentos. Deseo expresar mi agradecimiento a Charles Collyns, David Robinson (que nos acompañó durante la importante etapa inicial de esta edición), Tim Callen, los integrantes de la División de Estudios Económicos Internacionales y al personal de otras divisiones y departamentos del FMI, que han trabajado juntos para que el lector pueda tener en sus manos este estudio.

    La economía mundial conserva la solidez y está gozando por tercer año consecutivo de un crecimiento superior a la tendencia. El crecimiento sigue equilibrándose: está disminuyendo en Estados Unidos y repuntando en la zona del euro, mientras que en Japón se está moderando hacia la tendencia. Una característica destacada de este panorama alentador es el crecimiento extraordinario de los países de mercados emergentes y en desarrollo.

    Mucho se ha hablado —y con justa razón— del fuerte aumento de la productividad estadounidense durante la última década, que ha alimentado este oasis para el resto del mundo. De lo que se ha hablado mucho menos es del aumento igualmente impresionante de la productividad de los países de mercados emergentes y en desarrollo; en el capítulo 3 examinamos qué factores lo motivaron en Asia (donde ocurrió la principal fuente de crecimiento del producto per cápita) y lo comparamos con otras regiones del mundo. La productividad de la mano de obra asiática creció movida no solo por una rápida acumulación de capital físico y humano, sino también por un avance significativo de la productividad total de los factores, que suele ser fruto del avance tecnológico y de un uso más eficiente de los factores de producción. De hecho, en China e India el aumento de la productividad total de los factores tiene más peso que la acumulación de capital físico o humano. Esta transformación extraordinaria ha ocurrido gracias a un entorno propicio para la eficiencia del sector manufacturero (y el de los servicios en India) y al mismo tiempo ha estimulado cierto desplazamiento de mano de obra dedicada anteriormente a actividades agrícolas poco productivas.

    Como la cuota de empleo en la agricultura sigue siendo elevada en China, India y los países de la ASEAN, el abandono de la vida agrícola seguirá generando crecimiento, siempre que el entorno siga siendo favorable. Y como durante un tiempo un porcentaje sustancial de la población de las economías asiáticas más pobres permanecerá empleada en labores agrícolas, uno de los objetivos importantes de la política económica debería ser fomentar la productividad agrícola. Los países más ricos, por su parte, tendrían que mejorar la productividad del sector de los servicios, sobre todo porque su importancia dentro de sus economías irá en aumento. Un paso crítico para incrementar la productividad de la agricultura y de los servicios en varias economías asiáticas será abrir ambos sectores al ingreso y la competencia de empresas extranjeras.

    El aumento de la productividad tiene una serie de beneficios, sobre todo cuando es inesperado. Si las demás variables económicas no se alteran, reduce el costo unitario de la mano de obra y eleva la tasa de crecimiento potencial de una economía; por ende, ayuda a controlar la inflación. También contribuye a neutralizar las consecuencias negativas que puede tener —desde el punto de vista de la inversión y el crecimiento— una perturbación de la oferta. El hecho de que la economía mundial haya conservado la solidez en estos últimos años a pesar del encarecimiento del petróleo y de los productos básicos se debe en gran medida a las políticas que posibilitaron una expansión constante de la productividad.

    El vigor del crecimiento mundial durante los últimos años ha planteado nuevos retos. Para no mencionar más que uno, la demanda inesperadamente elevada de algunos productos básicos no combustibles puede haber generado enormes ingresos para algunos productores durante un tiempo, pero las condiciones cambiarán cuando haya una convergencia de la oferta. Como se sugiere en el capítulo 5, la evolución de los precios de los productos básicos no combustibles —y sobre todo de los metales— quizá sea diferente de la del petróleo, ya que es más probable que la oferta reaccione intensamente cuando aumente la inversión para hacer frente al inesperado aumento de la demanda. Al igual que los precios de los futuros, nuestro modelo sugiere que los precios de los metales probablemente bajarán. Las economías que dependen de los productos básicos no combustibles deberían anticiparse a ese riesgo y actuar con cautela a la hora de incrementar el gasto en ámbitos en los cuales luego es difícil dar marcha atrás, como los sueldos de la función pública; más bien, deberían concentrarse en gastos que ayuden a diversificar la capacidad productiva.

    Otro riesgo es que algunos procesos impulsados por los mercados tengan repercusiones demasiado amplias en épocas de prosperidad. Por ejemplo, el aumento generalizado de la productividad quizás haya contribuido a la formación de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente. Como es bien sabido, gracias a la vigorosa expansión de su productividad, Estados Unidos se convirtió en un imán de inversión y los capitales que atrajo terminaron produciendo un déficit en cuenta corriente a fines de los años noventa. Además, tal como se sugiere en el capítulo 4, este déficit se agravó porque el avanzado sistema financiero de Estados Unidos, de tipo más bien impersonal, permite explotar con más facilidad los ingresos futuros para comprar a crédito y consumir de inmediato. De hecho, las expectativas salariales alentadoras, sumadas a la política monetaria acomodaticia y a los bajos niveles de las tasas de interés, posiblemente hayan alimentado el auge de la vivienda estadounidense, que a su vez estimuló aún más el consumo porque el sistema financiero permite tomar crédito garantizado con activos.

    Aunque los mercados emergentes experimentaron un aumento marcado de la productividad en los últimos años, muchos no tenían sistemas financieros capaces de traducirlo en un aumento de la inversión o del consumo. Por lo tanto, esa expansión del ingreso se canalizó hacia un ahorro neto que ayudó a financiar el desahorro estadounidense. En otras palabras, la capacidad de acumular desequilibrios en cuenta corriente le ha permitido al mundo crecer tan rápido. Pero esta situación, por más buena que sea, no puede seguir indefinidamente. Por eso es importante corregir los desequilibrios durante las épocas de estabilidad, para poder expandirlos más adelante cuando sea necesario: se trata, ni más ni menos, de una política anticíclica prudente aplicada a escala mundial.

    La prudencia es particularmente importante ahora que los tiempos están cambiando. La revisión de los datos sobre la economía estadounidense nos lleva a pensar que el aumento de la productividad no fue tan fuerte como se pensaba. Además, ha estado disminuyendo a medida que ha madurado el ciclo económico, y los costos unitarios de la mano de obra se han estado acelerando. La escasez de mano de obra (inclusive en otros países industriales) y la elevada tasa de utilización de la capacidad están atizando las presiones inflacionarias. Aun retirando liquidez, la Reserva Federal tiene que calcular no solo hasta qué punto se enfriará la economía como consecuencia de las subidas de las tasas (y de su efecto a través del mercado de la vivienda) y del encarecimiento de la energía, sino también cuál es el verdadero potencial de crecimiento de la economía. También le toca tener en cuenta la disminución de la brecha de producción mundial. Existen riesgos tanto en un endurecimiento excesivo como en un endurecimiento excesivamente gradual.

    Como es probable que el crecimiento del resto del mundo compense en parte la desaceleración estadounidense, es difícil estimar con precisión en qué medida ese ímpetu es independiente del crecimiento de Estados Unidos en un mundo que se ha integrado tan íntimamente durante los últimos años. Nuestra proyección básica es que el crecimiento mundial conservará el vigor, pero se trata de un pronóstico rodeado de considerable incertidumbre.

    Las autoridades deberían reconocer que parte del buen desempeño de sus respectivas economías se debe no solo a sus buenas aptitudes de timonel, sino también a los efectos secundarios de una economía mundial saludable y a la situación favorable de los mercados financieros. El proteccionismo incipiente —el que se vislumbra en el ámbito del comercio internacional y el que obstaculiza con creciente frecuencia las adquisiciones transfronterizas y la inversión extranjera directa— puede descarrilar el avance de la productividad mundial, que tan vital ha sido en los últimos años. Es por esa razón que las autoridades nacionales deberían poner empeño en reanudar las negociaciones de la Ronda de Doha y, además, en darles un alcance aún más ambicioso. Deberían unirse para garantizar que los bienes, los capitales y las ideas crucen fronteras sin ningún obstáculo, por ejemplo a través de los distintos mecanismos que el Director Gerente del FMI ha propuesto en la Estrategia a Mediano Plazo para imprimirle más calidad al diálogo multilateral. Por último, siempre que sea posible, deberían impedir que la política pública exacerbe los desequilibrios creados por el sector privado y que la incertidumbre reemplace a la certeza. Lo que más necesitamos en este momento de creciente incertidumbre es una política económica prudente y predecible.

    Raghuram Rajan

    Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios

    Resumen General

    La situación de la economía mundial

    • La expansión de la economía mundial mantuvo un ritmo vigoroso durante el primer semestre de 2006 y la actividad colmó o superó las expectativas en la mayoría de las regiones (capítulo 1). El crecimiento fue especialmente fuerte en Estados Unidos durante ese período, aunque ha disminuido desde entonces. La expansión cobró ímpetu en la zona del euro y lo conservó en Japón. Los mercados emergentes —China sobre todo— han crecido con rapidez; los países de bajo ingreso, por su parte, también han tenido un desempeño económico destacado gracias a la solidez de los precios de los productos básicos.

    • No obstante, como estas elevadas tasas de crecimiento han absorbido capacidad excedenta-ria, en algunos países se vislumbran presiones inflacionarias. En varias economías avanzadas, la inflación global —alimentada por el encarecimiento del petróleo— supera desde hace algún tiempo el nivel que los bancos centrales consideran adecuado, pero ahora hay indicios de aumento de la inflación básica y de las expectativas inflacionarias, especialmente en Estados Unidos. En Japón existen cada vez más pruebas de que la deflación finalmente ha sido erradicada.

    • Los precios del petróleo y de los metales han marcado nuevos máximos, empujados por las limitaciones de capacidad excedentaria en los mercados mundiales, en medio de pujantes aumentos del PIB y, en el caso del petróleo, por la agudización de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y por los riesgos de producción en algunos de los principales productores (especialmente Nigeria). Los datos de los mercados de futuros llevan a pensar que los precios del petróleo se mantendrán elevados en el futuro inmediato.

    • Los principales bancos centrales han reaccionado aplicando una política monetaria más estricta. La Reserva Federal de Estados Unidos subió las tasas de interés hasta junio e hizo una pausa en agosto; el Banco Central Europeo volvió a incrementarlas en los últimos meses; y el Banco de Japón puso fin a la política de tasas cero en julio. El dólar de EE.UU. ha retrocedido frente al euro y, en menor medida, frente al yen, en tanto que las tasas de interés a largo plazo se han afirmado.

    • La creciente preocupación por la inflación y las restricciones monetarias debilitaron en cierta medida los mercados de acciones de las economías avanzadas y una serie de movimientos más pronunciados en los precios de algunos activos de mercados emergentes entre mayo y junio, pero la situación ha sido más estable desde julio. Cabe pensar que, más que una revaluación fundamental de los riesgos económicos, estas fluctuaciones representan en gran medida correcciones tras las fuertes alzas de los precios. Parece poco probable que tengan un impacto profundo en el crecimiento, el cual no obstante podría moderarse en algunos países cuyos bancos centrales han subido las tasas de interés para calmar la situación de los mercados financieros y atajar las presiones inflacionarias.

    • Los desequilibrios mundiales siguen siendo considerables. Aunque el aumento de las exportaciones se ha acelerado, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos rozará el 7% del PIB en 2007, según las proyecciones. También se prevé que los exportadores de petróleo y algunos países asiáticos mantengan superávits elevados; en el caso de China, más de 7% del PIB.

    Perspectivas y riesgos

    • El pronóstico del crecimiento mundial ha sido revisado al alza: 5,1% en 2006 y 4,9% en 2007, en uno y otro caso un cuarto de punto porcentual más que en la edición de abril último de Perspectivas de la economía mundial.

    • Las proyecciones de crecimiento apuntan a una desaceleración en Estados Unidos, de 3,4% en 2006 a 2,9% en 2007, en medio del enfriamiento del mercado de la vivienda. El ritmo de la expansión también se desacelerará en Japón, a medida que madure el ciclo económico. En la zona del euro, la recuperación conservará el ímpetu este año, aunque el crecimiento disminuirá en Alemania en 2007 a causa del aumento de los impuestos que tienen programado las autoridades. En los países de mercados emergentes y en desarrollo, el crecimiento seguirá siendo muy vigoroso, y la economía china mantendrá el rápido ritmo de expansión.

    • Para las perspectivas mundiales existe el riesgo de que se produzca un deterioro: según el personal técnico del FMI, hay una posibilidad en seis de que el crecimiento disminuya a 3¼% o menos en 2007. Los mayores riesgos son la agudización de las presiones inflacionarias, lo que podría significar una política monetaria más restrictiva de lo esperado; nuevas alzas de los precios del petróleo en medio de la escasez de capacidad excedentaria y de la incertidumbre geopolítica; y un enfriamiento más rápido de lo previsto del mercado estadounidense de la vivienda, que podría agravar la desaceleración de la economía nacional.

    • La posibilidad de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales continúa siendo motivo de preocupación. Lo más probable es que los desequilibrios se corrijan suavemente a través de los mecanismos del mercado, pero para eso los inversionistas tendrían que seguir engrosando sus carteras con activos estadounidenses durante muchos años. La profundidad y la madurez de los mercados financieros de Estados Unidos han facilitado en estos últimos tiempos el financiamiento de grandes déficits en cuenta corriente. Aun así, persiste cierto riesgo de que se produzca un ajuste desordenado, que podría resultar sumamente costoso para la economía mundial.

    Retos para la política económica

    Economías avanzadas

    • Los bancos centrales de las economías avanzadas deberán sopesar con cuidado los riesgos de inflación y los que amenazan al crecimiento. La Reserva Federal de Estados Unidos se encuentra en la difícil encrucijada del avance de la inflación y la contracción de la economía, pero, habida cuenta de la importancia de mantener bajo control las expectativas inflacionarias, quizá resulte necesario restringir aún más las condiciones monetarias (capítulo 2). En Japón, el aumento de las tasas de interés debería ser paulatino, ya que no hay demasiado peligro de que se produzca un brote inflacionario, en tanto que la reaparición de la deflación sería costosa. En la zona del euro es probable que haya que volver a subir las tasas de interés si la expansión sigue el curso previsto, pero como por el momento las presiones inflacionarias parecen estar generalmente contenidas y las perspectivas de crecimiento no del todo afianzadas, las autoridades no tienen necesidad de apresurarse a aplicar una política monetaria aún más restrictiva.

    • En la mayoría de las grandes economías avanzadas, la consolidación fiscal necesaria para hacer frente al envejecimiento de la población sigue constituyendo un reto enorme. Muchos países contemplan abordarla en los próximos años, pero su alcance no será suficiente y tampoco está respaldada por medidas de política claramente definidas. Es necesario fortalecer los cimientos de los sistemas de seguridad social y encontrar maneras eficaces de contener el avance inexorable de los costos de la atención de la salud.

    • La reforma estructural encaminada a mejorar el clima empresarial y la competitividad mundial sigue siendo muy importante para afianzar las perspectivas de crecimiento. En la zona del euro es vital agilizar la agenda de Lisboa —sobre todo a través de una competencia más abierta en el sector de los servicios, una mayor flexibilidad de los mercados laborales y una reforma del sector financiero— para estimular la productividad y multiplicar las oportunidades laborales. En Japón es prioritario reformar el sector público, promover la flexibilidad del mercado laboral y la eficiencia del sector financiero y lanzar reformas que incentiven la productividad en el sector de los servicios.

    • El capítulo 4 examina la influencia que las diferencias entre los sistemas financieros pueden tener en los ciclos económicos de las economías avanzadas. Un nuevo índice clasifica los sistemas financieros según estén basados en una relación a largo plazo entre prestamista y prestatario o en una relación más “impersonal”. La conclusión es que, si bien existe una tendencia general hacia la desintermediación bancaria y un mayor protagonismo de los mercados financieros, esos cambios no han seguido el mismo ritmo en todos los países y persisten diferencias importantes entre los mercados financieros que, según los datos que presenta el capítulo, pueden afectar a los ciclos económicos. Concretamente, en los sistemas más impersonales los hogares podrían distribuir mejor el consumo frente a las fluctuaciones del ingreso, pero a la vez su gasto podría ser más sensible a las variaciones de precios de los activos. La inversión de las empresas parece reaccionar con más moderación a las desaceleraciones cíclicas en los sistemas más personalizados, pero los sistemas impersonales parecen redistribuir mejor los recursos ante un cambio estructural.

    • La innovación tecnológica y la eliminación de barreras regulatorias mantendrán en marcha la transición hacia sistemas financieros más impersonales que comenzó la década pasada en la mayor parte de los países. Las autoridades tendrán que aprovechar al máximo los beneficios de esa evolución emprendiendo reformas complementarias que flexibilicen el mercado laboral, facilitando la portabilidad de los planes de jubilación y modernizando los procedimientos de quiebra. Los regímenes de supervisión y reglamentación deberán mantenerse a la altura de un sector financiero cada vez más complejo, y la gestión macroeconómica tendrá que adaptarse a los posibles cambios del comportamiento cíclico.

    Economías de mercados emergentes y en desarrollo

    • En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las autoridades deben adaptarse a la existencia de condiciones mundiales más difíciles reduciendo las vulnerabilidades y realizando reformas que sustenten el ímpetu de crecimiento actual. Los sucesos recientes indican claramente que las economías de mercados emergentes siguen siendo vulnerables a la turbulencia de los mercados financieros mundiales. Los países expuestos al riesgo son los que aún tienen un sector público con un balance débil, profundos déficits en cuenta corriente y expectativas de inflación no muy bien afianzadas. En varias economías emergentes de Europa, la creciente dependencia de los flujos de deuda privada para financiar graves déficits en cuenta corriente es preocupante. Los países de mercados emergentes y en desarrollo también deben esforzarse más por impulsar reformas de mercado, sobre todo las encaminadas a suprimir obstáculos a la competencia y crear un clima propicio para un crecimiento vigoroso liderado por el sector privado.

    • El capítulo 3 analiza el crecimiento excepcional de Asia, centrándose en lo que habrá que hacer para sustentarlo. La conclusión es que el entorno económico favorable que han creado las autoridades es lo que ha posibilitado el fuerte aumento de la productividad total de los factores y la rápida acumulación de capital físico y humano en la región. De hecho, la importancia de forjar un entorno económico propicio es la lección más importante que los países de desarrollo reciente —tanto de Asia como de otras partes del mundo— pueden aprender de los países que se desarrollaron antes, como Japón y las economías recientemente industrializadas. La liberalización del comercio exterior, la ampliación del acceso a la enseñanza y la promoción del desarrollo financiero y del espíritu de empresa facilitarían el actual desplazamiento de recursos del sector agrícola al de la industria y al de los servicios. También producirán importantes dividendos los esfuerzos por estimular el aumento de la productividad en la industria y sobre todo en el sector de los servicios, que se encuentra relativamente más protegido. Para fomentar la competencia en el sector de los servicios cabría eliminar barreras de ingreso al mercado, promover la inversión extranjera y racionalizar la reglamentación.

    • El capítulo 5 se centra en los precios de los productos básicos no combustibles, cuyo vertiginoso aumento durante los últimos años —en particular en el caso de los metales— les ha compensado a los exportadores el encarecimiento del petróleo importado. En el capítulo se concluye que el alza de los precios se debe principalmente al vigor de la demanda, sobre todo de China, y a los estrangulamientos de la oferta. La actividad especulativa no parece haber influido demasiado en los precios, aunque es posible que los especuladores hayan inyectado liquidez en los mercados. Según las previsiones a mediano plazo, los precios de los metales retrocederán a medida que se ponga en marcha nueva capacidad de producción para satisfacer la creciente demanda. La pauta más importante para la política económica de los países exportadores de productos básicos, y sobre todo de metales, es que no deben presumir que los precios continuarán a niveles elevados. Lo que convendría es ahorrar este volumen excepcional de ingresos, o bien darle un destino que promueva el crecimiento de sectores ajenos a los productos básicos, en lugar de utilizarlo para ampliar el gasto en ámbitos en los que después resulte difícil dar marcha atrás.

    Iniciativas multilaterales

    • La acción mancomunada facilitaría una corrección fluida de los desequilibrios mundiales. El desenlace más probable sigue siendo un ajuste ordenado, liderado por el sector privado, que reequilibre la demanda entre los países y vaya acompañado de depreciaciones del dólar de EE.UU. y apreciaciones de los tipos de cambio de muchos países con superávit (especialmente algunas economías asiáticas y los productores de petróleo). Sin embargo, persiste el riesgo de una corrección más desordenada, que acarrearía ingentes costos para la economía mundial. Para mitigar considerablemente ese riesgo, los principales participantes de la economía mundial podrían adoptar y sustentar diversas medidas: Estados Unidos podría fomentar el ahorro nacional, entre otras cosas mediante la consolidación fiscal; Europa y Japón podrían impulsar más decisivamente la reforma estructural; las economías emergentes de Asia podrían emprender reformas encaminadas a estimular la demanda interna (el consumo en China y la inversión en el resto de la región) e incrementar la flexibilidad cambiaria; y los países productores de petróleo en zonas de rendimientos elevados podrían incrementar el gasto dentro de las limitaciones de la capacidad de absorción, sobre todo en Oriente Medio, cuyo gasto en proyectos de inversión ya ha alcanzado niveles elevados. Un enfoque multilateral y mancomunado podría incentivar la ejecución, reafirmando el concepto de que los potenciales riesgos de las acciones individuales disminuirían gracias a iniciativas adoptadas simultáneamente en otros países. Las consultas multilaterales que está organizando el FMI pueden contribuir a ese proceso.

    • Habrá que poner empeño en revitalizar la liberalización del comercio multilateral. Es motivo de profunda decepción observar que las negociaciones de la Ronda de Doha parecen haber llegado a un punto muerto. La mejor manera de crear nuevas oportunidades para el crecimiento mundial sigue siendo la liberalización no discriminatoria del comercio (es decir, bajo el régimen de nación más favorecida). Es necesario resistir enérgicamente la amenaza de las presiones proteccionistas.

    • El elevado nivel y la volatilidad de los precios de los mercados mundiales de la energía continúan causando gran preocupación y exigirán esfuerzos sostenidos de todas las partes interesadas. Es necesario incrementar la inversión en la construcción de una adecuada capacidad de producción y refinación y al mismo tiempo crear incentivos apropiados para fomentar entre los consumidores la conservación de energía.

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