Manual del índice de precios al consumidor : Teoría y práctica

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Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
November 2006
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    Oficina Internacional del Trabajo

    Fondo Monetario Internacional

    Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos

    Oficina Estadística de las Comunidades Europeas

    Organización de las Naciones Unidas

    Banco Mundial

    Copyright © 2006

    Organización Internacional del Trabajo / Fondo Monetario Internacional / Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos / Oficina Estadística de las Comunidades Europeas / Naciones Unidas / Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento / Banco Mundial

    Primera edición en inglés:

    ILO/IMF/OECD/UNECE/Eurostat/The World Bank

    Consumer price index manual: Theory and practice

    Ginebra, Organización Internacional del Trabajo, 2004

    ISBN 92-2-113699-X

    Las publicaciones de la Organización Internacional del Trabajo, el Fondo Monetario Internacional, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (Eurostat), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa y el Banco Mundial (organizaciones a cargo de la publicación) gozan del derecho de autor en virtud del Protocolo 2 de la Convención Universal sobre Derechos de Autor. Sin embargo, no se necesita autorización para reproducir extractos cortos con la condición de que se indique la fuente.

    Para los derechos de reproducción del original en inglés, o de traducción a otros idiomas que no sean el francés, el español o el ruso, debe presentarse una solicitud a Publications Bureau (Rights and Permissions), International Labour Office, CH-1211 Geneva 22, Suiza. La Organización Internacional del Trabajo promueve tales solicitudes.

    Para los derechos de reproducción de las traducciones en francés, español y ruso, debe presentarse una solicitud a International Monetary Fund, Editorial and Publications Divisions, External Relations Department, Washington, DC, 20431, Estados Unidos. Las bibliotecas, instituciones y otros usuarios registrados en el Reino Unido deben presentar la solicitud a Copyright Licensing Agency, 90 Tottenham Court Road, Londres W1P 4LP [fax: (+ 44) (0) 207 631 5500; correo electrónico: cla@cla.co.uk]; en Estados Unidos, al Copyright Clearance Center, 222 Rosewood Drive, Danvers, MA 01923 [fax (+1) (978) 750 4470; correo electrónico: info@copyright.com]; o en otros países, a las respectivas organizaciones de derechos de reproducción asociadas; podrán sacar fotocopias según las licencias otorgadas para este propósito.

    Edición en español:

    OIT / FMI / OCDE / Oficina Estadística de las Comunidades Europeas / Organización de las Naciones Unidas / Banco Mundial

    Manual del índice de precios al consumidor: Teoría y práctica

    ISBN 1-58906-331-7

    División de Español

    Departamento de Tecnología y Servicios Generales

    Washington, Fondo Monetario Internacional, 2006

    Las denominaciones empleadas en esta publicación, en conformidad con la práctica seguida en las organizaciones editoras, y la presentación de este material no implican juicio alguno por parte de las organizaciones editoras respecto de la condición jurídica de ninguno de los países, zonas o territorios ni de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras.

    La responsabilidad por las opiniones que se expresan en los artículos, estudios u otras contribuciones firmadas recae exclusivamente en sus autores, y su publicación no constituye una adhesión a ellas por parte de las organizaciones editoras.

    La referencia a nombres, empresas, productos comerciales y procesos no implica aprobación alguna por parte de las organizaciones editoras, y la omisión de una empresa, producto comercial o proceso particular no es signo de desaprobación.

    Las publicaciones del FMI pueden obtenerse en las librerías más importantes o dirigiéndose a: International Monetary Fund, Publication Services, 700 19th Street, N.W., Washington, D.C. 20431, EE.UU. [tel.: (+1) (202) 623 7430; fax: (+1) (202) 623 7201; correo electrónico: publications@imf.org; Internet: http://www.imf.org]. Este manual puede adquirirse al costo de US$125.

    Edición impresa en Estados Unidos.

    La composición gráfica se ha llevado a cabo en Estados Unidos.

    Introducción

    Esta edición es una revisión ampliada de Consumer Price Indices: An ILO Manual, publicado en 1989. De acuerdo con el mecanismo del Grupo de Trabajo entre Secretarías sobre Estadísticas de Precios (IWGPS, por sus siglas en inglés), la revisión se llevó a cabo bajo la responsabilidad conjunta de seis organizaciones internacionales: la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (Eurostat), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial. Estas organizaciones también se encargaron conjuntamente de su publicación.

    Este manual contiene información y explicaciones exhaustivas y detalladas sobre cómo confeccionar el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Además, proporciona un resumen de los temas conceptuales y teóricos que las oficinas de estadística deben tener en cuenta cuando toman decisiones sobre los diversos problemas que presenta la elaboración del IPC. El manual está dirigido tanto a países desarrollados como a países en vías de desarrollo. Los capítulos abarcan numerosos temas: desarrollan las distintas prácticas actualmente en uso, proponen alternativas—cuando es posible—y exponen las ventajas y desventajas de cada alternativa. Dada la naturaleza exhaustiva de este manual, creemos que satisfará las necesidades de muchos usuarios.

    El objetivo principal de este manual es ayudar a quienes confeccionan los índices de precios al consumidor, en especial en aquellos países que están revisando o preparando su IPC. El manual recurre a una vasta experiencia y pericia al momento de describir métodos de medición prácticos y adecuados. Además, debería ayudar a los países a elaborar sus IPC de una manera más comparable de modo que las oficinas de estadística y las organizaciones internacionales puedan realizar comparaciones significativas. Debido a que acumula un enorme caudal de conocimientos en la materia, el manual puede ser utilizado para el autoaprendizaje o como herramienta de enseñanza en cursos de capacitación sobre el IPC.

    Este manual también está destinado a otros usuarios del IPC, como empleadores, trabajadores, autoridades responsables de formular políticas e investigadores. El manual no solo les brinda información sobre los diferentes métodos que se emplean para compilar datos y elaborar los índices, sino que también provee información sobre sus limitaciones, de modo que sus resultados puedan ser interpretados correctamente.

    Los procesos de redacción y revisión implicaron muchas reuniones a lo largo de un período de cinco años, en las que participaron expertos en IPC de oficinas nacionales de estadística, organizaciones regionales e internacionales, universidades e institutos de investigación. Este nuevo manual le debe mucho a su sabiduría y asesoramiento colectivos.

    La versión electrónica del manual está disponible en Internet, en www.ilo.org/stat. El IWGPS considera el manual un “documento vivo”, el que enmendará y actualizará para referirse a temas específicos con más detalle. Esto es especialmente válido para las nuevas exposiciones y recomendaciones realizadas por los grupos internacionales que revisan el IPC, como la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), las reuniones del Grupo Internacional de Trabajo sobre Índices de Precios (más conocido como “Grupo de Ottawa”) y las reuniones conjuntas de UNECE y OIT sobre los Índices de Precios al Consumidor.

    Todo comentario sobre el manual es bienvenido por la IWGPS y puede enviarse a la Oficina de Estadística de la OIT (correo electrónico: stat@ilo.org). Todos los comentarios enviados serán tenidos en cuenta para revisiones futuras.

    Organización Internacional del Trabajo (OIT): A. Sylvester Young, Director, Oficina de Estadística Fondo Monetario Internacional (FMI): Rodrigo de Rato, Director Gerente

    Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): Enrico Giovanini, Director, Dirección de Estadística

    Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (Eurostat): Inna Steinbuka, Directora, Estadística Económica, y Convergencia Económica y Monetaria

    Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE): Heinrich Brüngger, Director, División de Estadística

    Banco Mundial: Shaida Badiee, Directora, Grupo de Datos de Desarrollo del Banco Mundial

    Índice

    Prefacio

    La Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (Eurostat), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE, por sus siglas en inglés) y el Banco Mundial, junto con los expertos de una serie de oficinas nacionales de estadística y universidades, han trabajado desde 1998 en forma conjunta en el desarrollo de este manual. Las organizaciones patrocinantes respaldan los principios y recomendaciones que aquí se presentan por considerarlos buenas prácticas para las oficinas de estadística en la elaboración de los índices de precios al consumidor (IPC). Sin embargo, debido a las limitaciones prácticas y de recursos, algunas de las recomendaciones presentes pueden ser difíciles de cumplir en lo inmediato por parte de todas las oficinas de estadística, por lo cual deberían servir como pautas u objetivos a la hora de revisar los índices y mejorar sus programas de IPC. No siempre existen soluciones claras para ciertos problemas prácticos y conceptuales específicos, como el diseño de muestras, la elección de la fórmula del índice, el ajuste de precios por cambios en la calidad y el modo de abordar los productos nuevos. Por lo tanto, las oficinas de estadística deben basarse en los principios económicos y estadísticos subyacentes que se describen en este manual para encontrar soluciones prácticas.

    Índice de precios al consumidor

    El IPC es un índice que mide el ritmo al que los precios de los bienes y servicios de consumo cambian de un mes (o de un trimestre) a otro. Los precios se recopilan en los comercios y demás puntos de venta minoristas. El método habitual de cálculo es tomar el promedio de los cambios de los precios entre un período y otro para los distintos productos, usando como ponderaciones los montos promedio que los hogares gastan en ellos. Los IPC son estadísticas oficiales comúnmente producidas por las oficinas nacionales de estadística, los ministerios de trabajo o los bancos centrales. Se publican tan pronto como sea posible, por lo general alrededor de diez días después de finalizado el último mes o trimestre.

    El manual está orientado a ayudar a los usuarios del IPC y a las oficinas de estadística que elaboran tales índices. Su diseño responde a dos propósitos. Primero, explica en detalle los métodos que se usan para calcular un IPC. Segundo, presenta las teorías estadísticas y económicas sobre las que se basan esos métodos.

    Un IPC mide el ritmo de la inflación de los precios conforme la experimentan y perciben los hogares en su papel de consumidores. Asimismo se utiliza mucho como variable representativa del índice general de la inflación para la economía en su totalidad, en parte debido a la frecuencia y la puntualidad con que se produce. Ha llegado a ser una estadística clave para la determinación de políticas, en especial las de índole monetaria. En las leyes y en una gran diversidad de contratos privados suele caracterizarse como la medida apropiada de la inflación a los fines del reajuste de pagos (por ejemplo, salarios, alquileres, intereses y beneficios de la seguridad social) para dar cuenta de los efectos de la inflación. Por lo tanto, puede tener implicancias financieras importantes y de amplio alcance para los gobiernos y las empresas, así como para los hogares.

    En este manual se proporcionan pautas para las oficinas de estadística y otros organismos responsables de elaborar el IPC, teniendo en cuenta que los recursos disponibles para este propósito son limitados. El cálculo del IPC no debe reducirse a un mero conjunto de reglas o a una serie de procedimientos estándar que se pueden seguir de manera mecánica en cualquier circunstancia. Si bien hay ciertos principios generales que se pueden aplicar con alcance universal, los procedimientos que se siguen en la práctica, tanto con respecto a la recopilación y procesamiento de los precios como a los métodos de agregación, deben estar en consonancia con cada circunstancia particular. Es preciso tener en cuenta, por ejemplo, la finalidad principal del índice, la naturaleza de los mercados y las prácticas de fijación de precios dentro de cada país y los recursos de los que dispone cada oficina de estadística. Las oficinas de estadística deben tomar decisiones. El manual explica los conceptos económicos y estadísticos subyacentes necesarios para que las oficinas de estadística puedan tomar sus decisiones de manera eficiente y efectiva en función de los costos y tomen plena conciencia del alcance de sus elecciones.

    Este manual se nutre de la experiencia de numerosas oficinas de estadística de todo el mundo. Los procedimientos que utilizan no son estáticos, sino que continúan evolucionando y mejorando en respuesta a múltiples factores. En primer lugar, la investigación va continuamente perfeccionando y reforzando la teoría económica y estadística que sirve de base a los IPC. Por ejemplo, recientemente se ha llegado a ideas más claras acerca de las fortalezas y debilidades relativas de los numerosos métodos y fórmulas que se usan para procesar los datos de precios básicos recopilados para el IPC. En segundo lugar, los recientes avances en las tecnologías de la información y las comunicaciones han afectado los métodos del IPC. Estos desarrollos teóricos y de datos pueden influir sobre todas las etapas de elaboración del IPC. Las nuevas tecnologías pueden modificar los métodos que se usan para recopilar los precios y para transmitirlos a la oficina central de estadística. También pueden mejorar el procesamiento y control de los datos, además de los métodos que se usan para ajustar los precios por los cambios en la calidad de los bienes y servicios cubiertos por el índice. Por último, la mejora en las fórmulas ayuda a calcular con mayor precisión y confiabilidad los índices de nivel superior, incluido el propio IPC general.

    Normas internacionales con respecto al IPC

    Algunas normas internacionales de estadística económica se desarrollaron sobre todo para permitir la compilación de estadísticas comparables internacionalmente. Sin embargo, los países también se benefician individualmente de las normas internacionales. Las normas de IPC que se describen en este manual se nutren de la experiencia y la pericia colectivas acumuladas en numerosos países. Todos los países resultan beneficiados si tienen acceso a esta experiencia y pericia.

    En muchos países comenzaron a elaborarse IPC principalmente para ajustar los salarios a fin de compensar por la pérdida de poder adquisitivo causada por la inflación. En consecuencia, a menudo la responsabilidad de elaborar el IPC recaía en los ministerios o departamentos de trabajo. Así, la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), convocada por el cuerpo ejecutivo de la OIT, constituyó el foro natural para debatir sobre la metodología y desarrollar pautas para la elaboración del IPC.

    Las primeras normas internacionales con respecto al IPC fueron promulgadas en 1925 por la segunda CIET. El primer conjunto de normas no hacía referencia al IPC sino a los índices del “costo de vida”. Corresponde ahora hacer una distinción entre dos tipos distintos de índice. Un índice de precios al consumidor simplemente mide el cambio en el costo en que se incurre al comprar una determinada “canasta” de bienes y servicios de consumo, mientras que un índice del costo de vida mide el cambio en el costo de mantener cierto estándar de vida o nivel de utilidad. Por este motivo, durante la décima CIET, realizada en 1962, se decidió adoptar el término más general “índice de precios al consumidor”, que debe entenderse como abarcativo de los dos conceptos. No tiene por qué haber conflicto alguno entre los dos. Como se explica en este manual, es probable que los métodos de mejores prácticas resulten muy similares, cualquiera que sea el enfoque adoptado.

    Las normas internacionales se revisaron en tres oportunidades (1947, 1962 y 1987), en forma de resoluciones adoptadas por la CIET. Con posterioridad a la revisión de 1987, se publicó un manual sobre métodos (Turvey [1989]), dirigido a establecer directrices para los países en la aplicación práctica de las normas.

    Antecedentes de la revisión actual

    Pocos años después de la publicación del manual de la OIT de 1989, se tornó evidente que había varios problemas metodológicos importantes y controvertidos que necesitaban mayor investigación y análisis. Se formó un grupo de expertos compuesto por especialistas en índices de precios de las oficinas nacionales de estadística, organizaciones internacionales y universidades de todo el mundo. Se reunieron por primera vez en Ottawa en 1994, y se los conoció como “el Grupo de Ottawa”, uno de los grupos de ciudad establecido por la Comisión Estadística de las Naciones Unidas para encargarse de determinados problemas relacionados con métodos estadísticos. En el curso de seis reuniones del Grupo de Ottawa entre 1994 y 2003, se presentaron y analizaron más de 100 trabajos de investigación sobre la teoría y práctica del índice de precios. Un resultado fue el reconocimiento de que los métodos de IPC existentes se podían mejorar y fortalecer de varias maneras.

    Al mismo tiempo, el control de la inflación pasó a ser un objetivo de políticas de alta prioridad en la mayoría de los países. No solo se utiliza el IPC para la medición y el seguimiento de la inflación, sino que los objetivos inflacionarios en muchos países se establecen específicamente en términos de una tasa de cambio precisa del IPC. La disminución de la inflación en muchas partes del mundo durante la década de 1990, en comparación con las décadas de 1970 y 1980, más que reducir el interés por la metodología del IPC, en realidad estimuló la demanda de medidas de inflación más precisas, exactas y confiables. Cuando la tasa de inflación baja a solo un 2% o 3% por año, incluso un pequeño error o sesgo en el IPC se vuelve relativamente significativo.

    Para garantizar la precisión de los IPC, los gobiernos o institutos de investigación de algunos países encomendaron a grupos especiales de expertos investigar y evaluar los métodos utilizados. La metodología empleada para calcular el IPC fue objeto del interés y el control público en un grado antes desconocido. Una de las conclusiones a las que se arribó es que los métodos existentes podrían originar sesgos al alza. Muchos académicos y economistas del gobierno y otros usuarios del IPC se convencieron de ello, creyendo que no se tenía suficientemente en cuenta que podía haber mejoras en la calidad de muchos bienes y servicios. De hecho, el alcance, e incluso a veces la dirección de tales sesgos, son inciertos. Por supuesto, también variarán entre distintos tipos de bienes y servicios de consumo, y su efecto total en el IPC general será diferente según el país. Sin embargo, el sesgo es potencialmente grande. Por este motivo, este manual analiza en detalle el tema de ajustar los precios para dar cuenta de los cambios de calidad, utilizando las investigaciones más recientes en esta área. Hay otras fuentes posibles de sesgo, tales como las que resultan de trabajar con una canasta de bienes y servicios desactualizada y no representativa. También pueden originarse sesgos por los métodos de muestreo y de recopilación de precios utilizados. Varios capítulos se ocupan de estos asuntos, y el capítulo 11 resume los posibles errores y sesgos.

    Los IPC se utilizan extensivamente para ajustar ciertos beneficios sociales como las jubilaciones, los subsidios por desempleo y otros pagos del gobierno, y también se usan en las cláusulas de ajuste para ajustar los precios en contratos a largo plazo. Los efectos acumulados de un sesgo, aunque sea pequeño, pueden resultar sustanciales a largo plazo y tener consecuencias financieras considerables para el presupuesto gubernamental. Por lo tanto, los organismos públicos, en especial los ministerios de Finanzas, han renovado su interés en el IPC, y ahora evalúan su precisión y confiabilidad con mucha más atención que en el pasado.

    En respuesta a los diversos cambios descritos, la necesidad de revisar, actualizar y expandir el manual de la OIT de 1989 se fue reconociendo y aceptando poco a poco durante los últimos años de la década de 1990. De la Reunión sobre Índices de Precios al Consumidor, celebrada conjuntamente por la UNECE y la OIT en Ginebra a fines de 1997, surgió una recomendación formal para revisar el manual. Se les asignó la responsabilidad de revisar el manual a las principales organizaciones internacionales interesadas en medir la inflación. Esta estrategia fue apoyada por la Comisión Estadística de las Naciones Unidas, la cual también estuvo de acuerdo en la conversión del Grupo de Ottawa en el más formal Grupo de Trabajo entre Secretarías sobre Estadísticas de Precios (IWGPS, por sus siglas en inglés). La decimosexta reunión de la CIET, llevada a cabo en 1998, también recomendó la revisión de su decimocuarta resolución respecto de los índices de precios al consumidor, adoptada en 1987. La preparación del borrador de la resolución revisada que se trataría en la decimoséptima CIET (del 24 de noviembre al 3 de diciembre de 2003) fue llevada a cabo por la Oficina de Estadística de la OIT al mismo tiempo que se revisaba el presente manual. Se puso especial cuidado en verificar que ambos documentos fueran coherentes entre sí y sirvieran de mutuo soporte1.

    Algunos problemas relacionados con los métodos de índice actuales

    Este nuevo manual se nutre de los ricos aportes de la reciente investigación acerca de la teoría y los métodos de los números índice que ha tenido lugar en la última década a fin de abordar los problemas mencionados en la sección precedente. En él se recomiendan algunas prácticas nuevas y su propósito no es simplemente codificar las prácticas existentes de las oficinas de estadística. Es útil resaltar algunas de las principales preocupaciones que han llevado a desarrollar algunos temas con mayor profundidad en el manual.

    La metodología estándar tradicional subyacente a un IPC típico se basa en el concepto de índice de precios de Laspeyres. Este índice mide el cambio ocurrido entre dos períodos de tiempo en el costo total de comprar una canasta de bienes y servicios representativa del primer período, o período base. La canasta de compras del consumidor correspondiente al período base se valoriza primero tomando los precios del período base y luego se valoriza repetidamente tomando los precios de los períodos sucesivos. Esta metodología tiene al menos tres ventajas prácticas. Es fácil de explicar al público, permite utilizar en forma reiterada los mismos datos sobre compras de los consumidores obtenidos de alguna encuesta de hogares anterior o de alguna fuente administrativa (en lugar de requerir nuevos datos todos los meses) y no necesita ser revisada, al suponerse que los usuarios están satisfechos con el concepto de Laspeyres. Otra ventaja importante es que el índice de Laspeyres es consistente en la agregación hasta el máximo nivel de agregación. El índice puede desglosarse en subagregados que se hallan relacionados entre sí de una manera sencilla.

    Las oficinas de estadística calculan el IPC aplicando el índice de Laspeyres en su forma alternativa como un promedio ponderado de los cambios observados en los precios o relativos de precios, usando las participaciones en el gasto del período base como ponderaciones. Desafortunadamente, si bien el de Laspeyres es un concepto simple, en la práctica es difícil calcular en forma correcta el índice de Laspeyres. En consecuencia, las oficinas de estadística se ven obligadas a recurrir a aproximaciones:

    • Generalmente, es imposible obtener participaciones precisas en el gasto para el período base en el nivel de los productos individuales, con lo cual las oficinas de estadística se conforman con encontrar ponderaciones del gasto en el período base para grupos de 100 a 1000 productos.

    • Por cada uno de los grupos de productos elegidos, las oficinas recolectan una muestra de precios representativos de los puntos de venta, en lugar de intentar registrar los precios de cada transacción. Utilizan fórmulas de índices equiponderadas (en lugar de fórmulas que utilizan ponderaciones de gastos) para agregar estos precios de productos elementales hasta formar un índice elemental agregado, que a su vez será utilizado como el relativo de precio de cada uno de los grupos de 100 a 1000 productos para calcular el índice de Laspeyres de nivel superior. Se reconoce que este procedimiento de dos etapas no es totalmente coherente con la metodología de Laspeyres (que requiere ponderar en cada etapa de agregación). Sin embargo, debido a una serie de razones teóricas y prácticas, las oficinas de estadística consideran que los relativos de precios del índice elemental son lo suficientemente precisos como para incorporarlos en la fórmula de Laspeyres en la etapa superior de agregación.

    Esta metodología se remonta a la obra de Mitchell (1927) y Knibbs (1924) y a la de otros pioneros que la introdujeron hace ochenta o noventa años, y se utiliza aún hoy.

    Aunque para la mayoría de las oficinas de estadística el índice de Laspeyres es el utilizado como índice objetivo, tanto la teoría económica como la de los números índice muestran que hay otros tipos de índices que pueden resultar más apropiados como índices objetivo, por ejemplo los índices de Fisher, de Walsh o de Törnqvist-Theil. Como es bien sabido, el índice de Laspeyres presenta un sesgo al alza en comparación con esos otros índices objetivo. Desde luego, es posible que no resulte factible calcular estos índices objetivo, pero es necesario tener algún tipo de objetivo teórico al que apuntar. También es necesario tener un concepto meta u objetivo para que el índice producido por la oficina de estadística pueda evaluarse con el fin de ver cuán cercano se halla al ideal teórico. En los capítulos teóricos del manual se describen cuatro enfoques principales respecto de la teoría de los números índice:

    • Enfoques de canasta fija y promedios simétricos de canastas fijas.

    • El enfoque estocástico (de estimador estadístico).

    • Los enfoques de los criterios (o axiomáticos).

    • El enfoque económico.

    Los enfoques 3. y 4. resultarán familiares a muchos expertos en estadísticas de precios y usuarios, pero quizá convenga referirse brevemente a los enfoques 1. y 2.

    El índice de Laspeyres es un ejemplo de índice de canasta. Desde el punto de vista teórico, el problema es que existe una alternativa igualmente válida para los dos períodos que se comparan: el índice de Paasche, que utiliza la canasta de cantidades del período corriente. Si hay dos estimadores igualmente válidos para un mismo concepto, la teoría estadística recomienda tomar el promedio de ambos. Sin embargo, hay más de un tipo de promedio, por lo cual cabe preguntarse qué promedio tomar y esta cuestión no es intrascendente. El manual propone que el “mejor” promedio es la media geométrica de los índices de Laspeyres y de Paasche (el índice ideal de Fisher). Otra opción es elegir como mejor “canasta” una cuyas cantidades sean la media geométrica de las cantidades de ambos períodos (el índice de Walsh). Desde la perspectiva de la estimación estadística, el “mejor” número índice es la media geométrica de los relativos de precio que utilice la media (geométrica) de las participaciones en el gasto de dos períodos como ponderaciones (el índice de Törnqvist-Theil).

    Cabe mencionar otro resultado derivado de la teoría de los números índice: el problema de definir qué precio y cantidad de un producto debería usarse para cada período en la fórmula de número índice. El problema es que el mismo producto se puede vender a diferentes precios. Así, la pregunta es qué precio resulta más representativo de las ventas de ese producto para el período en cuestión. La respuesta es el valor por unidad, pues este precio multiplicado por la cantidad total vendida durante el período es igual al valor de las ventas. Por supuesto, el manual no apoya la idea de tomar valores por unidad en el caso de productos heterogéneos, sino solo para productos idénticos.

    A continuación se enumeran seis áreas problemáticas principales para la metodología estándar. No están presentadas en orden de importancia, sino que todas se consideran importantes:

    • En la última etapa de agregación, un IPC convencional no es un verdadero índice de Laspeyres, ya que las ponderaciones de gastos corresponden a un año base de referencia, que es diferente del mes (o trimestre) base para los precios. En consecuencia, las ponderaciones de gastos son anuales mientras que los precios se recopilan en forma mensual. Para ser un verdadero índice de Laspeyres, el período de las ponderaciones de gastos debe coincidir con el período de referencia de los precios. De hecho, el índice que calculan muchas oficinas de estadística en la última etapa de agregación tiene un período de referencia de las ponderaciones que precede al período base de los precios. Los índices de esta clase son más susceptibles de tener un sesgo positivo en comparación con un verdadero índice de Laspeyres, especialmente si se actualizan las ponderaciones de gastos por precios desde el período de referencia de las ponderaciones al período base del índice de Laspeyres. De ahí que posean sesgos al alza definidos en comparación con los índices utilizados como objetivo teórico, por ejemplo los de Fisher, Walsh o Törnqvist-Theil.

    • En las primeras etapas de agregación se usan los promedios no ponderados de los precios o relativos de precios. Hasta no hace mucho tiempo, cuando comenzaron a estar más disponibles datos escaneados en los puntos de venta electrónicos, se pensaba que los sesgos que podían resultar de los índices no ponderados no eran particularmente significativos. Sin embargo, la evidencia reciente sugiere que es posible que haya un sesgo al alza significativo en los niveles inferiores de agregación en comparación con los resultados generados por los índices objetivo antes mencionados.

    • El tercer problema principal con respecto a la metodología estándar del IPC es que, si bien las oficinas de estadística suelen reconocer el problema de cómo abordar el cambio de calidad y la aparición de productos nuevos, resulta difícil generar una metodología coherente para estos problemas en el contexto del índice de Laspeyres que utiliza un conjunto fijo de cantidades. La práctica más ampliamente utilizada para ajustar los índices de precios por los cambios en la calidad es la “regresión hedónica”, que caracteriza al precio del producto en un momento dado como una función de sus características físicas y económicas en comparación con sus sustitutos. De hecho, existe una polémica considerable en cuanto a cómo integrar la metodología de la regresión hedónica en el marco teórico del IPC. Tanto los capítulos teóricos del manual como aquellos de índole más práctica prestan gran atención a estas cuestiones metodológicas. Los problemas que surgen por la aparición y la desaparición de productos son mucho más graves que cuando se desarrolló la metodología tradicional del IPC, hace unos 80 años (época en que este problema era en gran medida ignorado). Para numerosas categorías de productos, como los modelos de bienes de consumo duraderos, aquellos modelos cuyos precios se registraron a principios de año simplemente dejan de estar disponibles a fin de año. El desgaste de la muestra crea problemas metodológicos graves. En los niveles inferiores de agregación, se torna necesario (al menos en muchos grupos de productos) usar índices encadenados en lugar de índices de base fija. Algunos índices no ponderados pueden llegar a tener sesgos importantes cuando se los encadena.

    • El cuarto problema está relacionado con el primero: se trata de cómo abordar los productos estacionales. El uso de cantidades anuales o participaciones anuales en el gasto se justifica hasta cierto punto si lo que interesa es la tendencia a largo plazo de los cambios en los precios. Sin embargo, algunos usuarios, como los bancos centrales, se concentran en los cambios a corto plazo, mes a mes, en cuyo caso el uso de ponderaciones anuales puede conducir a resultados engañosos. Los cambios mensuales en los precios para productos que se hallan fuera de temporada (es decir que las ponderaciones estacionales para la clase de producto son menores durante estos meses) pueden verse exagerados si se usan ponderaciones anuales. El problema se agrava cuando los productos no están disponibles en absoluto durante ciertos meses del año. Existen soluciones para estos problemas estacionales, pero no resultan del agrado de muchos recopiladores y usuarios del IPC, ya que requieren elaborar dos índices: uno para medir a corto plazo los cambios en el precio y otro (más preciso) de un plazo más largo que se ajusta para evitar la influencia de factores estacionales.

    • Un quinto problema con la metodología estándar del IPC es que, como sucede en la mayoría de las estadísticas económicas, los servicios han sido comparativamente dejados de lado en los IPC, a pesar de que han llegado a ser sumamente importantes. Un IPC típico registra muchos más precios de bienes que de servicios y contiene muchos más grupos de productos para los bienes que para los servicios. Tradicionalmente, no se ha dado mucha importancia a los problemas relacionados con la medición de los cambios de precios y cantidad de los servicios, aunque estos traigan aparejados serios problemas prácticos y conceptuales. Algunos ejemplos de servicios difíciles de medir son los seguros, los juegos de azar, los servicios financieros, la publicidad, las telecomunicaciones, el entretenimiento y los servicios de vivienda. En muchos casos, las oficinas de estadística simplemente no disponen de los recursos o las metodologías necesarios para abordar debidamente estos difíciles problemas de medición.

    • Un último problema que plantea la metodología existente del IPC es que tiende a no reconocer que puede necesitarse más de un IPC para satisfacer las necesidades de diferentes usuarios. Por ejemplo, algunos usuarios pueden requerir información de manera oportuna sobre los cambios mes a mes de los precios. Ello requiere un índice de canasta con ponderaciones predeterminadas (aunque quizás inapropiadas y desactualizadas) que estén disponibles de manera instantánea. Sin embargo, otros usuarios pueden estar más interesados en una medida más precisa o representativa del cambio en los precios y pueden estar dispuestos a sacrificar el factor de puntualidad en favor de una mayor precisión. Por este motivo, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos produce, en forma retrospectiva, un índice superlativo que usa de manera simétrica tanto información sobre ponderaciones correspondiente al período actual como al período base. Este constituye un avance muy lógico, pues reconoce que diferentes usuarios tienen diferentes necesidades. Un segundo ejemplo en el que podría elaborarse más de un índice se relaciona con las viviendas ocupadas por sus propietarios. En este sentido se destacan tres enfoques: el enfoque de adquisiciones, el enfoque del alquiler equivalente y el enfoque del costo para el usuario. Sin embargo, estos tres enfoques pueden dar resultados numéricos muy diferentes en el corto plazo. La oficina de estadística debe optar por uno de los enfoques pero, como los tres resultan meritorios, podrían elaborarse índices utilizando los otros dos enfoques y colocarse los mismos a disposición de los usuarios interesados a manera de series analíticas. Un tercer ejemplo en el que sería útil contar con más de un índice se da cuando, a causa de los productos estacionales, el índice mes a mes puede no estar basado en el mismo conjunto de productos que un índice que compare el mes actual con el mismo mes del año anterior.

    En este manual nos ocuparemos de este tipo de problemas. El debate abierto sobre estos asuntos debería estimular el interés de los economistas y estadísticos profesionales de las universidades, los ministerios de gobierno, los bancos centrales y otros por buscar nuevas soluciones a estos problemas de medición que puedan ser utilizadas por las oficinas de estadística. La toma de conciencia general sobre estas cuestiones debería hacer que también se reconozca más la necesidad de aumentar los recursos de las oficinas de estadística para perfeccionar las mediciones económicas.

    Índices de precios al consumidor armonizados

    Dentro de la Unión Europea (UE), la convergencia de la inflación en los Estados Miembros fue un importante requisito previo para la formación de la unión monetaria, en 1999. Ello requería una medición precisa de la inflación y una metodología acordada que asegurara que los índices de precios de los distintos países fueran comparables. Por lo tanto, durante la década de 1990 todas las oficinas nacionales de estadística de los Estados Miembros de la UE en colaboración con Eurostat, la Oficina Estadística de la UE, llevaron a cabo una revisión detallada y sistemática de todos los aspectos de la elaboración del IPC. El producto de ese trabajo fue la elaboración de una nueva norma de la UE para los 29 Estados Miembros y Estados candidatos y el desarrollo del Índice de Precios de Consumo Armonizado de la UE (IPCA). En el anexo 1 de este manual se halla un resumen de la metodología del IPCA.

    El trabajo sobre el IPCA prosiguió en paralelo con el del IWGPS, y muchos de sus expertos trabajaron tanto en el IPCA como en la revisión del presente manual. Aunque la metodología expuesta aquí tiene mucho en común con la adoptada para el IPCA, también existen diferencias. El IPCA se desarrolló con un propósito muy específico, mientras que la metodología desarrollada en este manual intenta ser flexible, servir para múltiples propósitos y poder aplicarse en todos los países, independientemente de sus circunstancias económicas y su nivel de desarrollo. El manual también proporciona un volumen considerablemente mayor de detalles, información, explicación y racionalización de la metodología del IPC y de las teorías económicas y estadísticas relacionadas que el que se encuentra en las normas acerca del IPCA.

    Organización de la revisión

    En la revisión de este manual han colaborado las seis organizaciones internacionales mencionadas al comienzo de este prefacio, interesadas tanto en la medición de la inflación como en las políticas diseñadas para controlarla. Ellas han proporcionado—y continúan haciéndolo—asesoramiento técnico respecto de los IPC para los países con cualquier nivel de desarrollo, incluidos aquellos que se hallan en la transición entre una economía planificada y una economía de mercado. Asimismo, aunaron sus esfuerzos para revisar este manual, formando al IWGPS con esta finalidad. El IWGPS tenía como función organizar y gestionar el proceso más que actuar como grupo experto.

    Las responsabilidades del IWGPS fueron las siguientes:

    • Designar a los diversos expertos en índices de precios que participarían en el proceso de revisión, ya sea como integrantes del Grupo de Expertos Técnicos (GET/IPC), encargados de brindar sugerencias sobre el contenido del manual, o bien como autores.

    • Proveer los recursos financieros y demás recursos necesarios.

    • Organizar reuniones del GET/IPC, preparar el orden del día para cada una y redactar las respectivas actas.

    • Gestionar la publicación y difusión del manual.

    Los miembros del IWGPS también integraron el GET/IPC. Es importante señalar que los expertos que participaron en el GET/IPC fueron invitados en razón de su carácter individual de expertos y no como representantes o delegados de las oficinas nacionales de estadística o de otros organismos a los que pudieran pertenecer. Los participantes pudieron dar su opinión experta sin comprometer de manera alguna a las oficinas de las que provenían.

    La revisión del manual llevó cinco años e incluyó múltiples actividades:

    • El desarrollo de la estructura del manual y la designación de los expertos que redactarían el borrador de los diversos capítulos.

    • La revisión del borrador de los capítulos por los miembros del GET/IPC, del IWGPS y otros expertos.

    • La publicación de los borradores de los capítulos en un sitio de Internet especialmente diseñado para recibir los comentarios de individuos y organizaciones interesados en el tema.

    • La organización de debates entre un pequeño grupo de expertos provenientes de oficinas de estadística y de universidades con miras a obtener la versión definitiva de todos los capítulos.

    • La edición del manuscrito final del manual completo.

    Vínculos con el Manual del índice de precios al productor

    Una de las primeras decisiones tomadas por el IWGPS fue producir un nuevo manual internacional sobre índices de precios al productor (IPP) en forma simultánea con este manual. Si bien existen normas internacionales para los IPC desde hace 70 años, el primer manual internacional de índices de precios al productor recién se elaboró en 1979 (Naciones Unidas, 1979). A pesar de la importancia que poseen los IPP en la medición y el análisis de la inflación, los métodos utilizados para elaborarlos han sido comparativamente desatendidos, tanto a nivel nacional como internacional.

    En forma paralela a la producción de este manual se ha elaborado el Producer Price Index Manual: Theory and Practice (Eurostat, OIT, FMI, OCDE, UNECE y Banco Mundial, 2004; edición en español de próxima publicación). El IWGPS estableció un segundo Grupo de Expertos Técnicos en IPP, algunos de cuyos miembros también formaban parte del Grupo de Expertos Técnicos en IPC. Ambos grupos colaboraron estrechamente entre sí. Las metodologías de los IPP y de los IPC tienen mucho en común. Ambas se basan esencialmente en la misma teoría económica y estadística, excepto por el hecho de que el IPC recurre a la teoría económica del comportamiento de los consumidores, mientras que el IPP se elabora a partir de la teoría económica de la producción. Sin embargo, ambas teorías económicas son isomorfas y conducen al mismo tipo de conclusiones respecto de la elaboración de números índice. Los dos manuales poseen contenidos similares y guardan plena coherencia entre sí en cuanto a los conceptos, a la vez que comparten los mismos textos cuando ello resulta apropiado.

    La mayoría de los integrantes del Grupo de Expertos Técnicos en IPC e IPP también participaron como miembros activos del Grupo de Ottawa. Ambos manuales pudieron sacar provecho del contenido y las conclusiones de los numerosos documentos de trabajo presentados en las reuniones del Grupo.

    Agradecimientos

    Las organizaciones del IWGSP agradecen a todos los involucrados en la redacción y elaboración del manual, especialmente a Peter Hill, el editor del manual, a W. Erwin Diewert, quien contribuyó ampliamente con los capítulos teóricos del manual y a Bert Balk, quien hizo de árbitro para todos los capítulos teóricos. Su trabajo mejoró notablemente la calidad del manual.

    Los autores de los capítulos son los siguientes:

    Prefacio Peter Hill, Paul Armknecht y W. Erwin Diewert

    Guía para el lector Peter Hill

    1 Una introducción a la metodología de cálculo del índice de precios al consumidor Peter Hill

    2 Usos de los índices de precios al consumidor Peter Hill

    3 Conceptos y alcance Peter Hill y Fenella Maitland-Smith

    4 Ponderaciones de gasto y sus fuentes Valentina Stoevska y Carsten Boldsen

    5 Muestreo Jörgen Dalén, A. Sylvester Young y Bert Balk

    6 Recopilación de precios David Fenwick

    7 Ajuste por cambios de calidad Mick Silver

    8 Sustitución, espacio muestral y productos nuevos Mick Silver

    9 Cálculo de los índices de precios al consumidor en la práctica Carsten Boldsen y Peter Hill

    10 Algunos casos especiales Keith Woolford, David Fenwick, colaboradores de varias oficinas de estadísticas

    11 Errores y sesgos John Greenlees y Bert Balk

    12 Organización y gestión David Fenwick

    13 Publicación, divulgación y relaciones con los usuarios Tom Griffin

    14 Sistema de las estadísticas de precios Kimberly Zieschang

    15 Teoría básica de los números índice W. Erwin Diewert

    16 Enfoques axiomático y estocástico de la teoría de los números índice W. Erwin Diewert

    17 Enfoque económico de la teoría de los números índice: El caso en que hay un único hogar W. Erwin Diewert

    18 Enfoque económico de la teoría de los números índice: El caso de muchos hogares W. Erwin Diewert

    19 Índices de precios que utilizan conjuntos de datos artificiales W. Erwin Diewert

    20 Índices elementales W. Erwin Diewert

    21 Cambios de calidad y la función hedónica Mick Silver

    22 Productos estacionales W. Erwin Diewert

    23 Bienes duraderos y costos para el usuario W. Erwin Diewert Glosario de los términos principales y anexo al glosario Peter Hill y Bert Balk

    Anexos

    1 Índices de Precios de Consumo Armonizados (Unión Europea) Alexandre Makaronidis, Keith Hayes

    2 Clasificaciones del Consumo Individual por Finalidades (CCIF)-Fragmento Naciones Unidas

    3 Resolución sobre índices de precios al consumidor adoptada por la decimoséptima Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, 2003 OIT

    4 Comparaciones espaciales de precios al consumidor, paridades de poder adquisitivo y Programa de Comparación Internacional Prasada Rao

    Las organizaciones a las que pertenecen los autores son las siguientes:

    Bert BalkOficina de Estadística de los Países Bajos
    Carsten BoldsenOficina de Estadística de Dinamarca
    Jorgen DalénExperto
    W. Erwin DiewertUniversidad de British Columbia, Canadá
    David FenwickOficina Nacional de Estadística del Reino Unido
    John GreenleesOficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos
    Tom GriffinExperto
    Keith HayesEurostat
    Peter HillExperto, editor del manual
    Fenella Maitland-SmithOCDE
    Alexandre MakaronidisEurostat
    Prasada RaoUniversidad de Queensland, Australia
    Mick SilverUniversidad de Cardiff, Reino Unido
    Valentina StoevskaOIT
    Keith WoolfordOficina de Estadística de Australia
    A. Sylvester YoungOIT
    Kimberly ZieschangFMI

    El manual también se benefició de los valiosos aportes de otros muchos expertos, tales como Martin Boon (Oficina de Estadística de los Países Bajos), Heber Camelo y Ernestina Pérez (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Denis Fixler (Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos), Leendert Hoven (Oficina de Estadística de los Países Bajos), Michel Mouyelo-Katoula (Banco Africano de Desarrollo), Carl Obst (ex integrante de la OCDE), Bouchaib Thich (Ministerio de Previsión Económica y Planificación de Marruecos) y Ralph Turvey (experto). Los mencionados a continuación también brindaron su asesoramiento y comentarios de gran utilidad: Oficina de Estadística de Austria, Oficina de Estadística de Singapur, Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, Michael Anderson (Oficina de Estadística de Australia), Rob Edwards (Oficina de Estadística de Australia), Eivind Hoffmann (OIT), Roberto Vilarrubí (The Barrie School, Silver Spring, Maryland), los participantes del Seminario Internacional sobre Índices de Precios al Consumidor, en Singapur, en junio de 2001 y los miembros del Grupo de Ottawa.

    Para la revisión del manual, el IWGPS creó el Grupo Técnico de Expertos en el IPC (GTE-IPC). Los miembros del IWGPS también participaron en el GTE-IPC, cuyos miembros individuales fueron:

    David FenwickDirector de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido
    Paul ArmknechtDirector de GTE-IPP, FMI
    John Astin*Eurostat
    Bert BalkOficina de Estadística de los Países Bajos
    W. Erwin DiewertUniversidad de British Columbia, Canadá
    Yoel FinkelOficina Central de Estadística de Israel
    Carsten BoldsenOficina de Estadística de Dinamarca
    John GreenleesOficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos
    Paul HaschkaOficina de Estadística de Austria
    Peter HillEditor del manual
    Jean-Claude Roman*Eurostat
    Bohdan Schultz*Oficina de Estadística de Canadá
    Mick SilverUniversidad de Cardiff, Reino Unido
    Kimberly ZieschangFMI

    La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (Jan Karlsson, Lidia Bratanova*, Miodrag Pesut*, Tihomira Dimova*) y la OIT (Valentina Stoevska) actuaron conjuntamente como Secretaría del GTE-IPC.

    El GTE-IPC se reunió siete veces: el 11 y el 12 de febrero de 1999 (en Ginebra), el 2 de noviembre de 1999 (en Ginebra), el 5 y el 6 de febrero de 2001 (en Washington), el 25 y el 26 de junio de 2001 (en Ginebra), el 31 de octubre de 2001 (en Ginebra), del 19 al 21 de marzo de 2002 (en Londres) y el 14 y el 15 de octubre de 2002 (en Londres).

    El IWGPS se reunió formalmente cuatro veces: el 24 de septiembre de 1998 (en París), el 11 de febrero de 1999 (en Ginebra), el 2 de noviembre de 1999 (en Ginebra) y el 21 y el 22 marzo de 2002 (en Londres). También se llevaron a cabo varias reuniones informales.

    La OIT fue la Secretaría del Grupo y A. Sylvester Young, el director de IWGPS. Durante la revisión del manual, el editor del manual del IPC (Peter Hill), el director del GTE-IPC (David Fenwick), el editor del manual del IPP y el director del GTE-IPP (Paul Armknecht) participaron en las reuniones de IWGPS.

    La publicación final de la versión en inglés fue coordinada por Valentina Stoevska de la Oficina de Estadísticas de la OIT, con la participación de las organizaciones miembros del IWGPS. La Oficina de Publicaciones de la OIT proporcionó importantes servicios editoriales y de asesoramiento en los procesos de elaboración. También queremos agradecer a Angela Haden y Barbara Campanini por su minuciosa corrección de la versión final.

    Guía Para el Lector

    Tradicionalmente, la intención de los manuales internacionales en el campo de la estadística económica ha sido brindar orientación acerca de los conceptos, las definiciones, las clasificaciones, la cobertura, la valuación, el registro de datos, los procedimientos de agregación, las fórmulas, etc. Sobre todo se ha buscado que sirvan de ayuda a quienes elaboran las estadísticas pertinentes en cada país. Ese es también el objetivo principal de este manual.

    Asimismo, se espera que el manual resulte beneficioso para los usuarios de los índices de precios al consumidor (IPC), como los economistas académicos y gubernamentales, los expertos financieros y otros usuarios informados. El IPC es una estadística clave a los fines de la formulación de políticas. En la mayoría de los países atrae mucha atención de los medios, los gobiernos y el público en general. A pesar de su aparente simplicidad, el IPC constituye un concepto complejo que se nutre en gran medida de la teoría estadística y económica, y que requiere el manejo de datos complejos. Por ello se espera que este manual también permita comprender mejor las propiedades de los IPC.

    Por lo general, quienes elaboran y utilizan estadísticas económicas deben tener una idea clara de lo que se supone que, en principio, estas deben medir. En economía, al igual que en otras disciplinas, cualquier medición que no se sustente en la teoría resulta inaceptable. Por lo tanto, el manual contiene una exposición completa, exhaustiva y actualizada de las teorías estadísticas y económicas pertinentes, tornándose así un manual autónomo tanto con respecto a la teoría como a la práctica relacionada con el IPC.

    El manual resultante es extenso. Como los intereses y las prioridades pueden variar según el lector, no es posible concebir una secuencia de capítulos que se adapte a todos. De hecho, como el manual es material de referencia, no necesariamente se leerá de principio a fin. A muchos lectores les interesará solo una selección de capítulos. El propósito de esta guía es servir como mapa del contenido del manual para ayudar a lectores con diferentes intereses y prioridades.

    Visión general de la secuencia de capítulos

    El capítulo 1 es una introducción general a la metodología del IPC, dirigida a la totalidad de los lectores. Proporciona la información básica necesaria para comprender los capítulos siguientes. Resume la teoría de los números índice, que se explica en detalle en los capítulos 15–23, y describe los pasos principales del proceso real de elaboración de un IPC, a partir de lo expuesto en los capítulos 3–9. No constituye un resumen de la totalidad del manual, pues deja afuera algunos temas específicos y casos especiales que no resultan pertinentes para todos.

    El capítulo 2 explica cómo fueron evolucionando los IPC en respuesta a las exigencias que se les imponían y cómo los distintos usos del IPC inciden en la elección de la metodología a utilizar. El capítulo 3 se ocupa de algunos conceptos, clasificaciones y principios básicos, además del alcance y la cobertura de un índice, que puede variar considerablemente de un país a otro.

    Los capítulos 49 constituyen una secuencia interrelacionada que describe los diversos pasos que implica elaborar un IPC, desde la recopilación y el procesamiento de los datos de precios hasta el cálculo final del índice. El capítulo 4 explica cómo se derivan las ponderaciones del gasto que se asignan a los cambios en el precio de distintos bienes y servicios. Estas ponderaciones suelen basarse en encuestas del gasto de los hogares complementadas con datos obtenidos de otras fuentes.

    El capítulo 5 trata temas relacionados con el muestreo. Un IPC es, en esencia, una estimación basada en una muestra de precios. En este capítulo se analizan el diseño de la muestra y las ventajas y desventajas del muestreo aleatorio con respecto al muestreo dirigido. El capítulo 6 se concentra en los procedimientos efectivamente utilizados para recopilar precios a partir de una selección de puntos de venta minorista o de otros proveedores. Aborda temas como el diseño de cuestionarios, las especificaciones técnicas de los artículos seleccionados y la utilización de datos escaneados y computadoras de mano.

    El capítulo 7 plantea la difícil cuestión de cómo ajustar los precios según los cambios ocurridos a lo largo del tiempo en la calidad de los bienes y servicios seleccionados. Los cambios de valor provocados por cambios en la calidad cuentan como cambios en la cantidad, no en el precio. Los compiladores se enfrentan con graves problemas de índole teórica y práctica a la hora de desentrañar los efectos del cambio de calidad. El capítulo 8 examina el tema, estrechamente relacionado, de cómo proceder con respecto a los nuevos bienes y servicios que antes no se compraban y para los que no hay precios de períodos anteriores.

    El capítulo 9 reúne el material de los cinco capítulos previos y sintetiza paso a paso las diversas etapas del cálculo del IPC. Describe los índices elementales calculados a partir de los precios brutos recopilados para grupos reducidos de productos y también el cálculo posterior del promedio de los índices elementales para obtener índices de niveles superiores de agregación hasta llegar al IPC nivel general.

    El capítulo 10 se ocupa de algunos casos que requieren un enfoque especial: por ejemplo, los bienes y servicios cuyos precios no se registran por separado porque integran transacciones compuestas que abarcan más de un artículo. También examina el caso de las viviendas ocupadas por sus propietarios. El capítulo 11 analiza los sesgos y errores que pueden afectar al IPC.

    El capítulo 12 estudia temas relacionados con la organización y la gestión. La realización de las encuestas de precios y el procesamiento de los resultados es una operación de gran magnitud que debe ser planeada y organizada cuidadosamente y gestionada con eficiencia. El capítulo 13 está dedicado a la publicación y divulgación de los resultados.

    El capítulo 14 representa un quiebre en la secuencia de capítulos, ya que no se relaciona con la elaboración del IPC. Su propósito es otro: a saber, examinar el lugar del IPC en el sistema general de las estadísticas de precios. El IPC no debería considerase como una estadística independiente y aislada. El flujo de bienes y servicios de consumo con el que se relaciona es solo uno de los flujos interdependientes que conforman la economía en su conjunto. El análisis de la inflación requiere más de un índice, y es esencial saber exactamente cómo se relaciona el IPC con el índice de precios al productor (IPP) y otros índices de precios, como los de importación y exportación. La matriz de oferta y utilización del Sistema de Cuentas Nacionales proporciona el marco conceptual adecuado para analizar estas interrelaciones.

    Los capítulos 1518 presentan una exposición detallada y sistemática de la teoría económica y de los números índice que subyace al IPC. Se analizan cinco enfoques distintos respecto de la teoría de los números índice que, combinados, cubren todos los aspectos de esta. De manera conjunta, proporcionan una reseña exhaustiva y actualizada de la teoría de los números índice, que incluye novedades metodológicas recientes presentadas en publicaciones y conferencias.

    El capítulo 15 ofrece una introducción a la teoría de los números índice, con especial atención al desglose de los cambios de valor en sus componentes de precio y cantidad. El capítulo 16 examina los enfoques axiomático y estocástico respecto del IPC. El enfoque axiomático, o de los criterios, enumera algunas propiedades que conviene que tengan los números índice, y se someten a prueba algunas fórmulas específicas.

    En el capítulo 17 se explica el enfoque económico basado en la teoría económica de la conducta del consumidor. Según este enfoque, se define un IPC como un índice del costo de vida. Aunque los índices del costo de vida no pueden calcularse directamente, se espera que cierto tipo de números índice, conocidos como índices superlativos, se aproximen en la práctica a los índices del costo de vida. Cada vez más economistas y usuarios concluyen que, en principio, el índice preferible, ideal, a los fines del IPC tendría que ser un índice superlativo, como el índice de Fisher. Esta idea se ve reforzada por el hecho de que el índice de Fisher también es un índice muy atractivo desde el punto de vista axiomático.

    En el capítulo 18 se examinan temas de agregación. El capítulo 19 utiliza un conjunto de datos construido para ilustrar las consecuencias numéricas de la utilización de distintas fórmulas de número índice. Allí se demuestra que, en general, la elección de la fórmula de número índice puede tener consecuencias importantes, pero que los diferentes índices superlativos tienden a aproximarse entre sí.

    El capítulo 20 plantea la importante pregunta de cuál es la forma de índice de precios elemental más adecuada desde el punto de vista teórico para la primera etapa de cálculo del IPC cuando no se cuenta con información sobre cantidades o gastos. Este tema ha sido relativamente desatendido hasta hace poco tiempo, aunque la elección de la fórmula para el índice elemental puede afectar mucho al IPC general. Los índices elementales son los componentes básicos con los que se construyen los IPC.

    En los capítulos 2123 se abordan temas complejos. El capítulo 21 se ocupa del ajuste por cambios de calidad, incluido el enfoque hedónico, desde el punto de vista teórico. El capítulo 22 analiza la manera de proceder en relación con los productos estacionales. Finalmente, en el capítulo 23 se analiza el enfoque respecto de los bienes duraderos. Existe cierta tensión tanto en las cuentas nacionales como en los IPC a causa de que las viviendas ocupadas por sus propietarios se consideran activos, mientras que ello no ocurre con los bienes de consumo duraderos. Es difícil conciliar conceptualmente estos enfoques, y el capítulo 23 examina los temas teóricos relacionados.

    El manual concluye con un glosario de términos, una lista de referencias bibliográficas y cuatro anexos sobre los siguientes temas:

    • El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) de la Unión Europea.

    • La Clasificación del Consumo Individual por Finalidades (CCIF), una clasificación del gasto de los hogares.

    • La resolución sobre índices de precios al consumidor adoptada por la decimoséptima Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, 2003.

    • Comparaciones espaciales de precios al consumidor, paridades de poder adquisitivo y Programa Internacional de Comparación.

    Planes de lectura recomendados

    Las prioridades y las necesidades pueden variar según el lector. Es posible que aquellos lectores interesados principalmente en la elaboración del IPC no deseen profundizar en los aspectos más sutiles de la teoría económica y estadística subyacente. Por el contrario, los lectores interesados en el uso del IPC con fines analíticos o de diseño de políticas pueden no estar tan interesados en los detalles técnicos de la práctica y gestión de la recopilación de precios.

    Si bien no todos los lectores necesitarán leer el manual completo, todos los lectores, más allá de sus preferencias particulares, encontrarán de utilidad leer los primeros tres capítulos. El capítulo 1 ofrece una introducción general al tema mediante un resumen de la práctica y la teoría sobre los IPC que se presentan en el manual. Trata de los conocimientos básicos que se necesitan para entender los capítulos siguientes. El capítulo 2 explica por qué se calcula y para qué se utiliza un IPC. En el capítulo 3 se analizan algunos conceptos fundamentales y el alcance del IPC.

    Plan de lectura para quienes elaboran el IPC

    Los capítulos 413 están destinados principalmente a los responsables de elaborar el IPC. Siguen una secuencia lógica que coincide aproximadamente con las diversas etapas de la elaboración real del IPC, comenzando por el cálculo de las ponderaciones de gastos y la recopilación de los datos de precios, hasta llegar a la publicación del índice definitivo.

    El capítulo 14 está dirigido tanto a quienes lo elaboran como a los usuarios del IPC. Considera el IPC en perspectiva dentro del sistema general de los índices de precios.

    Los capítulos restantes, 15–23, son principalmente teóricos. Es posible que los compiladores necesiten investigar algunos temas teóricos en mayor detalle, en cuyo caso cuentan con acceso inmediato al material pertinente. Sería conveniente que los compiladores conocieran al menos la teoría básica de los números índice expuesta en el capítulo 15 y el ejemplo numérico desarrollado en el capítulo 19. La exposición del capítulo 20 sobre índices de precios elementales también resulta especialmente importante para quienes elaboran el IPC.

    Plan de lectura para usuarios del IPC

    Aunque los primeros tres capítulos son útiles para todos los usuarios, los diez capítulos siguientes están destinados principalmente a los responsables de compilar el IPC. Sin embargo, existen dos temas que han despertado el interés de muchos usuarios: los cambios de calidad y la aparición de nuevos productos, que se examinan con bastante detalle en los capítulos 7 y 8. El capítulo 9 puede resultarles particularmente útil a los usuarios, pues presenta una descripción concisa de las diversas etapas de elaboración del IPC.

    El capítulo 11, sobre errores y sesgos, y el capítulo 14, sobre el sistema de estadísticas de precios, también son interesantes tanto para los usuarios como para los compiladores.

    Los capítulos 1523, que se ocupan de la teoría económica y estadística subyacente, pueden resultar de interés para muchos usuarios, en especial economistas profesionales y estudiantes de economía.

    Referencias

    Históricamente, los manuales internacionales sobre estadística económica no brindaban referencias de los trabajos publicados sobre temas afines. No se consideraba útil citar referencias, ya que la bibliografía estaba en gran parte confinada a volúmenes impresos, como publicaciones académicas o actas de conferencias, que solo podían conseguirse en las bibliotecas más importantes o universitarias. Quienes trabajaban en oficinas de estadística no tenían demasiadas oportunidades de acceder a esa bibliografía. Esta situación ha cambiado por completo a partir de la llegada de Internet, que facilita el acceso al material bibliográfico. Este manual elige romper con la tradición y, en consecuencia, incluye una exhaustiva lista de referencias bibliográficas que remite a la gran cantidad de obras que versan sobre la teoría y la práctica de los números índice.

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