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Finanzas & Desarrollo Marzo de 2014
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A Los Lectores: Un paso a la vez

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
February 2014
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La historia de la integración de Europa comienza con el carbón y el acero.

La decisión que tomaron en 1951 seis naciones europeas de mancomunar la producción de carbón y acero bajo un “Alta Autoridad” común —la Comunidad Europea del Carbón y del Acero— marcó el comienzo de la integración europea en medio de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial.

El estadista y visionario político francés Robert Schuman, que soñó con un continente unido política y económicamente, sabía cuando propuso la comunidad del carbón y del acero en 1950 que Europa no se uniría de buenas a primeras. La acción sobre un “punto limitado, pero decisivo”, es decir, la puesta en común de las producciones de carbón y de acero, prepararía el terreno para una mayor integración y, en última instancia, una paz duradera en Europa.

Qué gran ejemplo de una visión a largo plazo plasmada paso a paso que no intentar lograr demasiado a la vez.

El plan de Schuman, tan estrecho y específico en sus inicios, dio lugar a una empresa gigantesca. Hoy, Europa es una región profundamente integrada, con algunos de los niveles de vida más altos del mundo. Con sus 28 miembros, la Unión Europea (UE), forjada en torno a políticas e instituciones comunes, ha logrado superar numerosos retos y ha vivido profundos cambios, desde la caída del Muro de Berlín y la consecuente ola de nuevos miembros de la UE hasta el lanzamiento del euro, que utilizan hoy 18 países. Por estos logros y más, la Unión Europea fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2012.

Un progreso espectacular, sí, pero como lo dejan en claro los titulares de los cinco últimos años, Europa está lejos de haber llegado al término de la senda de la integración. La crisis financiera mundial de 2008 dejó expuestas fallas, desnudando fricciones entre los miembros de la UE y tensiones y brechas en las instituciones y las políticas que las autoridades europeas están tratando de corregir con ahínco. La crisis causó daño en Europa, y aunque parece estar tomando cuerpo una recuperación, demasiada gente sigue sin empleo, lo cual pone de relieve la urgente necesidad de reformas nacionales y regionales.

Esta edición de F&D examina el impulso europeo hacia la integración económica, las fuerzas que la amalgaman y la escinden. El jefe del FMI para Europa, Reza Moghadam, abre con una breve lección de historia y sostiene que lo que Europa necesita es más integración, no menos. Kevin O’Rourke, profesor en Oxford, tiene una visión menos optimista y expresa sus dudas en torno al futuro del euro. Complementan el tema de tapa artículos sobre el desempleo en Europa, el ímpetu hacia una unión bancaria, las ambiciosas metas energéticas con poca emisión de carbono en el continente y, en reconocimiento del pasatiempo europeo preferido, la liberalización del mercado de fichajes de las ligas de fútbol.

En otras secciones, trazamos una semblanza de Lucrezia Reichlin, ex Economista en Jefe del Banco Central Europeo y pionera en el campo de los pronósticos económicos en tiempo real. También examinamos el impacto del envejecimiento en la política monetaria en las economías avanzadas y la manera en que las variaciones de precios de los activos pueden predecir desaceleraciones económicas. Otros artículos abordan la política macroeconómica y los desastres naturales, y las razones por las cuales es probable que el dólar siga reinando un buen tiempo como la moneda de reserva internacional.

Jeffrey Hayden

Director Editorial

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